Vlada, creadora de contenido, destaca la forma de vida de Asturias: «Los rusos tenemos mucho que aprender de los asturianos»

Ainara Álvarez REDACCIÓN

ASTURIAS

Vlada en Asturias
Vlada en Asturias Vlada

La creadora de contenido resalta la tranquilidad, la naturaleza, la gastronomía y la forma en la que los asturianos mantienen vivos sus pueblos y tradiciones

13 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

España sigue siendo uno de los destinos favoritos para millones de turistas, pero cada vez son más los extranjeros que deciden dar un paso y establecerse en algunos de sus rincones. Es el caso de Vlada, una creadora de contenido rusa, que el pasado mes de marzo se mudó junto a su pareja a Oviedo en busca de una vida más tranquila. «Buscábamos un lugar seguro, rodeado de naturaleza y sin temperaturas extremas en verano», explica. La capital asturiana le conquistó porque combina «todas las ventajas de una ciudad» con un acceso privilegiado al entorno natural. «Para desconectar entre montañas y paisajes verdes, ni siquiera hace falta coger el coche», asegura. Desde entonces, comparte su día a día en Asturias a través de sus perfiles en redes sociales, donde muestra la vida cultural, la gastronomía, el ocio y algunos de los rincones más emblemáticos de la capital asturiana y de todo el Principado. 

Antes de llegar, reconoce que la imagen de España estaba marcada por algunos de los estereotipos más conocidos. «Los extranjeros solemos asociar España con palmeras, el mar Mediterráneo, la paella y el flamenco», afirma. Sin embargo, Asturias le mostró una realidad completamente distinta. «Montañas con picos nevados, la cultura de la sidra o las bandas de gaitas en las calles... Al mudarme aquí me sorprendí una vez más de lo diverso que es este país».

Entre todos los lugares que ha descubierto hasta ahora, hay uno que ocupa un lugar especial: los Lagos de Covadonga. «Subir hasta allí fue como subir al paraíso. Siento que cada vez quedan menos lugares en el mundo que transmitan tanta tranquilidad y paz mental», relata. De hecho, confiesa que los visitó hace apenas unos días y ya está pensando en volver. 

La gastronomía también ha sido uno de los grandes descubrimientos de su nueva vida en Asturias. Lo primero que le llamó la atención fue el tamaño de las raciones. «Es imposible terminarlas sin compañía», bromea. Si tuviera que elegir un plato, se quedaría con las fabas con almejas. «Me da pena que no sean tan populares fuera de España como la paella, porque merecen muchísimo más reconocimiento». Tampoco olvida las moscovitas de Rialto, que despertaron su curiosidad por compartir nombre con el gentilicio de su ciudad natal, ni el arroz con leche, que define como «una experiencia de otro nivel».

Más allá de la gastronomía y los paisajes, lo que más le ha sorprendido es la vida que conservan los pueblos asturianos. Acostumbrada a una realidad muy diferente en Rusia, asegura que el contraste es muy evidente. «Me encanta el cariño y el orgullo con el que la gente habla de sus pueblos, cómo preservan sus fiestas y tradiciones y cómo consiguen convertirlos en destinos turísticos». Una experiencia que le lleva a una conclusión rotunda: «Los rusos tenemos mucho que aprender de los asturianos en este sentido».

Aun así, también encuentra algunos puntos en común entre Asturias y su país. «Me recuerda a Rusia a través de su gastronomía. Tenéis muchos platos de cuchara y esa sensación de comer algo caliente y abundante en un día frío me hace sentir como en casa», explica. 

Tras varios meses instalada en el Principado, Vlada cree que Asturias encaja a la perfección con quienes buscan una vida más pausada. «Es un sitio perfecto para quienes conectan con la filosofía slow life, con menos estrés y menos obsesión por lo material». De hecho, reconoce que su rutina ha cambiado desde que llegó, «paso más tiempo en la naturaleza, hago senderismo... Asturias te despierta las ganas de apagar el móvil y disfrutar de lo que ves a tu alrededor».