Dolores Rizo, psicóloga: «Para beneficiarse de la hipnosis no es necesario despertar recuerdos traumáticos ni revivir experiencias del pasado»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

ASTURIAS

La psicóloga Dolores Rizo Vidal, de DRV PSICOSALUD, en Gijón, es experta en hipnósis clínica
La psicóloga Dolores Rizo Vidal, de DRV PSICOSALUD, en Gijón, es experta en hipnósis clínica

La experta en salud mental lleva más de 20 años aplicando esta técnica terapéutica para abordar distintos trastornos psicológicos, principalmente la ansiedad

06 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La ansiedad es uno de los trastornos mentales más frecuentes a nivel mundial. Quienes la padecen suelen experimentar miedo y preocupación de manera intensa y excesiva. Estos síntomas suelen ir acompañados de síntomas emocionales, como angustia o pánico, y físicos como taquicardia, falta de aire o temblores. Si este estado psicológico no se trata, puede agravarse con el tiempo, afectando casi todos los aspectos de la vida y aumentando el riesgo de problemas de salud más graves. Una de las herramientas más efectivas para abordar esta enfermedad es la hipnosis clínica, según explica la psicóloga Dolores Rizo, del centro DRV Psicosalud, en Gijón. Con más de 20 años de experiencia aplicando esta técnica terapéutica, la experta comparte su enfoque y conocimientos sobre cómo este método puede ayudar a los pacientes. 

—¿Qué te llevó a especializarte en hipnosis clínica y a convencerte de su eficacia para tratar la ansiedad? 

—Desde que estudiamos, el enfoque es el cognitivo-conductual; es decir, enfocamos la terapia y cualquier cambio desde lo que pensamos y desde cómo actuamos, desde nuestro comportamiento. Cuando empecé a trabajar, en mis primeros años, ya me di cuenta de que tenía que haber algún plano más, que tenía que existir algo más donde yo pudiera incidir y ayudar a las personas. Esto fue a raíz del feedback que empecé a recibir de los pacientes después de un tiempo en terapia. Muchos coincidían en mensajes del tipo: «Sé lo que dices, lo entiendo, pero cuando me pongo a querer hacer ese cambio o a afrontar una situación, no puedo. Hay algo interno que se activa dentro de mí, algo que me lo impide, qué no puedo controlar, que viene solo y me bloquea». Les impedía, por ejemplo, afrontar una situación, hacer un cambio o actuar de forma diferente. Estos mensajes y la propia práctica me hizo darme cuenta de que faltaba algo más, que realmente hay otro plano que no hemos estudiado tan a fondo en la carrera y que, sin embargo, tenemos que abordar en terapia: el plano emocional, el plano inconsciente. En mi propio subconsciente empezó a aparecer el recuerdo del pequeño taller de hipnosis que había hecho. Como esa técnica es la que me permite abordar en profundidad, ir un poco más allá y ayudar a las personas en esa activación emocional impulsiva, totalmente inconsciente, que les bloquea, decidí especializarme en hipnosis y ahora estoy, incluso, formando a profesionales. 

«A través de la hipnósis sugerimos cambios a la mente con el lenguaje emocional»

—¿En qué consiste la hipnosis clínica y en qué se diferencia de otras técnicas terapéuticas? 

—La hipnosis es una forma de comunicarnos con nuestra mente, pero con una parte concreta de ella, la que llamamos subconsciente o inconsciente. Con esta técnica, no nos quedamos solo en lo que pensamos, en el razonamiento o en la reestructuración cognitiva de esos pensamientos, ni únicamente en lo que hacemos a nivel conductual o de acción. Vamos un poco más profundo, a esa parte subconsciente, y nos comunicamos directamente con ella, consiguiendo un estado de alta receptividad en el cerebro y en la mente. De esta forma, sugerimos cambios a la mente utilizando el lenguaje que el subconsciente entiende, que es el lenguaje emocional. Le proponemos escenarios diferentes en los que la persona, por ejemplo, experimenta calma, se ve capaz y puede comprobar que ese cambio es posible para su mente subconsciente. Cuando entramos en ese estado que llamamos trance, lo que la persona vive en ese momento es tan real como lo que experimenta en su día a día. Y ahí es donde se genera el cambio. Te pongo un ejemplo muy sencillo. Cuando tenemos ansiedad, podemos sentirla sin que exista ningún peligro real. Vivimos como si fuera a ocurrir algo malo, aunque en realidad no haya ningún riesgo ni amenaza a nuestro alrededor. Lo que hacemos, por tanto, en hipnosis es revertir esa sensación utilizando el mismo mecanismo. A través de ese mismo estado de trance, explicamos, sugerimos y hacemos vivir al subconsciente que en realidad no hay peligro y que puede experimentar la situación desde la calma, conectando con sus recursos, sus aprendizajes, su valía y su capacidad.

