El «efecto mariposa» de los pequeños buenos gestos

Elena Plaza

ASTURIAS CON R

Arroz Candelita
Arroz Candelita

¿Quieres saber de mano de un chef cómo generar menos desperdicios en la cocina y conocer un restaurante responsable y solidario donde además de disfrutar comiendo, cuidas el medio ambiente? Las pequeñas acciones también producen grandes cambios

07 dic 2018 . Actualizado a las 10:43 h.

Fran Heras abrió el pasado mes de mayo las puertas de Mi Candelita, su nuevo proyecto gastronómico en Asturias. Bañado por el Cantábrico en Bañugues (Gozón) esta arrocería apuesta por un modelo de negocio responsable y solidario, comprometido no sólo con el medio ambiente, sino también con el comercio de proximidad, los productores locales y el producto ecológico. Con una filosofía muy clara y que supone su pequeño granito de arena, al chef asturiano le agradaría también mover conciencias y promover un consumo responsable. Cree firmemente que la última palabra la tiene el consumidor final con sus decisiones de compra, y es por eso que ahí es donde se encuentra la fuerza para cambiar el mundo y trabajar la conciencia colectiva. Este fin de semana participó en ‘Gijón se come’, un gran evento que lleva la marca de sostenible y que cuenta, entre otros muchos, con el apoyo de Cogersa.

Aplicando la teoría

Fran Heras es consciente de los pequeños granitos que dicen mucho y para ello empieza por su propia casa, es su restaurante, con unas sencillas y pequeñas soluciones que le procuran trabajar en la línea que quiere, ofreciendo una cocina cuidada y de calidad, aunque no 100% ecológica pero sí con ese horizonte, colaborando con productores pequeños, ecológicos, de proximidad, procedentes también de asociaciones o cooperativas. «Sí, ya sé que traigo el arroz de fuera porque aquí no hay, pero aplico esa misma máxima. Igual que en mis restaurantes de Barcelona, Llamber y Chigre 1769, con producto asturiano como la oveya xalda. Yo fui allí a hacer tierra», señala. Y es que es un firme creyente de las opciones que Asturias tiene, una percepción que ha ganado gracias a la perspectiva que le han dado sus viajes.

Una de las máximas que aplica en su cocina es la del reaprovechamiento y la generación del mínimo residuo. Consume lo imprescindible, planificando muy bien sus compras, siempre con proveedores locales y producto de temporada, teniendo en cuenta también los precios. Afirma que esta apuesta por lo ecológico no sale más caro que lo industrial, «si tú limitas o reduces los intermediarios no supone un coste tan alto», y conjuga, además, la variable salud. Pero es consciente de que cada cual tiene una economía y con ella hace por apañarse, así como que el mercado en Asturias es más pequeño comparado con Barcelona, donde ya hay grandes hipermercados solo de productos bio.