Enrique Martín: «Anquela y yo no estamos anclados al pasado»

La Voz de Asturias entrevista al técnico del Nàstic, próximo rival del Real Oviedo

Enrique Martín, antes del Osasuna-Nàstic
Enrique Martín, antes del Osasuna-Nàstic

Oviedo

Cuando Enrique Martín Monreal (Campanas, Navarra, 1956) habla de Segunda División, hay que sentarse y ponerse a escuchar. El tercer entrenador en activo con más partidos en la categoría, octavo en la clasificación histórica y subiendo, llega el domingo a Oviedo (Carlos Tartiere, 12:00 horas) al frente del Nàstic. El conjunto tarraconense está a siete puntos de la salvación, pero Martín sabe que aquí nada está decidido. En tres días se enfrenta a Anquela: «Tenemos una ilusión de la leche por seguir al pie del cañón».

-Pregunta: ¿Cómo llega el Nàstic al Carlos Tartiere?

-Respuesta: Llega bien. Estamos en una buena línea, hemos jugado partidos ante equipos de arriba (Dépor, Osasuna, Cádiz, Albacete) y estamos compitiendo bien. Estoy contento con cómo el equipo va creciendo. Espero seguir avanzando en las próximas jornadas y tener al equipo bien dispuesto de cara a las ocho últimas fechas, que es donde nos vamos a jugar la categoría.

-Tras ganar al Albacete, no podía ser más optimista en rueda de prensa.

-Al final soy el reflejo de lo que me va mandando el equipo. Ganamos al Albacete como podíamos haber empatado o perdido, pero es que con Osasuna o Dépor no ganamos y podíamos haberlo hecho. Estamos muy concienciados, trabajando mucho y por qué no esos detalles no van a poder ir a nuestro favor de aquí al final, algo que no había pasado antes.

-¿Se trabaja bien en el Nàstic? Desde que Vicente Moreno se fue en la 16/17, llevan seis cambios de técnico en dos temporadas.

-Estoy feliz aquí. Siempre se lo digo a mis amigos en plan de broma: estoy súper feliz, pero no ganamos. Ahora que hemos empezado a hacerlo pues mucho mejor. Aquí en Tarragona te dejan trabajar bien y el público está muy receptivo porque ven que el equipo se deja todo. Ahora somos competitivos y eso nos hace ser optimistas.

-¿La posición en la tabla determina la forma de entrenar? ¿Hace cosas diferentes si está más arriba o más abajo?

-No depende de la clasificación. Yo tengo una línea y, evidentemente, lo único que cambia es el estado anímico, porque a los equipos, cuando están en una zona complicada, pues cuesta un poco más hacerles ver algunas cosas. Pero uno ha tenido que torear todo tipo de plazas y al final te encuentras cómodo en estas situaciones porque sabes cómo se sale.

-¿Se arriesga menos en la zona baja? ¿Es cierto ese cliché de que equipo debe ser sólido y correr pocos riesgos para salvarse?

-Depende de las características del equipo. Es verdad lo que dices que cuando estás ahí abajo parece que solo hay que defender, buscar en largo y tal, pero hace años, en el Terrassa, en principio planteamos esto que hemos comentado, pero no había forma. La única manera de sacar eso adelante era jugando, porque teníamos futbolistas con calidad individual. Cambiamos el chip y así salimos.

Ahora en el Nàstic, después de las incorporaciones de invierno, el equipo está bastante compensado. Competimos, trabajamos y con balón también nos sentimos cómodos. Tratamos de jugar el balón porque tenemos calidad. El objetivo es hacer un cóctel equilibrado. El día del Albacete, por ejemplo, tuvimos más posesión que ellos, ante uno de los mejores equipos de Segunda en ese aspecto. Nadie te garantiza que vas a ganar los partidos a gorrazos.

-¿Se acostumbra uno a llegar a los clubes con la temporada ya empezada? Es una especie de ángel de la guarda en Segunda.

-Cada circunstancia es apasionante, por lo menos para mí. Mi filosofía vital es muy clara: siempre veo oportunidades y no faenas. Tuve la oportunidad de empezar la Liga en un club y no llegamos a un acuerdo. No tengo ninguna prisa. Decidimos venir al Nàstic y estamos consiguiendo una experiencia impresionante, eso es lo que trato de conseguir cada año.

