Fundada en 1955, la empresa gijonesa suma actualmente cinco establecimientos en Gijón, Oviedo y Madrid
01 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El comercio local continúa triunfando en Gijón pese a la llegada de las grandes multinacionales a la ciudad. El trato cercano, los productos de calidad y la evolución constante de los comercios de toda la vida hacen que negocios como Coalla puedan celebrar su setenta aniversario por todo lo alto.
Siete décadas de historia han llevado a este emblemático negocio gijonés a convertirse en todo un referente de la gastronomía gourmet, no solo del Principado, sino también a nivel nacional. Elisa y José Coalla se trasladaron de la Asturias rural a Gijón en busca de una vida mejor. En su llegada a la ciudad, comenzaron trabajando en una tienda de ultramarinos del tío de José que se encontraba ubicada en Cimadevilla.
Las grandes ambiciones del matrimonio les llevaron a abrir en 1955 su propia tienda de ultramarinos en la calle Uría, conocida ya por aquel entonces como Coalla. Sin saber que aquel negocio terminaría por convertirse en un auténtico referente gastronómico de la ciudad. «En aquel entonces, se compraba en el mercado, no existía el concepto de supermercado como lo conocemos ahora. Coalla se presentaba como una modernidad, una tienda en la que podías conseguir todo lo que necesitabas sin tener que ir de un lado a otro», explica Álvaro Coalla, nieto de los fundadores.
Comenzaba así la historia de una de las tiendas de comestibles más emblemáticas de Gijón. Los años continuaron pasando y el éxito de Coalla no paraba de aumentar. Sin embargo, la llegada de las grandes cadenas supermercados se hizo notar en el panorama comercial de la ciudad. A finales de los noventa, «llegaron los supermercados que conocemos hoy en día; fue ese el momento exacto en el que mi padre, Ramón Coalla, entró en escena», narra Álvaro.
Coalla necesitaba un cambio, necesitaba reinventarse y diferenciarse de sus competidores más directos: «Era renovarse o morir», asegura Álvaro. Desde el primer momento, Ramón lo tuvo claro y «decidió apostar por las delicatessen». Se gestaba así el segundo establecimiento del negocio familiar aunque esta ocasión lo haría bajo el nombre de Coalla Gourmet y traería un nuevo concepto a la ciudad, el de tienda-bar en el que «se pueden consumir todos los productos que se encuentra a la venta en la tienda». Abrió sus puertas en 1999 en la calle Munuza, aunque en el año 2014 se trasladó hasta la calle San Antonio.
Surgió así una nueva era para este negocio familiar que poco a poco continuaría expandiendo su nuevo concepto por el resto del Principado y de España. En 2012, Coalla probó suerte en la capital asturiana y su nuevo emprendimiento pronto comenzó a dar sus frutos. «Comenzamos en una pequeña tienda ubicada en El Fontán, pero en 2020 decidimos apostar por algo más grande y nos trasladamos hasta la calle Asturias».
La familia Coalla no se conformó con expandirse por la región, querían ir más allá, por lo que decidieron trasladar su concepto de tienda-bar hasta la capital del país. «En 2020, abrimos un nuevo local en Madrid, en la calle Serrano 203» y hace tan solo un mes, inauguraron su último local, en la calle Doctor Castelo. Además, en la actualidad Álvaro y su hermano Gonzalo, tercera generación de los Coalla, forman también parte de un negocio familiar que parece no tener techo.
Coalla reserva además una parte de actividad empresarial a la distribución de vino a establecimientos hosteleros. Una sección del negocio que está a cargo del socio Javier Zaeta y que ya se ha expandido por parte del territorio Español: «Tenemos un equipo en Santander, otro en León y otro en Madrid, además de un comercial en Andalucía».
Se resumen así siete décadas de historia que deben su éxito, asegura Álvaro, «a un producto de calidad, a un equipo comprometido y al trato cercano». Aunque Coalla continúa en constante evolución, adaptándose a los nuevos tiempos, su esencia se mantiene intacta, sobre todo en su tienda matriz, la de la calle Uría, donde Elisa continúa trabajando por ese proyecto que hace ya setenta años comenzó junto a su marido.