Real Oviedo y Espanyol, 19 años sin verse

Carbayones y periquitos se reencontrarán este domingo en el Carlos Tartiere. En el último duelo, jugado en 2001, Esteban y Tamudo fueron los nombres propios

Tamudo y Danjou disputan un balón en el Oviedo-Espanyol de 2001
Tamudo y Danjou disputan un balón en el Oviedo-Espanyol de 2001

Oviedo

Lo cotidiano, 19 años después, convertido en excepcionalidad. Así se puede definir el enfrentamiento del domingo (Carlos Tartiere, 18:15 horas) entre el Real Oviedo y el Espanyol. El conjunto carbayón lleva cinco años, desde el ascenso conseguido en el Carranza, saldando su deuda con muchos de los clubes del fútbol profesional español. 12 años son demasiados y, tras pasar muchas penurias en campos sin gradas en los fondos y rifas al descanso, volver a plazas como La Romareda, Riazor, El Sadar o La Rosaleda, entre otras muchas, ya significó un respiro a la historia azul. 

A la espera de que se produzca el ansiado ascenso a Primera División, categoría que el Real Oviedo no pisa desde 2001, el reencuentro con los históricos más selectos del fútbol español solo puede darse cuando uno de ellos visita la Segunda. Y eso ha pasado este año con el Espanyol. El segundo equipo de Barcelona, séptimo en la clasificación histórica de la Primera División, descendió hace unos meses tras 26 años consecutivos en la élite y ahora se reencontrará con viejos conocidos.

Mientras que la rivalidad entre Oviedo y Espanyol en el segundo escalón del fútbol patrio se reduce a la temporada 69/70, la única hasta la actual 20/21 en la que ambos clubes pisaron a la vez dicha categoría, en Primera División la cosa cambia. En la élite, los carbayones solo se han enfrentado más veces a Athletic, Barcelona, Real Madrid, Valencia y Atlético de Madrid. El Espanyol es el sexto, nada más y nada menos, con 70 enfrentamientos repartidos entre la capital del Principado y Barcelona.

El último de esos enfrentamientos en Primera también es el último en el que ambas entidades se vieron las caras. Era un 11 de marzo de 2001, tres años antes de que, por desgracia, esa fecha se quedara para siempre en el imaginario colectivo de todos los españoles. El Real Oviedo de Antic, lejos de los puestos de descenso durante los primeros cuatro meses de la temporada, comenzaba a dar malas sensaciones. En tan solo cinco jornadas, la ventaja de los azules con el descenso pasó de diez a tres puntos. Cinco derrotas consecutivas habían tenido la culpa. Y llegó el Espanyol.

Los pericos, entrenados por Paco Flores, navegaban por la zona media de la tabla cuando rindieron pleitesía por primera vez al Nuevo Carlos Tartiere, estrenado meses antes. Era el Espanyol de Tamudo, como casi siempre a principios del siglo XXI, Galca y Sergio González, ahora convertido en uno de los técnicos de moda del fútbol nacional. 20.000 espectadores en el municipal ovetense, ya con la sensación de que la temporada se estaba complicando peligrosamente.

Oli adelantó a los azules en el minuto 20 y, poco antes de llegar al descanso, Galca falló un penalti de esos que con VAR no se hubiesen pitado. Sergio puso el empate cuatro minutos después de que comenzase la segunda parte, pero Tomic volvió adelantar al Oviedo gracias a su sexto gol de la temporada, el último, por cierto, que metió aquel curso. Ya en el 65', Tamudo firmó el 2-2 definitivo. De los 146 goles que el gran capitán periquito anotó en Primera División, 4 fueron al Real Oviedo. Entonces tenía 23 años y su carrera se alargó hasta los 37, pero nunca más volvió a enfrentarse a los carbayones.

Un punto para cada uno y Esteban, en una estampa habitual de aquella temporada, siendo el mejor del partido en el cuadro azul. El desenlace de la temporada, con el Oviedo soñando en el Camp Nou y desaprovechando ante el Madrid lo que nunca se puede desaprovechar, ya es de sobra conocido. Y hasta ahora. Este domingo, 19 años después, Real Oviedo-Espanyol.  

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