La Pizarra: Sobreviviendo a la imprecisión

Análisis del partido propuesto por Juan Antonio Anquela

Anquela da instrucciones en el Oviedo-Sevilla Atlético
Anquela da instrucciones en el Oviedo-Sevilla Atlético

Oviedo

Nota: 6, bien. 

Todo parecía de cara para un Real Oviedo que se encontró un escenario más generoso del esperado. El Sevilla Atlético, que en el presente curso tan solo había perdido seis partidos por más de dos goles, mostró su cara menos competitiva y despachó un primer tiempo en el que pudo batir su récord de tantos en contra. 

Los azules no aprovecharon el regalo y se llegó a la última media hora de encuentro con la incertidumbre lógica de los partidos de mayo pero inexplicable en el contexto del partido de ayer. Se ganó y ahora hay que pensar en León. La Cultural se ha metido en un lío y se jugará mucho más que la vida ante los de Anquela, que pese a todo lo pasado, pueden estar a seis puntos de la gloria.

El aspecto táctico

Tevenet se quiso adaptar al Oviedo y salió de inicio con una defensa de tres centrales y dos carrileros muy largos, trivote en la medular y dos delanteros arriba. Y el resultado no pudo ser peor. Los de Anquela les cerraron el paso desde el principio y con una sencilla presión hacían imposible el inicio de juego hispalense. 

Tras diez minutos de incontestable dominio carbayón los de Anquela ya mandaban en el marcador. Mossa campaba a sus anchas en la izquierda, Folch jugaba sus minutos más cómodos del curso y Saúl Berjón hacía de Saúl Berjón. Exhibición del '21', que cada vez que tocaba el balón generaba un problema de difícil solución para el filial sevillista.

Aarón, que volvía al once inicial, no paró de intentarlo durante toda la primera parte, pero su falta de acierto en los metros finales le penalizaron demasiado. El Oviedo atacaba y atacaba, pero bien sea por imprecisiones en el remate o por la dificultad para ocupar correctamente los espacios en el área, la diferencia en el electrónico no aumentaba.

El Sevilla Atético solo hacía cosquillas cuando, tras jugadas no finalizadas por los locales, pillaban descolocados al cuadro azul y podían correr a campo abierto. El descanso llegó y, con tan solo un gol de ventaja cuando deberían haber sido cuatro, el miedo a que tras el paso por los vestuarios el resultado corriera peligro estaba presente en el feudo oviedista.

Y así fue. Tevenet rectificó y el Sevilla viró hacia el 4-3-3, subiendo el ritmo de juego y haciendo daño los costados a un Oviedo que todavía no había asumido que solo ganaba de un gol. Una nueva genialidad de Saúl, rematada a la perfección por Christian, parecía haber traído la calma al Tartiere, pero el infortunio hizo que Folch volviera a marcar en la portería del fondo sur, esta vez a la cuenta del filial. 

A media hora del final había partido, algo difícil de entender visto el primer tiempo. La intensidad mostrada en la presión tras pérdida se fue desvaneciendo y el Sevilla Atlético lo aprovechó para abrir rápido a las bandas y generar peligro a base de centros laterales que la defensa azul sufría para desbaratar. 

La entrada de Hidi lo calmó todo. El húngaro sustituyó a Aarón y acompañó a Rocha y Folch en la medular, formando el mismo trivote que se vio en El Sadar hace una semana. No se necesitó más. El ritmo del encuentro disminuyó y las transiciones rápidas del filial nervionense desaparecieron. Entre el 80' y el 85', Diegui y Rocha gozaron de dos manos a manos gracias a dos fantásticos pases de Toché y Saúl, pero la imprecisión de cara a puerta seguía vigente.

Tras 20 tiros a puerta de los azules, el Sevilla gozó de un balón parado en la última jugada del encuentro. Cosas del fútbol. Solventada la primera final, toca pensar en la segunda. De la tranquilidad del filial hispalense a la dramática situación de la Cultural. El Reinó de León verá a un equipo jugándose la Champions (Christian dixit) y a otro mucho más que la vida. Y encima ambos serán locales. 

Los cambios

Si bien la entrada de Toché no tuvo mucha incidencia en el juego, la de Hidi sí cambió el clima del encuentro. El húngaro se posicionó junto a Folch y Rocha y los azules tuvieron un poco más el balón, algo muy necesario vista la deriva que estaba tomando el partido. 

Ya en el 90', Fabbrini saltó a un campo por un apercibido Saúl, acabando con ese miedo atroz de la parroquia oviedista a que el '21' recibiese la quinta amarilla. 

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