Las notas: El Oviedo sigue vivo

El conjunto carbayón vence por la mínima ante un peligroso Mirandés y suma un triunfo decisivo de cara a luchar por la salvación

Ziganda habla con los jugadores en una pausa de hidratación frente al Mirandés
Ziganda habla con los jugadores en una pausa de hidratación frente al Mirandés

Oviedo

El mejor

Ortuño: 8. Le costó entrar al partido, pero cuando comenzó a sacar de sitio a los centrales, tanto Ibra como el murciano comenzaron a imponerse. El penalti se genera de esa manera y Ortuño no falló. Después, aumentó su precisión en las dejadas de cara y dando continuidad al juego. Tras el descanso, su derroche fue de matrícula de honor. Dejando todo en el césped y, además, defendiendo con sentido.

El once

Lunin: 7,5. Es un seguro de vida. Las ocasiones del Mirandés o se iban fuera o se topaban con el portero ucraniano, que mostró liderazgo en centros laterales y en el juego aéreo. Crisetig, con la ayuda de un balón loco por el césped del Tartiere, le puso en aprietos, pero respondió. Fundamental. 

Lucas Ahijado: 4,5. Seis partidos jugándolo todo y el canterano sigue respondiendo a nivel físico, pero en el día de hoy no estuvo muy afortunado con balón. Impreciso en los controles, en el pase y en las conducciones, algo que generó pérdidas que el Mirandés pudo aprovechar. Ya en el área de Lunin, también sufrió para tapar el segundo palo en los centros laterales.

Grippo: 8. Volvió al once y volvió a demostrar que hace una buena pareja con Arribas. Ante Marcos André, uno de los mejores delanteros de la categoría, cumplió en los duelos y estuvo atento al espacio, salvo algún que otro despiste. Con balón, cuando el equipo se lo permite, deja detalles superando líneas del rival. Clave en los minutos finales.

Arribas: 8. Sigue a lo suyo, liderando al Oviedo desde la defensa y cometiendo muy pocos errores. Está siendo un seguro en los centros laterales del rival, un recurso que el Mirandés explotó al máximo en el Tartiere. En el agónico descuento, no concedió nada a los rivales. 

Mossa: 5. Tímido en campo rival, dejó demasiado solo a un Borja Sánchez que siempre encaraba a sus rivales en inferioridad. Si bien en el primer tiempo no pasó apuros defensivos, tras el descanso dejó alguna pérdida y algún mal despeje que puso en aprietos al Oviedo. 

Sangalli: 4. Le está costando mucho en esta reanudación. Cometiendo errores con balón, eligiendo mal casi siempre y sin mordiente en la conducción. Uno de los más castigados en el apartado físico.

Luismi: 5,5. No puede más. Son seis los partidos consecutivos jugando 90 minutos y los calambres están presentes ya desde el primer tiempo. Esto repercute en su juego, intercalando errores en el pase que cuestan pérdidas y sustos del rival. Aun así, dio la cara en la recta final. 

Tejera: 5,5. Protagonizó junto a Luismi un par de despistes en la presión que pudieron costar caro. Poco preciso en el pase, estuvo contundente en los duelos y sostuvo como pudo el arreón final del Mirandés. La entrada de Lolo le vino muy bien. En el balón parado, sobre todo en el segundo tiempo, no dio nada al equipo. 

Borja Sánchez: 7,5. Su primera media hora es un espectáculo. Todo lo que podía hacer el Oviedo en campo rival empezaba y finalizaba en el 19', que recibía en izquierda y hacía daño a la defensa del Mirandés. Ya en el segundo tiempo, y cuando no podía más, aguantó un par de balones clave cerca del área del Mirandés. Clave que aguante hasta final de temporada.

Ibra: 7. Puede estar bien o mal, pero cuando el balón le llega suele sacar cosas: una falta de espaldas, una buena dejada a un compañero o, como pasó esta tarde, un penalti provocado. Más que correcto el partido del senegalés, que tuvo que ser cambiado tras un golpe tremendo con Limones. 

Desde el banquillo

Lolo González: 5. Entró para ayudar a un doble pivote azul que llevaba cojeando desde el minuto 60. Dio un plus a nivel físico, pero sufre cada vez que tiene que asumir responsabilidades con balón. En estos contextos de asedio rival siempre suma. 

Bolaño: -. Entró para formar defensa de tres centrales y no le dio tiempo a participar demasiado.

Obeng: -. Sin tiempo para nada.

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