Anquela: «Me gustaría vivir el derbi vestido de azul y detrás de la portería»

El míster que consiguió las dos últimas victorias ante el Sporting rememora los derbis pasados en La Voz de Asturias y da las claves para el encuentro del próximo domingo

Juan Antonio Anquela
Juan Antonio Anquela

Oviedo

Juan Antonio Anquela guarda un gran recuerdo de su paso por la capital asturiana. Su emoción al hablar sobre los enfrentamientos ante el Sporting es palpable y sincero. Lo mismo que su amor por el club: «El que pisa Oviedo es muy difícil que no ame a esa afición y a esa ciudad». El jienense libró una serie de cuatro derbis que se mantendrán en la memoria oviedista para siempre. Él, cauto como es siempre, no duda en cambio en afirmar que el enfrentamiento asturiano es inigualable: «Solo hay uno que se pueda comparar, que es el Sevilla-Betis».

Pocos días antes del enfrentamiento en el Carlos Tartiere, el exentrenador del Real Oviedo atiende a La Voz de Asturias y rememora todos aquellos choques ante los rojiblancos. De paso, deja un deseo para el futuro: «Ese partido me gustaría vivirlo vestido de azul y detrás de la portería… Pero eso es imposible».

-Pregunta: Cuatro derbis al frente del Real Oviedo y cada uno con su propia historia.

-Respuesta: El primero me sorprendió y los otros me maravillaron. Cada partido fue una historia distinta y una cosa que en el mundo del fútbol es difícil de repetir.

-¿Cómo se prepara un derbi así, un partido marcado por una rivalidad tan marcada?

-Durante la semana lo preparas igual. Lo que pasa que la motivación es extra. Luego, en el último entrenamiento ya te marca. Antes de llegar al campo te sigue marcando y cuando entras, pues ya está… He vivido una de las cosas más bonitas que se puede vivir dentro del fútbol.

-¿Es difícil controlar que el ambiente exterior no invada el vestuario?

-Sí, pero creo que los cuatro que jugamos lo conseguimos y lo hicimos bastante bien. Estuvimos tranquilos. El problema fue después. Cuando ganamos el primer derbi, porque los dos de casa los ganamos, parecía que se había acabado la liga. Para mí, no fue nada bonito. Fui de los pocos que decía que no se había acabado, pero ya sabes cómo funciona este mundo. No hay que darle más vueltas.

«Cuando ganamos el primer derbi, parecía que se había acabado la liga»

-¿Por quén lo dice? Afición, jugadores…

-Por todo, por todo… Mis jugadores, pues también. Caímos todos en esa equivocación. Solamente era un partido, quedaba mucha liga y teníamos un objetivo que estaba cerca, pero no es fácil de asimilar y coincidió que cogimos una racha bastante mala después de ganar el primer año al Sporting en casa.

Recuerdos de un derbi

-En su primer derbi, en El Molinón, se trató de crear una sensación de que el Real Oviedo no tenía grandes opciones.

-No, no, no. En un derbi no hay un favorito claro. Da igual cómo vayas, da igual que vayas primero o último. Y más en Asturias. Estamos hablando de un derbi especial no, lo siguiente. Como el asturiano hay muy pocos. Creo que hay uno que se pueda comparar, que es el Sevilla-Betis. Los demás es muy difícil compararlos y encontrar un derbi de tanta rivalidad como este.

-Tras una primera parte en la que le costó, su equipo fue claro dominador tras el descanso. ¿Qué cambió en el vestuario? ¿Cuál fue el mensaje?

-Ya no recuerdo, pero lo normal es que, si el equipo lo está haciendo bien, que sigamos por el mismo camino. Recuerdo que hicimos unos cambios muy ofensivos. Acabamos con Aarón Ñíguez de lateral derecho. Al final tuvimos la fortuna de empatar. En el último también empatamos, pero no valió.

-El derbi de la vuelta, el de los dos goles de Mossa, llegó en el mejor momento del equipo. Se luchaba por el segundo puesto.