Al margen del tema deportivo, estar mucho tiempo en un sitio me aburre. Lo que quiero es conocer y no tengo tiempo. Me interesa el tema cultura, lo que pasa en Albacete, en Tarragona, en Xerez… Compartir momentos con gente con otras formas de vida, eso es lo que te llevas. Al final el fútbol es lo mismo en todos los sitios: si ganas va bien y si no lo haces te empapelan. Puedo decir con voz alta que no hablo mal de ningún sitio en los que estoy, siempre positivizo y me quiero llevar un tesoro a mi vida personal. Son experiencias vitales.

-¿Cómo ve al Oviedo?

-Creo que lo están haciendo muy bien. No regalo nada a nadie, pero es lo que pienso desde fuera. Han ido creciendo paulatinamente, dando pasitos cada temporada. Hay una cosa que a mí me gusta, y es que ha habido dos equipos en enero que solo han hecho un fichaje o ninguno: Osasuna y Real Oviedo.

Han tenido un enero muy tranquilo, cosa que los demás clubes no. Suele ser un mes muy convulso, el mercado es un tsunami para los equipos. Está bien para los representantes y ese mundo, pero para nosotros es una montaña rusa. El Oviedo ha mantenido la estructura y es uno de los mejores equipos de la segunda vuelta. Eso es por algo.

-¿Que Osasuna y Oviedo sean dos de los mejores equipos de 2019 tiene relación directa con su poca actividad en el mercado de invierno?

-Fijo, no me cabe ni la más mínima duda. La palabra es causalidad. Han hecho las cosas bien, con coherencia. Qué curioso que al final sean dos de los mejores equipos de 2019. Al final las circunstancias de la temporada te van llevando, a uno le va pillando el toro, otro pensaba qué igual le pilla y otro pensó demasiado.

Osasuna ha dado el salto ahora y el Oviedo está ahí. Tengo muy claro que el que coja la sexta plaza será el que suba a Primera División. Lo tengo clarísimo, es mi apuesta. Igual me falla, pero si tengo que apostar sería eso. Y no tengo ni idea de quién ocupará dicha plaza, eh, pero el que entre ahí se va a ir para arriba.

-¿Qué es lo que mejor hace el Real Oviedo en un campo de fútbol?

-Tiene cosas muy buenas a nivel individual. En la estrategia, tanto ofensiva como defensiva, es un equipo que me gusta. Hace las cosas con coherencia y sabe leer bien los partidos, no pierde la compostura. Tampoco quiero mandarles muchas flores [ríe], pero esto es lo que yo opino desde la más absoluta imparcialidad.

-¿Los ve preparados para un posible playoff?

-Al club le veo coherente y con las ideas muy claras. Antes o después acabará en Primera División, pero hay tantos equipos ahí… Si se meten sextos suben [ríe], estoy convencido de eso.

-¿Por qué?

-El chute emocional que recibe el que se mete sexto es tremendo. Hay dos escenarios: si has estado peleando por el ascenso directo, como le pasó al Nàstic cuando subí con Osasuna, tienes un puntito menos porque casi tocaste la Primera División y ahora te toca un playoff. Quedas tercero, que es una posición tremenda, pero con la sensación de que no has hecho nada.

Sin embargo, si te has metido a última hora vas como una moto y con hambre de todo. Esa es un poco la película. Hay que entrar en la promoción en el momento en el que no te pueden sacar, si es en la última jornada, mejor. Un amigo mío decía que lo más bonito es el playoff, pero claro, subiendo. «Tiene que ser apasionante eso», me decía. Si lo consigues todo es impresionante, pero un playoff es durísimo.

-¿Se parecen mucho Enrique Martín y Juan Antonio Anquela? 

-Pues no lo sé, no tengo ni idea. En lo que sí nos parecemos es en ciertas maneras de pensar y de ser. A Anquela lo conozco y me parece un tío claro, directo y muy transparente. A mí también me gusta ser así. Luego cada uno tiene sus ideas y tal, pero ahí estamos.

-Usted es el tercer entrenador en activo con más partidos en Segunda División. Anquela el quinto.

-Somos casi de la misma edad y tenemos una ilusión de la leche por seguir al pie del cañón. Reconozco que soy un privilegiado por llevar en 'Los 40 principales’ casi toda mi vida. Esto hay que valorarlo y darnos cuenta de dónde estamos. Puede parecer sencillo, pero tiene su valor. Mira Heynckes, que volvió al Bayern con 72 años. Yo todavía tengo recorrido.

-En su día, Anquela me dijo que le molestaba que hablasen de él como un entrenador intenso y de garra. Parece que las virtudes tácticas se reservan a los más jóvenes. ¿También le pasa?

-Estoy totalmente de acuerdo con él. Y en algún momento he tenido que soportar opiniones despectivas, ya no de gente de fuera, si no de dentro del fútbol. Nosotros tácticamente y a nivel de entrenamientos estamos a la última. Por eso estamos aquí, porque nadie nos ha regalado nada. Tengo un equipo técnico tan preparado como ninguno, y Anquela lo mismo.

