Eloy Gayán: «La Transición es una etapa histórica que no deberíamos olvidar»
ASTURIAS
En su nueva novela, «El manifiesto Madelman», el escritor aborda este época de la historia reciente de España a través de la mirada de un niño
28 jul 2025 . Actualizado a las 17:01 h.La Transición vista a través de los ojos de un niño de 12 años cuya infancia transcurre al compás de los acontecimientos de la España de 1976, marcada por la incertidumbre, la violencia y la tensión política. Un España que trata de avanzar hacia la democracia y en la que dos políticos antagónicos, Adolfo Suárez y Santiago Carrillo, impresionarán al joven protagonista por su capacidad para el entendimiento y el diálogo. De esto y mucho más trata El manifiesto Madelman (Elvo Editorial), la nueva novela de Eloy Gayán (Oviedo, 1964), una obra en la que el consenso se erige como valor fundamental para una sociedad que aspira a vivir en paz. Presentará el libro el día 28 de julio en el edificio Once de A Coruña, en el Cantón Grande, a las 19.30 horas.
—¿Por qué eligió ambientar la novela durante la Transición?
—Creo que es una etapa histórica que no deberíamos olvidar, pero que muchas personas han olvidado y otras no conocen. Por eso, a través de la historia de un niño que la vive en primera persona, decidí conmemorar esa época y recordar todo lo bueno que tuvo dentro de lo trágica que fue. Quise aprovechar los momentos de consenso y diálogo que hubo, sobre todo entre algunos políticos que se mencionan en la obra, como Adolfo Suárez y Santiago Carrillo. Ante la situación actual de falta de diálogo y armonía, intenté buscar en el pasado lo que no tenemos hoy.
—¿Cree que en la sociedad actual hay menos entendimiento que durante la Transición?
—Sí, hay una falta total y absoluta de entendimiento, tanto a nivel político como social, y creo que hay que recuperarlo. Por eso, deberíamos tener en cuenta que personas en situaciones más complicadas que las de hoy en día fueron capaces de ponerse de acuerdo. Durante la Transición, la sociedad española supo ser lo suficientemente pacífica como para comprender lo que ocurría y no actuar de forma violenta. Gracias a la concordia de todo el pueblo español se consiguió algo tan grande como la democracia, y eso no podemos olvidarlo.
—Sería difícil, entonces, que dos políticos con ideas opuestas como Suárez y Carrillo, se pusieran de acuerdo en la actualidad.
—Muy difícil. ¿Quién está dispuesto hoy en día a renunciar a sus ideales para conseguir un acuerdo? Y hay que tener en cuenta el contexto de la Transición. Acababa de morir Franco y todavía no había democracia. Que dos señores, que se convirtieron en traidores para los suyos y para los contrarios, fueran capaces de renunciar a determinadas condiciones con tal de alcanzar un consenso es un mérito.
—En la novela, los personajes viven con ilusión la llegada de la democracia, pero esa ilusión parece que se ha perdido hoy en día. ¿A qué cree que se debe?
—La situación social que se vive actualmente no tiene nada que ver con la de hace años. Las preocupaciones no son las mismas. Somos, precisamente, una democracia y las inquietudes son otras. Y hay que tener en cuenta algo: la Transición en los libros de texto de la ESO o bachiller suele ser un apéndice que a veces ni se estudia. Pero creo que es una parte importante de la historia de España y que todo el mundo debería conocerla. Lo que pretendo con esta novela es que todos aquellos que no quieran leerse un ensayo sobre la Transición pueda recordar esta etapa de una forma más o menos alegre a través de la visión de un niño y trasladar, al mismo tiempo, un mensaje de consenso.