-Sí, pero fuimos a Cádiz y pasó una cosa tremenda. Una expulsión de Rocha increíble cuando el equipo estaba en la mejor dinámica que habíamos tenido en el tiempo que yo estuve en Oviedo. Nos dejaron con 10 y perdimos 2-1 de aquella manera. Creo que el equipo no mereció perder. Íbamos ganando 0-1 con diez. A partir de ahí, cogimos una racha bastante negativa. Esto es el fútbol y esto es la Segunda División.

-Aquel día, desde las gradas, se empujó como nunca, pero también a la salida del hotel, a la llegada al estadio… ¿Fue el ambiente más especial en el Tartiere?

-No, no, no, no… ¡El segundo fue más todavía! El primero me sorprendió más. Me quedé… No había visto una cosa igual en mi vida, pero el segundo… Y este será igual. La gente apoyará al equipo como creo que se merece.

-La temporada siguiente, mismo resultado, pero las sensaciones fueron de mayor superioridad.

-Sí, pero acabamos como acaban todos los partidos en Segunda, con el gancho. En la primera parte fuimos inmensamente mejores. Nos pusimos 2-0 y hacíamos las cosas con cabeza, muy bien… Luego nos pitaron un penalti. Creo que en los dos partidos en casa fuimos superiores. Luego en Gijón en unos momentos sí y en otros no tanto.

 «Ante el Sporting, a Saúl no hay que decirle absolutamente nada. Saca lo mejor porque es oviedista»

-Hay quien piensa que se perdió la ocasión de conseguir una goleada.

-Tuvimos el 3-0 a un tris de conseguirlo. Pero la Segunda es muy complicada. Ya se ve cómo cambia esto, las dinámicas de una semana a otra. La tónica del campeonato no va a variar. Lo que sí te puedo decir es que el del domingo es un partido que todo el mundo debería ver porque es lo bonito de este juego. Si se controlan cuatro cositas, que últimamente están bien controladas, es una fiesta tremenda y lo más bonito que he vivido en el fútbol.

Ascendí a Primera y Segunda como jugador, como entrenador he vivido ascensos, pero no he visto cosa igual que se pueda comparar al derbi asturiano.

-Saúl Berjón está con molestias. Se da la casualidad que el año pasado también ocurrió lo mismo, solo jugó una parte.

-Me acuerdo perfectamente.

-¿Cómo se gestionó aquella situación?

-Fácil. Saúl salió y nos ganó el partido como hizo muchas veces. Cuando él tiene esa predisposición, es un futbolista de otro nivel. Ante el Sporting, a Saúl no hay que decirle absolutamente nada. Saca lo mejor porque es oviedista, lo lleva dentro y lo pone a disposición del equipo. Aquel partido fue increíble.

-¿Qué recuerda del gol anulado a Ibra en El Molinón?

-Lo vi solo una vez. No pasa absolutamente nada. Lo que sí recuerdo es ver llorar de rabia a un hombre como Ibra que es todo corazón. Me dolió tanto o más que lo que pasó en el partido.

«El que pisa Oviedo, es muy difícil que no ame a esa afición y a esa ciudad»

Afrontar un derbi en descenso

-¿Afectará la clasificación de los dos equipos al espectáculo sobre el campo?

-No. A los futbolistas, en este partido, les da igual los puntos que lleven o que deberían llevar.

-¿Cómo debe gestionar Javi Rozada esa situación?

-Ahí no voy a entrar. Eso no me compete.

-¿Dónde va a ver el partido?

-Pues no sé. Si estoy en casa, aquí. Ese partido me gustaría vivirlo detrás de la portería, vestido de azul… Pero eso es imposible. Lo veré aquí. Al Sporting le tengo un respeto tremendo, pero el que pisa Oviedo es muy difícil que no ame a esa afición y a esa ciudad.

Juan Antonio Anquela en El Requexón
Juan Antonio Anquela en El Requexón
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