Yo también tengo ordenador y todas esas herramientas que hay hoy en día. Nosotros no nos hemos anclado en el pasado. Somos igual de ricos táctica y técnicamente, y psicológicamente seguramente seamos mejores, porque tenemos un recorrido que mucha gente no tiene.

-Una pregunta que ya le hice a otros técnicos: ¿Tiene la sensación de que se respeta poco el trabajo de los entrenadores?

-Efectivamente. Al final estamos todos en la misma línea: dependes de los resultados, Si tú ganas, tus argumentos tienen más consistencia. Aquí en el fútbol gana quien tiene más acierto. Hoy en día ha ido bajando el nivel de posesión y están creciendo las victorias de los equipos que tienen menos el balón. Esto es porque ahora hay una presión más alta, se ha ido mejorando esa faceta y se va imponiendo a lo que es la posesión..

-En Tarragona está apostando por Viti, un joven de 21 años debutante en Segunda. ¿La clasificación del equipo da igual a la hora de apostar por los jóvenes?

-A mí me encanta apostar por los chavales. Cuando me decían que había que esperar a que el equipo fuera mejor, yo decía que no. Lo mejor es apostar por los jóvenes en el momento más jodido, porque son conscientes pero a la vez inconscientes. Tienen ilusión por jugar y solo piensan en eso. No tienen hipotecas y no piensan en la categoría en la que están. Y como no piensan, juegan bien. Para mí, el jugador que piensa mucho no juega bien. 

A partir del sexto partido de un chaval sé si podrá instalarse en la élite o no, porque a partir de ahí empieza a pensar. En todo. En el entorno, en las entrevistas, en los amigos, en las redes…. Ahí empieza la vorágine. Si es capaz de llevar esta cuestión y seguir con la dinámica del principio, sale adelante. Esto me encanta trabajarlo con los chavales porque es así, lo he visto y es lo que me dice la experiencia.

-¿Cómo fue esa salvación de Osasuna en la 97? (Martín subió desde el filial y, apostando por los jóvenes, se salvó del descenso a 2ªB en cinco jornadas)

-Esa fue la misma historia. Fui el cuarto entrenador de la temporada y dije: más de lo mismo, misma miseria. Si apuesto por los chavales tendré garantizada la ilusión y esa inconsciencia de la que te hablé. Eran todos de la casa menos Bolo, que vino cedido del Athletic. Aposté por ellos porque la gente veterana ya no me iba a dar nada.

Eran jugadores que igual estaban menos capacitados técnicamente, pero esa frescura e ilusión que te da el sentimiento de pertenencia pues te hace sacar cosas que ni tú mismo piensas que las tienes. Y nos salió bien. Es una máxima que me encanta aplicarla en todos los sitios a los que voy. Es algo que me pone. Ahora en el Nàstic tengo a varios, incluidos a un par de juveniles que si esto tiene continuidad pues perfectamente podrían estar conmigo en el primer equipo.

-¿Es posible que la Segunda División todavía pueda sorprender a Enrique Martín?

-Esto lo hablaba con un paisano vuestro, Paquito, que fue jugador del Oviedo y del Valencia hace muchos años. Cuando él estaba en Pamplona y yo entrenaba al filial, le dije que si a esas alturas de su vida algo le podía sorprender. «Enrique, por muchos años que tengas y vayas cumpliendo, siempre habrá cosas que te sorprendan», me dijo. Seguro que habrá cosas en Segunda que me quedan por ver, por eso es tan maravillosa.

-Ya hablamos del playoff. Si miramos más abajo, ¿la lucha por el descenso es cosa de cuatro o cinco equipos o todavía se puede sumar alguno más?

-Va a haber tomate para todos, seguro. Hasta última hora siempre hay arreones para arriba y también para abajo. Mentalmente, los que más ventaja tenemos somos los que hemos estado en el barro todo el año, porque lo único que puede pasar es que salgamos.

Recuerdo una anécdota con Nino, delantero del Elche. El año en el que bajaron (16/17) hablé con él cuando quedaba poca Liga. Le dije que si ganaban los dos partidos siguientes que tenían en casa pues igual podían pelear el playoff. «Ya sabes tú lo traidora que es esta categoría», dijo. Pues perdieron los dos partidos, empezaron a no ganar y se fueron a Segunda B. Eso es la Segunda División. Como digo yo, vamos a comer hoy y ya veremos lo que cenamos esta noche.

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