El Real Oviedo, la cantera y un plan: volver a las raíces

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

Antonio Rivas es manteado por sus jugadores en 2005 tras conseguir el ascenso a Segunda B con el Real Oviedo
Antonio Rivas es manteado por sus jugadores en 2005 tras conseguir el ascenso a Segunda B con el Real Oviedo Real Oviedo

El perfil que se busca en el conjunto carbayón para reforzar la estructura, la llegada de Antonio Rivas y los deberes relacionados con El Requexón

23 jun 2021 . Actualizado a las 09:22 h.

El verano del Real Oviedo cuenta, hasta la fecha, con dos fichajes y ambos tienen algo en común: tanto Rubén Reyes como Antonio Rivas conocen la casa y saben qué se encontrarán al llegar a su despacho del Carlos Tartiere y de El Requexón, respectivamente. El Grupo Carso y el consejo tomaron la decisión hace semanas de reforzar la estructura con perfiles oviedistas, exjugadores o trabajadores que ya tuviesen experiencia en la capital del Principado, y las incorporaciones del nuevo director deportivo y del nuevo director de la cantera así lo reflejan. Volver a las raíces. 

Una sorpresa llamada Rivas

Al Oviedo se le presentó la opción y no la dejó escapar. Hace una semana, por poner un ejemplo temporal, el nombre de Antonio Rivas no estaba encima de la mesa carbayona. El conjunto carbayón, con Federico González, David Mata, César Martín y, en ocasiones, Roberto Suárez a la cabeza, negociaba con Emilio Cañedo la incorporación de este último a la estructura azul. El entrenador del Vetusta de las dos últimas temporadas veía con buenos ojos el salto a los despachos y las posturas, poco a poco, se iban acercando. 

Pero apareció el nombre de Antonio Rivas, exjugador de la última época dorada del Real Oviedo en Primera División y el entrenador que ejerció de salvavidas azul cuando el club carbayón se hundía en 2003. Un nombre de consenso para todo el oviedismo, querido por la grada y con sobrada experiencia en el mundo de la cantera. Era el momento de cambiar la Academia del Atlético de Madrid por El Requexón y ninguna de las partes dudó: cuatro años de contrato y mando en plaza en el fútbol base azul.