Fría noche de Reyes

El Carlos Tartiere vivió un encuentro tosco en un horario incompatible con el respeto a los aficionados

Los jugadores del Real Oviedo saludan a la afición, con el tifo del Fondo Norte desplegado
Los jugadores del Real Oviedo saludan a la afición, con el tifo del Fondo Norte desplegado

Oviedo

No era un día, y sobre todo una hora, para jugar al fútbol. El Carlos Tartiere, más acostumbrado que nunca esta temporada al gris cemento, registró la peor entrada del curso y los 8.638 espectadores presentes en el municipal ovetense no encontraron en el juego una razón, más allá de que sobre el césped estaba su equipo, para pensar que estar en un campo de fútbol el 5 de enero a las 21:00 horas era la mejor de las opciones.

Con Javi Rozada instalado en una de las cabinas reservadas para la prensa y Javi Benavides en la zona técnica del Tartiere, el encuentro comenzó y pronto destapó las vergüenzas de ambos conjuntos. El Real Oviedo tenía claro el plan, lo ejecutó correctamente y hasta se adelantó en el marcador, pero siempre existió la sensación de que a los azules les faltaba algo. Por su parte, el Málaga demostró que sus problemas no son solo institucionales y, aunque en cualquier momento podía morder, llegar de manera fluida al área de Champagne parecía misión imposible. 

Minutos antes de que gracias a la labor de Sangalli y Munir subiese el 1-0 al marcador, Edu Cortina vivió un nuevo capítulo en su aciaga relación con el fútbol profesional. El canterano notó un latigazo, un «crujido» según Rozada, y salió del campo en camilla. Lolo González saltó al césped y, desde el primer momento, el municipal ovetense le miró con recelo.

No fue el día del gaditano, que al margen de errar excesivamente en el pase sufrió una barbaridad para sostener el centro del campo junto a Jimmy. Pasaban los minutos y el Tartiere se encendía más y más. Al mismo tiempo, Lolo seguía fallando y dando una sensación de impotencia muy preocupante. Estamos en enero, pero el riesgo de perder a este futbolista en contextos en los que el ambiente aprieta es evidente. 

El Málaga, que llegó a rozar el 70% de posesión, seguía teniendo el balón en zonas en las que, supuestamente, al Oviedo no le hacía daño. Los visitantes estaban a una buena de decisión en el pase para hacer daño a los azules a la espalda de Lolo, algo con lo que amagaba Kedi Bare y Dani Pachecho cada cierto tiempo. El Oviedo pudo sentenciar, pero Javi Mier, de largo el jugador azul más fiable con balón, no pudo firmar el debut soñado. 

El Tartiere, que veía como el rival comenzaba a tener en balón en zonas que sí eran peligrosas, se calentaba con las decisiones de un discutido Ortiz Arias. El VAR, que tanta justicia ha impartido en favor del Oviedo a lo largo de la temporada, se mostraba imparcial y le daba el penalti del empate al Málaga. Imprecisiones, parones y poco fútbol. Esa fue la tónica en la recta final del encuentro que pudo cambiar tras un derribo claro a Sangalli. Almería, en diez días, deberá ser testigo de un Real Oviedo diferente. Los azules lo necesitan. 

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