Lucía Vior, ginecóloga: «El virus del papiloma humano es responsable del 100% de los casos de cáncer de cuello uterino»
ASTURIAS
La coordinadora del área materno-infantil del Centro Médico de Asturias detalla en qué consiste esta enfermedad de transmisión sexual y cómo se puede prevenir
05 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Las enfermedades de transmisión sexual son un grupo de infecciones que se transmiten principalmente a través del contacto íntimo. Entre las más comunes se encuentra el virus del papiloma humano, debido a que se propaga con facilidad y, al no causar síntomas en muchos casos, a menudo pasa desapercibido. Por esta razón, se estima que más del 70% de las personas sexualmente activas contraerán el VPH en algún momento de su vida, afectando tanto a hombres como a mujeres. Si no se detecta y trata a tiempo, puede provocar complicaciones graves, lo que hace que la prevención sea esencial. La ginecóloga coordinadora del área materno-infantil del Centro Médico de Asturias, Lucía Vior, aborda las posibles consecuencias y desmiente los mitos asociados a esta patología.
—¿Qué es exactamente el virus del papiloma humano?
—Es un virus del que existen numerosos genotipos, muy diferentes entre sí. Algunos afectan a las mucosas y otros a la piel. Los que afectan a la piel no tienen riesgo de malignización, pero los que afectan a las mucosas sí pueden provocar lesiones precancerosas. Se trata de virus de transmisión sexual, por lo que la infección es muy frecuente. De hecho, entre el 75% y el 80% de las personas con actividad sexual tienen riesgo de contraer este virus en algún momento de su vida.
—¿Solo se transmite manteniendo relaciones sexuales completas?
—No, incluso puede transmitirse con contacto externo, ya que el virus no solo se encuentra en el cuello del útero o en la parte profunda de la vagina, sino también en las zonas que entran en contacto durante las relaciones sexuales.
—¿Todas las personas que se contagian de VPH desarrollan síntomas?
—No. En las mujeres, la infección suele ser completamente asintomática y generalmente se detecta gracias a las pruebas de cribado realizadas durante la revisión ginecológica de rutina. Esto incluye la citología y, más recientemente, la determinación del virus del papiloma humano. No se descubre hasta que se realiza la prueba, a menos que produzca verrugas. Por ejemplo, las verrugas genitales son evidentes y pueden presentarse tanto en hombres como en mujeres. El verdadero problema son las lesiones que no se ven, como las que se localizan en el cuello uterino o en la vagina, que solo se detectan mediante la prueba de cribado realizada por el ginecólogo.
—¿Cómo es el perfil del paciente? ¿Qué grupos de población corren más riesgo?
—Todas las personas sexualmente activas, independientemente de su edad.
—¿Qué significa un resultado positivo en una relación estable?
—Aunque una pareja sea estable, es posible que uno de sus miembros tenga el virus, que puede permanecer latente durante años. Puedes estar en una relación estable actualmente, pero haber tenido relaciones anteriores y portar el virus de forma latente, sin presentar ningún síntoma, hasta que se detecta en una revisión.
—¿Cómo se puede prevenir esta enfermedad? ¿Qué tan efectiva es la vacuna?
—La prevención se basa en dos pilares. Primero, el uso del preservativo, aunque su uso ha disminuido con los años y no es tampoco 100% eficaz, porque el virus puede estar presente en toda la zona genital externa, no solo en el interior. Por eso, el preservativo ayuda, pero no previene por completo el contacto con el virus. El segundo pilar es la vacunación. Desde 2023, también se vacuna a los niños, aunque la vacunación en niñas comenzó alrededor de 2006. Actualmente, se recomienda vacunar a todos los niños y niñas a los 12 años, lo que reduce significativamente el riesgo de infección. La eficacia de la vacuna es de aproximadamente un 90%, especialmente cuando se administra antes de los 17 años, ya que la respuesta inmunitaria es más fuerte. Además, es muy importante vacunarse en la edad adulta. Al principio, cuando se introdujeron las vacunas, se pensaba que las personas que ya habían tenido relaciones sexuales no se beneficiarían, pero esto no es cierto. Incluso quienes ya han estado en contacto con el virus, o mujeres que han tenido lesiones de alto grado y han sido tratadas mediante conización, pueden vacunarse. La vacunación en estos casos ayuda a prevenir nuevas lesiones.
—¿Cuál es el nivel de vacunación en España?
—En España, la cobertura de vacunación varía según la comunidad autónoma, pero en general se está acercando al 90?% en niños y niñas. En cuanto a la población adulta, la vacunación es mucho más baja, aproximadamente un 5%, ya que no se alcanzan coberturas elevadas debido a la falta de concienciación.
«La eficacia de la vacuna es de aproximadamente un 90%, especialmente cuando se administra antes de los 17 años, ya que la respuesta inmunitaria es más fuerte»
—Con el tiempo, ¿es necesario recibir alguna dosis de refuerzo?
—No, la vacuna se administra en tres dosis. La segunda dosis se aplica aproximadamente dos meses después de la primera, y la tercera seis meses después de la primera, de manera que las tres dosis se completen en un periodo de seis meses y no se exceda un año en total. La eficacia depende del tipo de lesión que se busca prevenir, ya que la vacuna no solo protege frente a lesiones precancerosas del cuello uterino, sino también frente a lesiones de vulva, vagina y ano.
