Cristina Fernández, «una asturiana criada en Venezuela» que reivindica sus raíces a través de la artesanía

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

ASTURIAS

Cristina Fernández, joyera y creadora de Lalita Estudio
Cristina Fernández, joyera y creadora de Lalita Estudio

Hija de asturianos, la venezolana encontró en Porrúa el lugar perfecto para crear Lalita Estudios, su propio proyecto de joyería artesanal.

13 feb 2026 . Actualizado a las 12:10 h.

Desde la pequeña localidad de Porrúa, Cristina Fernández ha conseguido construir una nueva vida marcada por el regreso a sus raíces. Su historia refleja la experiencia de muchas familias emigrantes, pero también la de quienes apuestan por el medio rural y el emprendimiento como forma de construir un futuro.

Hija de padres asturianos —ella natural de Tapia de Casariego y él de Navia—, Cristina nació y se crio en Venezuela, país al que sus padres emigraron tras la posguerra española. Allí, asegura Cristina, fue criada como «una asturiana en Venezuela». «Crecí bailando los bailes de aquí y practicando los deportes asturianos. Siempre tuve influencia directa de Asturias».

Durante su infancia y adolescencia, Cristina Fernández cruzó varias veces el Atlántico para visitar a su familia. En esos periodos vacacionales, fue tejiendo una red de amistades en el Principado. En Venezuela, sus amistades también estaban estrechamente relacionadas con la región. «Mis padres, como buenos emigrantes, se asociaron al Centro Asturiano de Caracas, por lo que mis amigos de la infancia también eran de Asturias».

Tras finalizar la educación básica, Fernández se licenció en Turismo en la Universidad Simón Bolívar y durante años trabajó en el ámbito empresarial. Paralelamente, comenzó a formarse en orfebrería, aunque en aquel momento «era tan solo un hobby». «Empecé haciendo piezas para mí. Iba a la oficina con mis anillos y mis compañeras me los querían quitar».

Joya de Lalita Estudio
Joya de Lalita Estudio

Gracias al éxito de sus creaciones entre amigas y compañeras, Cristina comenzó a plantearse que lo que había empezado como una simple afición podía convertirse en una nueva oportunidad laboral. «Empecé un poco a lo loco, porque no tenía intención ninguna de dedicarme a esto. Los diseños empezaban a gustar y decidí empezar a aceptar encargos».

Un viaje de ida y vuelta

Cuando su pequeño negocio de joyería comenzaba a tomar impulso, la vida de Cristina dio un giro radical. Junto a sus padres y su marido, tomó la decisión de comenzar una nueva vida en España. A su llegada, Cristina decidió ampliar su formación estudiando en el Gremio de Joyeros de Madrid, donde se especializó en joyería. «Entendí que los diseños de aquí no tienen nada que ver con los del Caribe; no se usan las mismas joyas en invierno que en verano».

Tras catorce años viviendo en la capital española, Cristina decidió dar un nuevo paso. Hizo las maletas y regresó a donde todo había empezado: Asturias. «Mi marido y yo siempre habíamos tenido la ilusión de vivir en un sitio más pequeño, en una zona rural, así que decidimos empezar de nuevo en Porrúa».

Joya de Lalita Estudio
Joya de Lalita Estudio

En esta localidad asturiana, Cristina ha visto cómo su esfuerzo se materializa en Lalita Estudios, su propio taller. «Cada joya es el resultado de una combinación de múltiples técnicas tradicionales de joyería y orfebrería». El trabajo artesanal hace que cada colección sea pequeña y limitada. Además, desde su llegada a Asturias, Cristina ha tenido la oportunidad de colaborar con otras artesanas locales, como Nieves González.

Actualmente, Cristina vende sus creaciones a través de internet y participa en mercados artesanales. En los próximos meses espera incorporarse de forma fija al Mercado Artesano y Ecológico de Gijón. «Tener un puesto fijo es importante. La gente te conoce, te ubica, vuelve a buscarte», señala. Aunque se ha planteado abrir una tienda física, reconoce que los altos alquileres y la estacionalidad del turismo lo hacen complicado.