—¿En qué casos de ansiedad recomiendas esta técnica y qué tipo de ansiedad responde mejor a la hipnosis clínica? 

—En realidad, la hipnosis puede aplicarse a cualquier tipo de ansiedad. Si entendemos la ansiedad como una activación de nuestro sistema nervioso, esa activación cumple una función: ayudarnos a restablecer el equilibrio, a bajar la activación y a volver a un estado más regulado, sin quedarnos anclados en esa respuesta. Ahora bien, cuando hablamos de una ansiedad sostenida en el tiempo, como la preocupación constante, la anticipación continua o los pensamientos negativos recurrentes, la hipnosis también resulta de gran ayuda. En estos casos, nos permite reaprender a sentirnos en calma, a sentirnos protegidos y en equilibrio, sin necesidad de estar sometidos continuamente a ese bombardeo mental o a esa anticipación del futuro. Además, nos ayuda a entrenar la capacidad de estar en el presente, de mantenernos conectados con el aquí y ahora y con la realidad que estamos viviendo, en lugar de quedarnos atrapados en escenarios futuros que aún no existen.

«Durante la hipnosis clínica, la persona tiene que prestar atención a lo que se le va diciendo y a cómo se le va guiando, para que su mente vaya entrando en un estado de mayor receptividad a las sugerencias»

—A nivel práctico, ¿cómo son esas sesiones? ¿El paciente pierde el control durante la hipnosis o mantiene la conciencia?

—La hipnosis clínica no tiene nada que ver con la hipnosis de espectáculo. Sin embargo, a nivel inconsciente, muchas personas tienen la idea de que con la hipnosis se pierde el control, que puede ser peligrosa o que uno va a hacer cosas que no quiere. Absolutamente nada de eso es cierto cuando hablamos de hipnosis clínica; son mitos que no tienen ninguna base real. Durante la hipnosis clínica, la persona tiene que prestar atención a lo que se le va diciendo y a cómo se le va guiando, para que su mente vaya entrando en un estado de mayor receptividad a las sugerencias. Para que la hipnosis funcione, es necesario dejarse llevar. Esto implica mantener la voluntad, la conciencia y la capacidad de decisión en todo momento. Además, es un estado muy beneficioso para la salud y, al mismo tiempo, muy placentero. Cuando soltamos la activación de la parte más racional o controladora y nos permitimos relajarnos, la experiencia suele vivirse como una sensación muy agradable y profunda de calma. Y todo esto ocurre porque la persona quiere que ocurra. Se deja llevar de manera voluntaria porque desea beneficiarse de una técnica que sabe que le va a ayudar.  Entonces, en realidad, lo que está haciendo es poner toda su atención para que el proceso funcione y se de ese cambio.

—Has comentado que con la hipnosis no se pierde el control y que tampoco es peligrosa. ¿Qué otros mitos te gustaría desmentir sobre esta técnica?

