Un duro test para afianzar el nuevo estilo

El Oviedo se enfrentará el sábado a un Zaragoza con las ideas muy claras

Aarón, Saúl, Steven, Lobato, Tejera, Javi Muñoz y Cortina
Aarón, Saúl, Steven, Lobato, Tejera, Javi Muñoz y Cortina

Oviedo

La marcha de Natxo Gonzalez cuando todavía tenía contrato con el Real Zaragoza no hizo cambiar de idea al club maño. El ahora técnico del Deportivo implantó un esquema claro de juego (1-4-3-1-2), dando protagonismo a los futbolistas de dentro y a una doble punta crucial en el sistema. 

Para sustituir a Natxo llegó, procedente del AEK Larnaca chipriota, Imanol Idiákez. El guipuzcoano, sin experiencia en la división de plata del fútbol español, sí había trabajado con un sistema de juego parecido y su llegada supuso una continuidad. El Zaragoza no quiso tirar por la borda el trabajo realizado con su joven plantilla y, a pesar del cambio de piezas, el guión sigue siendo el mismo.

Lo que no se puede negar es que una baja está condicionando el inicio de curso maño. Sin Íñigo Eguarás, todavía entre algodones debido a una pubalgia, el centro del campo blanquiazul no tiene a su mejor futbolista a los mandos del trivote. El navarro dota de sentido a todo el engranaje, tanto por su gran lectura para equilibrar al equipo como por la calidad técnica que le permite superar líneas a través del pase.

Su sustituto en estas primeras jornadas es el central Diogo Verdasca. El portugués, aunque está cumpliendo bastante bien, acusa sus limitaciones y el equipo lo nota en la calidad de su circulación. Sirve como punto de apoyo, pero no de creación. Ahí puede estar la ventaja del Real Oviedo.

En los pies de Tejera, Boateng y Javi Muñoz está el dominar al Zaragoza y reducir su potencial. Aunque se han reforzado bien con Marc Gual y Álvaro Vázquez para suplir a Borja Iglesias, el gallego suponía un salvavidas a la hora de defender en campo propio, ya que un pase largo lo podía convertir en una jugada de peligro. Ahora, a los nuevos delanteros les puede costar más ese trabajo sin balón.

En estas tres jornadas, el conjunto de Juan Antonio Anquela solo cedió la posesión ante el Córdoba, una estrategia que le funcionó debido al potencial azul al espacio y a la fragilidad defensiva blanquiverde. Este sábado, los carbayones deberán demostrar que el nuevo estilo no solo está capacitado para dominar a través del balón a equipos más defensivos como el Extremadura, si no que está preparado para someter a uno de los conjuntos con las ideas más claras de la categoría.

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