Ortuño contra el mundo

El delantero del Real Oviedo, pichichi de la categoría, sigue asombrando a todos en cada encuentro

Tejera y Joselu abrazan a Ortuño tras el 2-1 ante el Zaragoza
Tejera y Joselu abrazan a Ortuño tras el 2-1 ante el Zaragoza

Oviedo

Siete goles en ocho encuentros. Máximo goleador de la Segunda División. Más tantos que cuatro equipos de la categoría (Albacete, Sporting, Málaga y Extremadura) y los mismos que otros tres (Huesca, Girona y Las Palmas). Los números de Alfredo Ortuño hablan por sí solos, pero son todavía más espectaculares teniendo en cuenta que los ha logrado en las filas de un colista que todavía no sabe lo que es ganar. 

Y, seguramente, lo más espectacular del inicio de curso del delantero murciano es lo que no sale en las estadísticas. Ortuño no solo está metiendo todo lo que le llega, que ya es mucho, es que está siendo el futbolista más completo del Real Oviedo. Es la principal vía de escape de un conjunto que, todavía, no está preparado para crear una salida de balón fiable y organizada. Su juego de espaldas, siempre mostrándose superior al central de turno, permite a los azules instalarse en campo rival y comenzar el ataque.

Se asocia, ocupa zona de remate, ataca el primero y el segundo palo y, en los últimos encuentros, hasta cae a banda para juntarse a Saúl Berjón o Sangalli y así crear superioridades. Eso está siendo lo más meritorio, que en un equipo muy tocado, un futbolista esté consiguiendo desplegar el mejor fútbol de su carrera. 

«Llevamos ocho jornadas y seguimos cometiendo los mismos errores. Es una pena, con lo que cuesta hacer goles en Segunda División, que seamos incapaces de sumar de tres en tres», dijo Ortuño, visiblemente enfadado, al acabar el encuentro ante el Real Zaragoza. Solo el '15' carbayón conoce la impotencia que debe significar verse tan bien y, al mismo tiempo, que tu equipo no despegue. 

Frente a los maños, y en un contexto muy complicado para los delanteros debido a que el Oviedo defendió casi todo el partido en un bloque bajo para así frenar el juego interior de los de Víctor Fernández, Ortuño marcó dos goles, ejerció de lanzador de contras en varias transiciones y se midió, y venció, a dos rivales imponentes como Atienza y Grippo. Un día más en la oficina. 

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