David González: «El debut con el Oviedo fue el mejor momento de mi vida»

La Voz de Asturias entrevista al delantero de la UD Logroñés, ovetense y canterano azul. El miércoles volverá al Tartiere

David González
David González

Oviedo

Hace mes y medio, en El Molinón, David González (Oviedo, 1993) debutaba en Segunda División y todo lo pasado mereció la pena. Un viaje que le llevó desde Colloto, donde comenzó en esto del balón, hasta Logroño, donde está saboreando el fútbol profesional. Entre medias, el canterano del Real Oviedo pasó por Covadonga, Lealtad, Caudal y UP Langreo. Incluso llegó a debutar con el primer equipo carbayón en un partido de Copa del Rey. Ahora, 'Roni' -así lo apodó Iván Ania, uno de sus padres futbolísticos- defiende la camiseta de la UD Logroñés y este miércoles visita el Carlos Tartiere (21:30 horas). El delantero atiende a LA VOZ DE ASTURIAS horas antes de reencontrarse con el Oviedo. Su Oviedo. 

-Llega a El Requexón con 12 años, en infantiles. 2005.

-Era una época muy difícil. El club estaba al borde del precipicio, muchas veces no había ni agua caliente en los vestuarios.

-Pero era el Real Oviedo, al fin y al cabo.

-Sin duda. Jugar ahí era lo más grande. Estábamos viviendo un sueño, defendíamos el escudo de nuestra ciudad y nuestros colores. Daba igual que el club no estuviese en el fútbol profesional.

-Pertenecía a la generación del 93, una que ganaba todo en tiempos en los que el club solo perdía.

-No perdimos partido durante varios años, el grupo era increíble y estábamos por encima del Sporting. Con el paso del tiempo, la generación se fue desintegrando.

-Héctor Nespral estaba en aquel equipo y Diegui llegó en juveniles. Los únicos que estuvieron en el primer equipo.

-Héctor llegó, pero no tuvo la oportunidad de jugar. Y se la merecía. En los años que llegamos nosotros al Vetusta era muy difícil que se apostase por la cantera. Ya había llegado Carso y ascender era obligatorio para el club. Eso sí, uno repasa aquella generación tan buena y que solo uno llegase al primer equipo… Da que pensar.

-Se tuvo que marchar antes de aterrizar en el Vetusta, ¿no?

-El segundo año de juveniles jugué muy poco y me fui al Covadonga. Ahí ya pensaba más en disfrutar del fútbol que en llegar a lo más arriba posible. Pero gané confianza y la cosa empieza a ir bien.

-Y conoció a Iván Ania.

-Llegó en Navidad al primer equipo del ‘Cova'. Me vio entrenar y le gusté. Me subió con los mayores y comencé a meter goles. Fue una etapa muy feliz. El Covadonga era una familia y me trataron genial, dándome el cariño y la confianza que necesitaba.

-¿Ania fue clave para que volviese al Real Oviedo en 2014?

-Tenía alguna que otra oferta, pero que Iván estuviese allí fue clave, sí. Siempre creyó en mí y de su mano podía seguir creciendo. Volví al Oviedo y fue un año muy bueno.

-14/15, la temporada en la que rozó, más que nunca, el primer equipo.

-Solo había una categoría de diferencia y, además, ellos estaban haciendo una temporada muy buena, así que era más fácil tener la oportunidad.

-Debutó con el primer equipo en Copa del Rey, ante la Real Sociedad.

-Recuerdo aquel debut como el mejor momento de mi vida. Un rival de Primera y 15.000 personas en las gradas del Tartiere. Cuando acabó el partido pensé que ya podía dejar el fútbol, que había conseguido el sueño que siempre tuve de niño.

-No volvió a jugar con el primer equipo del Oviedo.

-Justo después de debutar, cuando estaba entrenando con ellos cada día, me lesiono. Fue un chasco. Ahí se me fue la oportunidad. La siguiente temporada, con el equipo ya en Segunda, la plantilla era muy amplia y no había hueco. En enero me fui al Lealtad y allí debuté en Segunda B.

David González «Roni», celebra un gol en su etapa como jugador azul
David González «Roni», celebra un gol en su etapa como jugador azul

-Vuelve a salir cedido y, cómo no, Iván Ania se lo lleva a Mieres.

-Así es. Me dio la oportunidad de tener continuidad en Segunda B, algo que en aquella temporada era muy difícil porque solo había dos asturianos en la categoría.

-Seguía siendo propiedad del Oviedo, pero ¿esperaba volver al club? Lo hace en el verano de 2017.