—El virus del papiloma humano no solo puede causar cáncer de cuello uterino, sino también otros tipos de cáncer
—El virus del papiloma humano es responsable del 100% de los casos de cáncer de cuello uterino, del 90% de los cánceres de ano, del 70% de los cánceres de vagina, y de un porcentaje variable, entre el 50% y el 70%, de los cánceres de orofaringe. También está implicado en aproximadamente el 40% de los cánceres de pene y de vulva. Por lo tanto, la vacuna protege frente a lesiones y cánceres en todas estas áreas.
—¿Cuánto tiempo pasa desde la infección hasta que se desarrolla el cáncer?
—El cáncer tarda muchos años en desarrollarse. En la mayoría de los casos, la infección por el virus se elimina sola en uno o dos años gracias a las defensas del propio organismo. El problema surge cuando la infección se mantiene de forma persistente durante 5, 10, 15 o incluso 20 años, es entonces cuando existe riesgo de desarrollar cáncer, especialmente de cuello uterino, que es el más estudiado. Sin embargo, muy pocas personas llegan a esa situación. La mayoría reciben seguimiento y tratamientos oportunos, y de toda la población que se infecta, solo entre un 10% y un 15% de las mujeres desarrollan alguna lesión, generalmente precancerosa, que se detecta a tiempo y se trata antes de que evolucione a cáncer.
—Hay países como Australia que están avanzando a pasos agigantados hacia la eliminación del cáncer de cuello uterino
—Sí, hay países anglosajones y nórdicos que comenzaron la vacunación antes que nosotros y ya han logrado prácticamente erradicar los condilomas, que son las manifestaciones benignas en la piel externa de los genitales. Además, están observando una disminución muy significativa de los cánceres en personas jóvenes, gracias a la alta cobertura de vacunación, incluso en adultos mayores de 30 años. El objetivo de la Organización Mundial de la Salud para 2030 es que el 90% de las niñas estén vacunadas, que el 70% de las mujeres se realicen pruebas de detección precoz (cribado) y que el 90% de las lesiones precancerosas y los cánceres sean tratados. Todo esto tiene como propósito reducir la incidencia mundial de cáncer de cuello uterino a 4 casos por cada 100.000 mujeres. Si se logra, podríamos erradicar estas lesiones cancerosas, aunque esto llevará años, ya que requiere vacunar a toda la población y aumentar la concienciación global.
«La presencia del virus no es sinónimo de infidelidad»
—¿Qué mitos te gustaría a desmentir en torno al virus del papiloma humano?
—Hay una cosa que genera confusión e incertidumbre es cuando, en una pareja que lleva varios años junta, a la mujer se le detecta el virus del papiloma humano. Esto puede generar inmediatamente sospechas de infidelidad, pero no se puede atribuir a nadie en concreto. Estos virus pueden permanecer latentes durante años sin que nadie los detecte, simplemente porque no se había realizado la prueba hasta ese momento. Por eso es importante tranquilizar a las mujeres y a sus parejas, porque la presencia del virus no es sinónimo de infidelidad. Esto no debería afectar negativamente la relación de pareja ni modificar las costumbres sexuales cuando se está siguiendo el tratamiento y la prevención adecuados. En cuanto a la población joven, se recomienda el uso del preservativo, especialmente cuando se tienen múltiples parejas, ya que no solo protege frente al virus del papiloma humano, sino también frente a otras infecciones como clamidias o gonococia, que sí pueden causar esterilidad.
—¿El virus del papiloma humano afecta a la fertilidad?
—No porque no asciende a las trompas de Falopio, que son las que se dañan en otras infecciones bacterianas y causan infertilidad. Su principal riesgo es el desarrollo de lesiones en el cuello uterino, que pueden derivar en cáncer si no se tratan. Actualmente, el uso del preservativo ha disminuido, en parte porque el VIH se ha convertido en una enfermedad crónica y el temor inicial que impulsaba su uso se ha reducido, lo que aumenta el riesgo de infecciones de transmisión sexual.
—¿Qué consejo darías a la población para que mantenga una buena salud sexual?
—A nivel público, la sanidad está implementando un cribado poblacional de cáncer de cuello uterino, enviando cartas a todas las mujeres para que acudan al centro de salud a realizarse la prueba, que puede ser realizada por la matrona o la enfermera del centro. Este cribado se realiza desde los 25 años hasta los 65. Es muy importante acudir y responder a la carta de citación para hacerse la prueba. Además, se recomienda la vacunación a todas las personas que puedan estar en riesgo, incluyendo aquellas que ya hayan tenido alguna lesión o que consideren que pueden contraer este virus de transmisión sexual, ya que algunas parejas no son estables. Lo ideal es que se vacunen ambos miembros de la pareja, tanto ella como él. En cuanto a los hombres, actualmente no existe un cribado sistemático. Por eso, deben consultar al médico ante la aparición de cualquier lesión, mancha o verruga, ya que estas son altamente contagiosas.