—Tampoco es cierto que con la hipnosis te vayas a quedar totalmente dormido. No es así. La experiencia puede parecerse a una sensación de somnolencia, debido a la relajación profunda que se alcanza y a que la parte más consciente deja de estar analizando constantemente lo que está ocurriendo. Esto puede generar una sensación muy agradable, similar al estar medio dormido, pero no es dormir como tal. Otro mito importante es atribuirle el «poder» de la hipnosis al hipnotizador. El único poder está en la mente de cada persona. Cada persona tiene la capacidad de cambiar, y la hipnosis lo único que hace es facilitar la reconexión con ese poder interno para que sea la propia persona quien realice el cambio. El profesional simplemente acompaña y utiliza una técnica que ayuda a que ese proceso ocurra. Estos suelen ser algunos de los miedos principales, pero hay otro muy habitual: «Con la hipnosis van a salir cosas del cajón desastre, del baúl de los recuerdos». Y no necesariamente. Cuando entramos en hipnosis, el objetivo es aprender, mejorar y generar cambios positivos. Muchas veces ni siquiera es necesario despertar recuerdos traumáticos ni revivir experiencias del pasado. No hace falta traer el trauma a la conciencia para poder trabajar; podemos centrarnos directamente en construir, activar recursos y fortalecer las capacidades necesarias para el cambio. Otra falsa creencia es pensar «yo no puedo entrar en hipnosis». En realidad, todo el mundo puede, porque todo el mundo es capaz de mantener la atención. De hecho, muchas veces entramos en hipnosis de forma natural cuando nos cuentan una metáfora o un cuento. Si tenemos nuestras capacidades cognitivas intactas como para prestar atención a una historia, ese relato puede ser el inicio de un estado de trance. Esto ocurre porque se activa el cerebro emocional. Empezamos a sentir, a vivir la historia como si fuéramos el personaje de ese cuento o de esa metáfora. A partir de ahí, el cerebro se vuelve más receptivo y puede empezar a vivenciar esas experiencias internamente, lo que facilita el trabajo terapéutico.

«Además de la ansiedad, la hipnosis la utilizamos también para trabajar la autoestima, la depresión, los trastornos obsesivos y, en general, prácticamente cualquier problema que abordamos en terapia»

—Son ya más de 20 años aplicando esta técnica en tus terapias, ¿qué cambios has notado en tus pacientes?

—He de decirte que utilizo la hipnosis absolutamente en todos mis procesos terapéuticos y para todos los objetivos de terapia. Es mi técnica principal y la aplico de forma transversal. Los cambios que se producen son muy palpables y, además, suelen venir de una manera inconsciente, totalmente alineados con lo que necesita cada paciente. Puedo ponerte muchos ejemplos. Además de la ansiedad, la hipnosis la utilizamos también para trabajar la autoestima, la depresión, los trastornos obsesivos y, en general, prácticamente cualquier problema que abordamos en terapia. Por poner un ejemplo concreto relacionado con la ansiedad: una persona puede venir diciendo «lo estoy pasando muy mal, tengo miedo todo el tiempo, no salgo de casa, pienso que me va a pasar algo malo, se me acelera el corazón, me sudan las manos, siento que me falta el aire, no puedo estar en una clase o rodeada de gente». En ese caso, empezamos a trabajar y, aunque el proceso puede llevar varias sesiones, desde la primera sesión ya intervenimos con hipnosis. El primer objetivo suele ser bajar la activación, porque los síntomas físicos son los que más inmovilizan y bloquean. Trabajamos, por ejemplo, para que no se acelere el corazón, para reducir la sudoración, para que no aparezca esa sensación de ahogo o de falta de aire. Inducimos el estado hipnótico y vamos sugiriendo a la mente que sabe cómo regularse, que sabe mantenerse en equilibrio, y hacemos que la persona experimente esa calma dentro del trance hipnótico. Cuando la semana siguiente vuelve a consulta y le preguntas cómo ha ido, muchas veces te dice cosas como: «He estado muy tranquila, no he notado que se me acelerara el corazón, he podido acercarme a tal sitio, he podido dormir, he sentido que sí podía hacerlo».Casi siempre añade algo muy típico: «No sé si ha sido por eso o si ha sido casualidad, pero me he encontrado muy bien». Y ahí es donde vemos claramente cómo el cambio se ha ido produciendo de forma natural y progresiva, desde el plano inconsciente.

—Desde la primera sesión ya se notan los beneficios. 

—Sí, los beneficios se notan, porque ya hay un cambio a nivel subconsciente. Desde la primera sesión,que solemos dirigir a estabilizar fisiológicamente, es decir, a reducir esos síntomas que son los que más bloquean, ya empezamos a ver cambios. Evidentemente, después queda mucho trabajo por hacer: trabajar la exposición, los pensamientos, los picos de activación que en determinados momentos todavía pueden aparecer… hay muchos aspectos que abordar. Pero lo importante es que, desde el inicio, los cambios son notables. Y no porque la persona haya hecho nada a nivel consciente sino porque, con la hipnosis, su subconsciente empieza a sentirse seguro, empieza a sentirse protegido y empieza a percibirse capaz. Es como recordarle a la mente que ya sabe hacerlo. Es recuperar recursos que la persona ya tenía y que, en algún momento, cuando se activó el miedo y la alerta, creyó haber perdido. No es que esos recursos no estuvieran ahí; es que quedaron bloqueados. Lo que hacemos en terapia es que la parte más subconsciente recupere esa confianza, esa certeza de que, en realidad, sí sabe hacerlo.

