El universitario Miguel González presenta su primer poemario, «Errores y aciertos»: «La poesía es más íntima, nace de más adentro»
ASTURIAS
El joven escritor narra a través de cuarenta poemas sus experiencias vitales en su paso del pueblo a la gran ciudad
20 nov 2025 . Actualizado a las 11:02 h.Miguel González descubrió su pasión por la escritura antes incluso que su amor por la lectura. Desde bien pequeño, este joven asturiano, oriundo de Salas, guarda un sinfín de relatos, cuentos e historias. Ahora, con veintidós años y a tan solos unos meses de terminar sus estudios en pedagogía, González ha tenido la oportunidad de presentar Errores y aciertos, un poemario que recoge las experiencias del propio autor en una de las etapas más cambiantes de su vida.
La escritura fue para Miguel, desde siempre, una forma para canalizar sus sentimientos. Al igual que muchos niños dedican sus tardes al deporte o a jugar a videojuegos, González echaba las horas con lápiz en mano. «Tengo miles de cuentos escritos, de dos, tres o cuatro páginas». Pese a su amor por la escritura, la lectura no era una de las grandes pasiones de Miguel en sus primeros años de vida. Sin embargo, con su paso a secundaria, el mundo literario se abrió antes los ojos del joven. «Fue a través del programa de bibliotecas, una asignatura en que la aprendíamos cómo funcionaban estas entidades y a clasificar libros. Fue entonces cuando me enamoré también de la lectura».
Tras finalizar los estudios de bachillerato, Miguel se vio en la tesitura de tener que elegir una carrera universitaria. Aunque el joven asturiano siempre había tenido en mente los grados de Psicología o Trabajo Social, su futuro se vio truncado ante situaciones inesperadas. Por un lado, «no podía acceder a Psicología porque las asignaturas que ponderaban eran las ciencias de la salud y no por humanidades que era el bachiller que había cursado». Por otro lado, su meta de estudiar Trabajo Social se vio interrumpida tras descubrir que en Gijón no había pisos de estudiantes adaptados a su situación —el utiliza silla de ruedas debido a su paralisis cerebral—.
Fue la orientadora del instituto quien le abrió a Miguel las puertas a una nueva opción profesional. «Me dijo que tenía un perfil clarísimo de pedagogía y aunque al principio no sabía de qué trataba la carrera y entre un poco por probar, me terminó encantando». Miguel se encuentra a tan solo diez asignaturas de terminar su grado y aunque sabe que en un futuro ejercerá como pedagogo, no descarta, en algún momento, retomar sus otras dos carreras pendientes.
El paso a la universidad supuso además para Miguel un cambio de estilo de vida. Aunque durante toda su vida González residió en Salas, la universidad le llevó hasta la gran ciudad. «Siempre he sido muy urbanita, el pueblo no me gustaba, me limitaba por mis condiciones. Los entretenimientos que me ofrecía el pueblo no me gustaban; a mí me gusta la cultura, ir a ferias, a charlas y a convenciones y eso lo he encontrado en Oviedo».
Un cambio en su rutina que le ha inspirado a escribir Errores y aciertos, un libro que recoge cuarenta poemas en los que el autor refleja sus sentimientos. Aunque González siempre había escrito en prosa, la necesidad de plasmar y canalizar sus emociones en el papel le llevaron a decantarse en esta ocasión por el verso: «La poesía es más íntima, tiene que nacer de más adentro, es más sentimental». Surge así este poemario que recopila cuarenta textos del autor. «Errores y aciertos se fue cociendo poco a poco durante tres años, no fue nada intencional. Fui escribiendo y cuando me quise dar cuenta tenía lo que necesitaba para poder hacer algo con los poemas».
Aunque las esperanzas por ser publicado eran pocas, en su primer envío Miguel recibió una respuesta positiva por parte de la editorial. «Creía que no tenía calidad suficiente, pero me dijeron que había pasado el proceso de selección y que querían hacerme una entrevista».
Aunque Miguel siente verdadera pasión por la escritura, asegura que quiere mantenerla como una afición, «profesionalizar sería tener que obligarme a escribir». El segundo poemario de Miguel ya ha empezado a gestarse, aunque el autor asegura que no sabe «cuándo verá la luz».