Resurrección vestido de azul

Alfredo Ortuño está siendo una de las pocas noticias positivas del Real Oviedo en este arranque liguero

Ortuño celebra el tanto anotado al Mirandés
Ortuño celebra el tanto anotado al Mirandés

Oviedo

342 minutos con la camiseta del Real Oviedo le han bastado a Alfredo Ortuño para mejorar los registros goleadores de sus últimas tres temporadas y disipar todas las dudas surgidas entre en el oviedismo a principuos de agosto con su fichaje. La aparición del delantero murciano está siendo una de las noticias positivas a las que la afición se puede agarrar tras el pésimo inicio del equipo. 

Cazó un balón suelto en el área pequeña ante el Lugo, cabezazo a la escuadra ante el Fuenlabrada y definición de mucho nivel con el interior ante el Mirandés. En un equipo que no destaca ni mucho menos por su fluidez ofensiva, Ortuño está aprovechando al máximo sus oportunidades. Pero no solo es eso.

El de Yecla está aportando mucho al juego azul. Da demasiado para lo poco que recibe. Se pelea (y casi siempre gana) con los centrales rivales, juega de espaldas para dejar de cara y así asentar a su equipo en campo rival, y da continuidad al ataque carbayón. El Oviedo de Sergio Egea todavía no sabe muy bien qué camino seguir, pero lo que está claro es que Ortuño es una estación fiable. 

Tres años después de aquellos 17 goles con la camiseta del Cádiz que le colocaron en el mapa de los grandes delanteros de la categoría, Ortuño sabe que puede estar ante su última oportunidad de ser el ariete referencia de un equipo con aspiraciones en Segunda División. Y, de momento, la está aprovechando. 

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