Un neurólogo confirma que el conductor de Alsa del accidente de Avilés estaba a tratamiento por epilepsia

El médico afirma en el juicio que el chófer nunca ocultó información «relevante» sobre su historial

Una grúa retira los restos del autobús de la compañía Alsa que hoy se ha empotrado contra una pilastra de hormigón de un paso elevado de la circunvalación de Avilés, en un accidente de tráfico que ha causado al menos cinco fallecidos y una quincena de heridos de diversa consideración.
Una grúa retira los restos del autobús de la compañía Alsa que hoy se ha empotrado contra una pilastra de hormigón de un paso elevado de la circunvalación de Avilés, en un accidente de tráfico que ha causado al menos cinco fallecidos y una quincena de heridos de diversa consideración.

Oviedo

Un neurólogo ha declarado ante la juez que el conductor del autobús Alsa que sufrió un accidente de tráfico en Avilés, el 3 de septiembre de 2018, en el que perdieron la vida cinco personas y otras 15 resultaron heridas, nunca ocultó información «relevante» sobre su historial médico, ni que seguía un tratamiento para evitar ataques epilépticos, según han informado a Efe fuentes jurídicas. La comparecencia del especialista en Neurología, que en alguna ocasión le atendió en su consulta, forma parte de las diligencias de investigación que la magistrada-juez Virginia Fernández, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Avilés, está llevando a cabo para tratar de aclarar las circunstancias en las que se produjo el siniestro.

Su declaración ha sido coincidente con las manifestaciones que el médico de la mutua aseguradora realizó el pasado mes de abril, donde sostuvo que el conductor del autobús, O.L., de 41 años, nunca trató de ocultar información sobre su historial médico, han indicado las mismas fuentes. O.L. también compareció el pasado mes de abril en sede judicial, pero en aquella ocasión, a lo largo de las dos horas que duró su declaración, no pudo aclarar detalle alguno ni sobre la forma en que se produjo el accidente, ni sobre sus causas, porque, según manifestó, no recordaba absolutamente nada de lo que había ocurrido ese día. El conductor había pasado su último reconocimiento médico el 5 de abril de 2018, cinco meses antes del accidente, y había sido declarado apto para la conducción. La comparecencia de este martes se ha realizado en presencia de cuatro acusaciones y las defensas del conductor y de la empresa Alsa.

Las acusaciones barajan como una de las principales hipótesis de trabajo que el conductor hubiera sufrido una posible somnolencia como efecto secundario a la ingesta de un medicamento para el que seguía un tratamiento destinado a prevenir ataques epilépticos. El posible desvanecimiento del conductor es una de las tesis que sopesan las acusaciones sobre las causas que podrían explicar que el autobús siniestrado, que cubría el recorrido Cudillero-Avilés-Gijón, sufriera una salida de vía y se empotrara contra el pilar de un paso elevado en Avilés. En el momento de la colisión, el autobús iba a una velocidad entre 80 y 90 kilómetros por hora, pero tanto por la trayectoria que siguió en los últimos metros de su recorrido como por la ausencia de frenadas las acusaciones no descartan que el conductor pudiera haber sufrido una indisposición al volante, como afirmaron varios pasajeros minutos después del accidente, informa Efe.

«A las tres semanas volví a coger el mismo bus del accidente, en Avilés. Tenía que probarme»

Susana D. Machargo

Miguel Esteban, uno de los heridos en el trágico siniestro de 2018, hace balance de su vida justo un año después. «Yo no tuve un accidente para sacarle la pasta a Alsa», insiste

«A las tres semanas volví a subir al mismo bus del accidente, desde Avilés. Sabía que iba a tener que coger el autobús para ir a trabajar a Oviedo, así que tenía que probarme a mí mismo. Fui con mi mujer y con una amiga. Todavía había algún resto de lo que había pasado en la carretera. Estaba tranquilo. Incluso bromeé. Les iba contando lo que recordaba. Cuando me di cuenta, la gente que teníamos alrededor nos estaba mirando sorprendida». Ha pasado un año desde el trágico siniestro de Avilés en el que cinco personas perdieron la vida y Miguel Esteban pasa revista a sus recuerdos. Han sido 365 días extraños. La vida ha continuado. Fue uno de los heridos leves, sin apenas secuelas físicas. Ha estado visitando al psicólogo más por prevención que como terapia y ha conocido a otra de las heridas, por esas casualidades que tiene la vida, y juntos han encajado las piezas que les faltaban. Hace mucho que no sabe nada de aquel ángel de la guarda que le acompañó en los desconcertantes momentos en los que recobró la conciencia.

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