La Pizarra: Un Oviedo con recursos

Analizamos en cinco claves la victoria del Oviedo en Lugo

Juan Antonio Anquela en el Anxo Carro
Juan Antonio Anquela en el Anxo Carro

Oviedo

En el Anxo Carro se pudieron ver pildoritas del potencial que puede llegar a ofrecer el Real Oviedo. Los de Juan Antonio Anquela se pusieron por delante en los primeros minutos a través del balón para después juntar líneas y hacerle daño al Lugo al espacio. Una victoria que calma el ambiente tras la cruel derrota ante el Zaragoza y que da muestras de los nuevos recursos de los que dispone el técnico carbayón.

Joselu y la nueva arma del Oviedo

El delantero onubense repitió titularidad en Liga y cuajó su primer gran encuentro con la camiseta azul. Con Joselu, el Oviedo dispone, por encima de todo, de un delantero agresivo en las rupturas y capaz de dar mucha profundidad a los ataques carbayones.

Su partido en general y el 0-1 en particular así lo demuestran. El pase de Folch hay que darlo, pero todo nace del instinto de Joselu al romper a la espalda de Vieira. Luego, su asociación con Saúl Berjón promete levantar muchos dolores de cabeza a las defensas rivales. El ovetense es uno de los jugadores más geniales de la categoría y parece que Joselu lo está empezando a interpretar. Cuando el 10 recibe, el ariete busca el espacio entre central y lateral para recibir dentro del área.

Un equipo cómodo a la contra

Si bien el Oviedo comenzó el partido intentando dominar el balón, fue marcar el 0-1 y amoldarse al nuevo partido que se avecinaba. Los azules jugaron con el marcador y en el ecuador del primer tiempo cedieron la posesión a un Lugo incapaz de conectar a la espalda de la medular visitante, salvo cuando Boateng se despistaba y no cerraba el pasillo interior.

Con los (demasiado) profundos Kravets y Leuko como únicas vías lucenses para hacer daño al Oviedo, los de Anquela se ensañaron con el espacio dejado por los laterales para triturar a la contra a su rival. Así llegó el 0-2 y así pudieron llegar otros dos tantos en una segunda mitad en la que el cuadro carbayón lució potencial al contraataque. 

Folch al mando

El mediocentro catalán firmó uno de sus mejores partidos con la camiseta del Real Oviedo. Comenzó el recital con una asistencia en el 0-1 a la que no nos tiene acostumbrados debido, básicamente, a que su zona de influencia está más atrás. Tras el gol, el catalán dirigió el acordeón defensivo azul y supo interpretar cuando saltar y cuando no a por los centrocampistas rivales.

Si bien los centrales no conectaron demasiado con el trivote, Folch sacó el interior de su pie derecho a relucir cuando tuvo que controlar varios balones comprometidos, recibiendo de espaldas y reorganizando el juego. Además, sumó también en el Oviedo explosivo al espacio del segundo tiempo y dirigió la contra que acabó en el 0-2.

El factor Saúl

Se adapta a todo. En el Oviedo que quiere dominar a través del balón, el ovetense es el principal generador de juego del equipo. Cuando el esférico le llega al 10, los ataques azules entran en otra dimensión y cualquier desmarque puede ser obsequiado con un pase medido.

En el Oviedo 2.0, el de ceder la posesión y atacar el espacio, es el punto de pausa perfecto que toda contra debe tener. Ese jugador capaz de parar en medio del caos y elegir la mejor opción en pocos segundos. Si Mossa y Javi Muñoz se aprovechan del primer Saúl, Bárcenas y Joselu se frotan las manos con el segundo. 

Sobrevivir a la tormenta

La goleada que el Zaragoza endosó al Oviedo en el Carlos Tartiere abrió un debate lógico pero quizá exagerado. Los cuatro goles recibidos dispararon la cuenta de tantos en contra, pero la realidad es que Extremadura, Córdoba y Cádiz se aprovecharon de fallos individuales para batir a Alfonso. No fueron tantos fruto de un dominio abrumador ante una oposición casi nula.

El Lugo es uno de los equipos de la categoría con mayor capacidad para revolucionar cualquier partido. A base de su profundidad por bandaa y la llegada de múltiples jugadores desde segunda línea, los lucenses ya han levantado en demasiadas ocasiones un resultado en contra. Ante el Oviedo lo intentaron, y salvo algún susto lógico, los azules resistieron. Tras el arreón fallido ya mencionado, los de Javi López sacaron la bandera blanca y asumieron la derrota.

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