—¿Sueles combinar la hipnosis con otras técnicas terapéuticas?

—Sí, suelo combinar la hipnosis con otras técnicas, aunque principalmente y de forma mayoritaria trabajo con hipnosis. La combino porque hay personas que necesitan, por ejemplo, entender los procesos. En esos casos, a nivel cognitivo, hacemos intervenciones de reestructuración para que la persona pueda razonar y comprender lo que está ocurriendo, al mismo tiempo que estamos trabajando a nivel subconsciente. No está de más integrar otras técnicas que ayuden a dar sentido a la experiencia terapéutica. También utilizamos técnicas más conductuales. A veces, aunque la persona ya se vaya sintiendo mejor, todavía no se atreve a afrontar o exponerse a determinadas situaciones. En esos casos, podemos sugerir pequeñas exposiciones. Esas exposiciones las trabajamos previamente con la hipnosis. Incluso podemos introducir lo que llamamos una pauta poshipnótica. Esto significa que, cuando la persona se encuentre en la situación real, realizará un gesto o una acción que hemos entrenado previamente en el estado de trance. Ese gesto actúa como un anclaje que activa en el cerebro los recursos que se trabajaron durante la hipnosis. De esta forma, con esa sensación de seguridad, la persona se acerca a la situación, se expone y sigue la pauta que hemos practicado, lo que facilita que pueda afrontarla de manera efectiva.Por tanto, la hipnosis es una técnica muy combinable con otras intervenciones terapéuticas  y, de hecho, suele aportar una profundidad a la que otras técnicas no siempre llegan por sí solas.  Eso sí, es fundamental que la hipnosis sea aplicada por profesionales de la salud con formación terapéutica. 

—El próximo sábado 28 de febrero, en el CMI El Llano de Gijón, celebrará una jornada informativa sobre cómo aplicar la hipnosis clínica para abordar la ansiedad. ¿Cuáles son los objetivos de este encuentro?

—El objetivo principal de este encuentro es generar un espacio de conocimiento y reflexión, accesible para todo el mundo, donde podamos hablar abiertamente tanto con profesionales como con cualquier persona interesada. Queremos explicar qué es realmente la hipnosis y, sobre todo, qué no es, dedicando un tiempo a desmentir mitos y separar la hipnosis clínica del espectáculo. Hablaremos de cómo funciona desde un abordaje científico y basado en la experiencia acumulada a lo largo de los siglos. Además, los participantes podrán experimentar por sí mismos el estado de trance, a través de una práctica individual y otra grupal. La idea es que todos podamos reconocer la hipnosis como una herramienta poderosa, superar los miedos infundados y conectar con las capacidades y recursos que ya tenemos en nuestro cerebro. En definitiva, se trata de conocer de primera mano la técnica y los beneficios que puede aportar a nuestra salud.

Sobre la jornada divulgativa

Este encuentro, que tiene como objetivo difundir públicamente el uso de la hipnosis en su aplicación clínica y centrarse específicamente en sus aplicaciones para la ansiedad, dará comienzo a las 17:30 horas. Tras la presentación de la jornada por parte del presidente del Colegio de Enfermería del Principado de Asturias, Esteban Gómez Suárez, tendrá lugar la conferencia titulada Hipnosis: la ciencia de cambiar la mente, impartida por la psicóloga general sanitaria Lourdes Garrido.

A continuación, el psicólogo y profesor de la Universidad Pontificia de Madrid, David Antón, ofrecerá una breve charla sobre la ansiedad, abordando tanto la ansiedad aguda como la sostenida. Tras esta exposición, realizará una demostración individual de hipnosis, que servirá como ejemplo práctico de la técnica. Seguidamente, la psicóloga y formadora Dolores Rizo impartirá una conferencia sobre El poder de la naturaleza en hipnosis y realizará una demostración grupal. La jornada concluirá con un coloquio abierto para los asistentes.

Quienes deseen participar en esta jornada divulgativa pueden inscribirse enviando un WhatsApp al 620 812 398, llamando al 985 078 635 o escribiendo un correo electrónico a info@drvpsicosalud.es