El Zaragoza desarma al Real Oviedo

Los azules caen con merecimiento ante un rival que dominó de principio a fin

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Barcenas trata de avanzar con el esferico ante Lasure e Igbekeme

Oviedo

Mal partido del Real Oviedo que se vio superado en todo momento por un Zaragoza (0-4) que dominó todas las facetas del juego. Los maños supieron maniatar a los asturianos en ataque y crear mucho peligro ante una defensa que se mostró insegura y frágil. Pese a los intentos azules, el marcador reflejó la realidad del encuentro.

Un baño de realidad para un equipo que había comenzado el año a un gran nivel, pero que hoy no consiguió demostrar todas las virtudes exhibidas en encuentros anteriores. Ni solidez defensiva, ni poderío atacante. Ni siquiera el centro del campo, la línea destacada en este arranque liguero, estuvo a la altura. El resultado, una derrota contundente ante la que poco se puede objetar.

Movió ficha Juan Antonio Anquela. El técnico andaluz introdujo un importante cambio en su alineación, dando entrada a Joselu en lugar de Toché. Una permuta que buscaba explotar la velocidad del onubense en la punta de ataque y hacer sufrir a Grippo y Verdasca, centrales maños.

El primer cuarto de hora de juego fue nefasto para los intereses azules. El Zaragoza ahogaba la salida desde atrás con Álvaro Vázquez y Marc Gual tapando a los laterales y Pombo pendiente de los centrales. Por detrás, Zapater, Ros e Igbekeme no perdían de vista a los centrocampistas azules.

No quedaba más remedio que apostar por balones largos que pocas veces ofrecían réditos. Además, el conjunto maño rondaba el área de Alfonso Herrero con balones parados.

Sin grandes oportunidades, el Zaragoza se adelantó en el marcador gracias a un tanto de Álvaro Vázquez. El atacante recibió un balón largo de Ros desde la medular, superó en carrera a Carlos Hernández, que no midió bien el balón aéreo, y batió a un Herrero que se quedó a media salida.

El gol no despertó al Real Oviedo, que siguió a merced del planteamiento de Imanol Idiákez. Por momentos, parecía que el conjunto maño jugase con dos o tres hombres más que los asturianos. Pudo ser todavía mayor el castigo si el linier no hubiera levantado erróneamente la bandera por fuera de juego de Vázquez en una jugada que volvió a cogerle la espalda a Carlos Hernández para regalar el gol a su compañero Marc Gual.

Berjón lidera la resistencia

Solo en el tramo final de la primera parte se pudo ver a un mejor Real Oviedo. Muy poco a poco, los futbolistas azules fueron avanzando metros y rondando el área visitante. Saúl Berjón, bien tapado por Benito durante la primera media hora, fue el encargado de poner mordiente al ataque asturiano.

Primero filtró un gran pase para dejar a Yoel Bárcenas solo delante del portero. El remate del panameño se fue por encima del travesaño. Fue la mejor ocasión de los primeros 45 minutos. Instantes después, de nuevo el ovetense iniciaba una internada por la banda izquierda hasta la línea de fondo. Su centro raso, buscando a Joselu, fue interceptado por Cristian Álvarez, adelantándose al onubense. Llegaba el descanso en el Carlos Tartiere con un Zaragoza ampliamente superior al Real Oviedo.

Trató de dar mayor empaque al centro del campo Anquela con la entrada de Folch por un Boateng muy desdibujado. Parecía que los asturianos comenzaban a dominar la situación cuando Verdasca ponía el 0-2 en el marcador en un saque de esquina. El central visitante se adelantaba en la marca a Bolaño y ponía el esférico al segundo palo, imposible para Alfonso Herrero.

No quiso esperar ni un minuto más y Anquela dio entrada a Toché y Aarón Ñíguez por Javi Muñoz y Johannesson. Bárcenas pasaría al lateral, dejando la banda para el ilicitano y el atacante murciano acompañaría a Joselu en la punta de ataque. El Real Oviedo se exponía a más contraataques maños, pero poblaba todo el frente de ataque.

Un equipo partido en dos

El ansia local por acortar diferencias provocó que el conjunto de Anquela se partiera en dos. Por un lado, los atacantes. Por otro, los defensas, que sufrían las acometidas rivales. A punto estuvo Folch de acortar distancias en el marcador al rematar al palo un gran centro de Tejera. En el rechace, Bolaño no pudo convertir el tanto, pese a encontrarse el esférico en el área pequeña.

Fruto de la descompensación de un equipo volcado sobre el área rival, llegó la jugada del tercer tanto zaragocista. Igbekeme recogió el esférico en la medular, avanzando sin oposición hasta la frontal del área. Pared y se quedó solo delante de Alfonso, al que batió con clase y tranquilidad.

Los minutos finales sobraron para el Real Oviedo. Lejos de cercar el arco de Cristian Álvarez, fueron los maños los que disfrutaron de más llegadas. En un rápido contraataque, Aguirre probó suerte ante Herrero, que despejó el disparo como pudo. El rechace quedó franco para que Soro hiciera de cabeza el cuarto de la tarde para su equipo.

Pitido final y decepción para un equipo que fue despedido por su afición con cánticos de ánimo. Sin duda, lo único positivo de toda la tarde para el Real Oviedo, que ya tiene que pensar en el próximo encuentro.

Real Oviedo: Alfonso Herrero; Johannesson (Aarón, min 59), Carlos Hernández, Bolaño, Mossa; Tejera, Javi Muñoz (Toché, min 58), Boateng (Folch, min 46); Bárcenas, Saúl Berjón, Joselu.

Zaragoza: Cristian Álvarez; Benito, Grippo, Verdasca, Lasure; Ros, Zapater (Nieto, min 87), Igbekeme; Pombo, Marc Gual (Aguirre, min 66), Álvaro Vázquez (Soro, min 75).

Goles: 0-1 Álvaro Vázquez (min 15). 0-2 Verdasca (min 53). 0-3 Igbekeme (min 77). 0-4 Soro (min 86).

Tarjetas: El colegiado Ocón Arráiz mostró amonestaciones al local Tejera, y a los visitantes Grippo y Aguirre,

Incidencias: Estadio Carlos Tartiere, 13.770 espectadores.

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