El Oviedo estrena cerrojo

Los azules rompieron en Lugo la mala racha de goles en contra

Alfonso Herrero en el Anxo Carro
Alfonso Herrero en el Anxo Carro

Oviedo

Cinco jornadas tuvieron que pasar para que el Real Oviedo acabara un partido con su portería a cero. Los azules, que llevaban ocho goles encajados en cuatro partidos, consiguieron cerrar una herida que se había convertido en una de las mayores preocupaciones del equipo carbayón.

Si bien es cierto que los cuatro tantos recibidos el sábado anterior ante el Zaragoza inflaron la cifra y provocaron una situación de alarma no del todo real visto lo visto sobre el césped, salir de un campo como el Anxo Carro sin goles en contra es un golpe de moral muy necesario para el equipo.

Desde los primeros minutos del partido se vio que el peligro del Lugo llegaba por los costados. Los lucenses tenían problemas para superar líneas cuando jugaban por dentro, pero encontraban en la profundidad de sus laterales el camino para poner el balón en el área de Alfonso.

El portero toledano del Real Oviedo cuajó un partido muy serio. Arriesgando muy poco, eligió a la perfección cuando salir y cuando no, evitando errores en el despeje y dominando su zona de influencia.

Los centrales también se mostraron contundentes y salieron vivos del arreón del Lugo tras el 0-2, unos minutos muy intensos que pocas veces no acaban en gol de los locales en el Anxo Carro. Finalmente, tras disipar la tormenta, los gallegos se apagaron y el final del partido fue plácido para el Real Oviedo. Un encuentro para crecer en el apartado defensivo.

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