El alcalde que quiso acabar con el Real Oviedo

Gabino de Lorenzo dimite como delegado del Gobierno y deja la política

Gabino de Lorenzo.Gabino de Lorenzo
Gabino de Lorenzo

Oviedo

En la noche de ayer saltó la noticia: Gabino de Lorenzo dimite como delegado del Gobierno en Asturias y se jubila de la política a los 75 años. Dicho asunto no parece estar relacionado con el fútbol en general y el Real Oviedo en particular, pero la gran mayoría del oviedismo sabe que este político sí que forma parte, por desgracia, de la historia del club carbayón.

Todo comenzó con la entrada del nuevo milenio, aunque las disputas venían de lejos. Gabino de Lorenzo, político del Partido Popular y alcalde de Oviedo desde 1991, no mantenía la mejor de las relaciones con Eugenio Prieto, militante socialista y presidente del Real Oviedo desde 1988. Prieto se presentó a las primarias para encabezar las listas del PSOE en la lucha por la alcaldía y las relaciones ya eran insalvables entre ambos. 

Esta es, en definitiva, la historia de una guerra política que salpicó de lleno a uno de los símbolos de la ciudad, el Real Oviedo. 

Tras una 01/02 que había empezado bien pero que acabó de las peores formas posibles, Eugenio Prieto dejó su puesto con el club al borde de la quiebra económica y su lugar lo ocupó Manuel Lafuente. Parecía que De Lorenzo, con la marcha de Prieto, había alejado al club de su punto de mira, pero nada más lejos de la realidad.

El Real Oviedo cayó a 2ªB en la 02/03 y, ese mismo verano, la Liga descendió por impagos a los azules. De jugar en Primera División en 2001 a dar con sus huesos en la Tercera División en 2003. La situación era crítica y salir a competir y salvar al club era la única preocupación del oviedismo. Fue entonces cuando Gabino quiso darle el golpe de gracia a la entidad carbayona. 

Cartel promocional del Oviedo A.C.F
Cartel promocional del Oviedo A.C.F

Aprovechó la inestabilidad y, junto a Javier Sopeña (vicealcalde del ayuntamiento de Oviedo) y Alfonso Román (Concejal de deportes) trazó un plan para sustituir al Real Oviedo como principal equipo de fútbol de la ciudad. Transformó al histórico Astur y lo convirtió en el Oviedo A.C.F.

Con el apoyo total del Ayuntamiento (el palco del Hermanos Llana se llenó de concejales del PP) el nuevo equipo buscó desde un primer momento robarle la identidad, la afición e incluso el escudo al Real Oviedo, contando con la aprobación de leyendas oviedistas como Antón y fichando a Berto, gran capitán de los azules en la década de los 90. 

Pero el oviedismo dijo NO. Lo gritó, mejor dicho. La afición se comenzó a movilizar para intentar que el club de su vida no desapareciera e hicieron frente a Gabino. El presidente Lafuente junto a miles de oviedistas anónimos consiguieron que la camiseta azul saliera a competir en aquella primera jornada en Tercera ante el Mosconia. Y no paró de hacerlo hasta el día de hoy. 

Tras múltiples récords de abonados y asistencia al estadio, la ciudad demostró estar al lado de su club. Del de siempre. Gabino se fue apartando del A.C.F y cuatro años después la entidad del Hermanos Llana volvió a llamarse Astur Club de Fútbol.

Manifestación del oviedismo en 2003
Manifestación del oviedismo en 2003

El resto de la historia la conocemos todos y a día de hoy se sigue escribiendo. Por si acaso, para que nadie la olvide, el oviedismo aprovecha cada celebración para recordar (de una manera muy sutil) al ya ex político que no pudo con ellos. Gabino se va, pero el Real Oviedo sigue. 

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