-Pensaba que esa etapa estaba cerrada, la verdad. Era mayor de 23 años y ya no podía subir al primer equipo durante la temporada. Me llamó César (Responsable de Relaciones Institucionales del Real Oviedo y ayudante de Iván Ania en su etapa en el Covadonga) antes que Rozada. Me dice que quieren subir a Segunda B y que me lo piense. Y al final, Rozada también me convenció.

-Y consiguió el ascenso con el Vetusta.

-Sufrí una lesión en el tobillo y estuve bastante tiempo parado. Fue un año duro para mí. Pero el recuerdo de las últimas semanas es precioso. Aquel partido de vuelta ante el Mutilvera, con un Requexón lleno como pocas veces vi, fue una fiesta.

-Su salida del club fue extraña.

-Aquel verano, el Oviedo (Joaquín del Olmo estaba al frente de la parcela deportiva) se porta mal conmigo. Me rescinde a última hora, el 30 de agosto, y no tenía tiempo para encontrar equipo.

-Ficha por el UP Langreo. ¿Todavía pensaba en que podía llegar al fútbol profesional?

-Yo ahí lo veía imposible, si te soy sincero. Suerte que Michu y Hernán estaban en el Langreo. Me llaman y me dicen que vaya para allá. En los últimos años, ellos son las personas más importantes de mi carrera. Me dieron la confianza y me dijeron: “David, confía en ti. Sigue trabajando porque puedes llegar más arriba”. Si ellos no hubiesen estado en el Unión yo ahora mismo estaría jugando en la Tercera asturiana, cerca de mi casa. Así de claro.

-Realiza una gran temporada en Ganzábal y llega la UD Logroñés.

-Ya me habían llamado durante la temporada, para tantearme y ver si me convencía el ir a jugar allí. Me decidí por ellos porque pensaba que era el destino propicio para intentar el ascenso.

-Líderes destacados del grupo II desde noviembre, pero la COVID-19 lo trunca todo.

-Fue complicado. Yo pensaba que se anulaba la temporada y que el esfuerzo y el trabajo no serviría para nada. Estuve una semana en Logroño, el club realizó un ERTE y pasé el confinamiento en Oviedo. Pero volvimos. Y sabiendo que nos esperaba algo muy grande, además.

-¿Qué recuerda del ascenso ante el Castellón?

-Llegamos a Málaga un par de días antes. En esos momentos estaba tranquilo, casi de vacaciones. El día del partido ya aparece la tensión, pero durante el encuentro se notaba muchísimo que no había afición. Como ahora, bueno. Te estás jugando la vida, pero todo era frío.

-Se decidió por penaltis.

-Ahí ya daba igual que las gradas estuviesen vacías [risas]. La tensión era increíble. No llegué a tirar penalti, me tocaba el último y, gracias a Dios, Miño paró antes. Ese momento fue el mayor subidón de mi vida.

-Hace mes y medio, a los 27 años, debutó en Segunda División ante el Sporting. ¿Qué pensó?

-Pisé el césped y pensé que todo el esfuerzo realizado había merecido la pena. Que lo conseguí, que estaba jugando en el fútbol profesional.

-Y el primer gol, en la jornada 3.

-Había llegado otro delantero al equipo y pensaba que no iba a jugar ese día. El Castellón se adelantó y el míster me sacó. Marqué en el 92'.

-¿Qué espera del partido del miércoles en el Tartiere?

Lo de siempre en Segunda: un partido muy disputado que se decidirá en algún detalle. Ni el Oviedo ni nosotros estamos acertados en ataque. Y, además, ya empieza a haber tensión por estar abajo en la clasificación.

-¿Qué equipo es la UD Logroñés?

-Nos gusta tener el balón y llevar el peso del partido, pero cuando el rival se hace con la posesión no renunciamos a jugar directo.

David González ante Juanma, en un Fuenlabrada-Logroñés
David González ante Juanma, en un Fuenlabrada-Logroñés

-¿Mantiene relación con algún jugador de la plantilla del Oviedo?

-Me llevo muy bien con Lucas, por ejemplo. También con Riki, con el que coincidí en el Langreo. Tengo muy buena relación con ambos.

-Riki no está jugando mucho, de momento.

-Me parece buenísimo, no entiendo que no esté teniendo oportunidades. Creo que al ataque del Oviedo le falta precisamente un jugador como Riki.

-Si tiene la oportunidad de jugar, ¿qué sentirá el miércoles?

-Estaré muy feliz por volver a mi ciudad y por volver al Tartiere, el campo y las gradas a las que tanto fui cuando era pequeño. Intentaré llevarlo con la mayor naturalidad posible.

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