Abel Bretones regresa al Tartiere: así fichó el Real Oviedo a una de las ventas más importantes de su historia
AZUL CARBAYÓN
Mario Prieto, Jaime Álvarez y Jon Carrera, piezas fundamentales en la llegada del lateral izquierdo en 2022, cuentan cómo se gestó la operación. El langreano disputó 86 encuentros oficiales con la camiseta del Oviedo antes de fichar por Osasuna
03 nov 2025 . Actualizado a las 09:13 h.César Martín, Oli, Slavisa Jokanovic... y Abel Bretones. En julio de 2024, Club Atlético Osasuna pagó al Real Oviedo 2.8 millones de euros por el lateral izquierdo y convirtió al langreano en el cuarto traspaso más alto de la ya centenaria historia de la entidad azul. Y, por descontado, en la gran operación del Oviedo en lo que va de siglo XXI: los azules habían pagado 28.000 euros al UP Langreo por su fichaje. Esta noche, Bretones regresa por primera vez al Carlos Tartiere (21:00 horas) y en LA VOZ DE ASTURIAS nos hemos preguntado cómo llegó el langreano a El Requexón en aquel enero de 2022. Lo cuentan Mario Prieto, el encargado de fichar en aquel Vetusta, y Jaime Álvarez y Jon Carrera, técnico y delegado del filial azul desde 2021 hasta 2024.
El scouting: un unicornio en las entrañas del fútbol asturiano
En el mundo empresarial, un unicornio es una empresa emergente de capital privado que ha alcanzado una valoración de más de 1000 millones de dólares sin haber salido a bolsa. La inversora americana Aileen Lee acuñó dicho término para «destacar su rareza y éxito excepcional». En el fútbol, en el baloncesto o en cualquier juego colectivo, los directores deportivos utilizan el mismo término cuando encuentran un jugador con unas condiciones fuera de lo común para una demarcación en concreto y cuyo fichaje, además, es extrañamente accesible. Tesoros escondidos que casi nunca te encuentras. Abel Bretones, un lateral izquierdo que roza el 1.90, jugaba en el Langreo y nunca había pisado las primeras categorías del fútbol asturiano, era un unicornio.
«La primera vez que lo vi fue en su primera titularidad en Segunda B. Un Burgos-Langreo que los de Ganzábal ganaron 0-2 con Bretones como carrilero. Lo vi jugar y me sorprendió. Un lateral izquierdo de 1.90, con una pegada brutal y una zancada importante. Me recordaba a Gareth Bale, salvando las distancias. Una joya por desarrollar», cuenta Mario Prieto al ser preguntado por la primera vez que vio a Abel Bretones. Era la temporada 20/21 y el zaguero todavía tenía ficha del filial azulgrana, filial que competía en Primera Regional. Gonzalo de la Fuente, mítico exjugador del Real Oviedo entre 2008 y 2011, era central de aquel UP Langreo. Y, a la postre, una persona clave en la llegada de Abel Bretones a El Requexón.
Íntimo de Gonzalo es Jon Carrera, delegado del Vetusta en la etapa en la que Jaime Álvarez era el entrenador del filial azul. «Abel era un sí de manual. Cada vez que lo veíamos, lo teníamos claro. Gonzalo era casi nuestro interlocutor oficial, hablaba mucho con él y él me iba diciendo cómo estaba el chaval», cuenta Jon. Durante la pretemporada de la 21/22, la de la llegada de Jaime y Mario Prieto al Vetusta, el filial afrontó una reestructuración que bajó la media de edad de su plantilla y la asturianizó. Quisieron fichar a Abel Bretones ya entonces, pero no pudo ser. «Fui con Andrés (Vallina, su segundo entrenador) a un amistoso entre Cova y Langreo. No conocía a Abel, me dijeron que era del 2000 y joder, me pareció muy bueno. Estaba verde, porque era evidente, pero las condiciones asustaban», explica Jaime Álvarez. El Real Oviedo ya conocía a Abel Bretones, pero Abel Bretones no lo tenía muy claro. Tras toda la vida en casa, le daba miedo dar el salto y, además, el Vetusta competiría en una categoría inferior a la de su UP Langreo. Finalmente, renovó en Ganzábal.
Antes de pasar a la negociación que se produjo meses después, una pregunta. ¿Cómo Abel Bretones escapó al radar del Real Oviedo y el Real Sporting? A veces puede pasar, pero ya no es que los dos gigantes asturianos no lo viesen, es que ningún club lo hizo. Bretones ha llegado a Primera División sin pisar ni una primera categoría en toda su etapa en el fútbol base. Tampoco en juveniles, donde no jugó ni en Liga Nacional ni en División de Honor. «Ahora está cambiando un poco, pero hasta hace poco Oviedo y Sporting siempre miraban a los mismos equipos y a las mismas categorías. Llano 2000 y Roces en Gijón, Astur, Covadonga y Estadio aquí. A lo mejor, en el Langreo o en otros clubes que competían en segundas categorías había jugadores interesantes, pero Oviedo y Sporting no los iban a ver. Y también hay que tener en cuenta que cada jugador es un mundo y evoluciona a su ritmo, claro», contextualiza Jaime Álvarez.
La negociación: Gonzalo de la Fuente y unas lesiones musculares que beneficiaron al Oviedo
El Vetusta empezó la temporada ganando y así, como el que no quiere la cosa, siguió ganando. Era Navidad y el filial del Real Oviedo marchaba como líder destacado de la Tercera asturiana y el ascenso parecía coser y cantar. En ese contexto se reactivó el fichaje de Abel Bretones. «Hablé en verano con Alfredo Martínez, su representante de entonces, y nada, decidieron renovar. Muy Abel todo. Se afianzó en el Langreo, pero tuvimos la “suerte” de que rompió fibras y dejó de jugar con Samuel Baños. Era la temporada de asentarse en la categoría -Segunda RFEF-, pero le frenaron dos lesiones musculares», recuerda Mario Prieto. El Real Oviedo volvió a la carga y ahora jugaba con la carta de los pocos minutos que estaba teniendo Bretones en Ganzábal. Y con Gonzalo de la Fuente, claro.
«Hizo una labor oscura clave. Hablábamos mucho de él porque nos venía como anillo al dedo y Mario Prieto me decía cada semana que hablase con Gonzalo. Y Gonza me decía “vuelvo para la ducha”, que era la manera que tenía de decirme que hablaría en el vestuario con Abel [risas]», explica Jon Carrera. La parte del futbolista se iba ablandando, el técnico Samuel Baños no le aseguraba minutos y los que dirigían al Vetusta insistían, pero ahora tocaba empezar a hablar con el Langreo... y con el Oviedo. Recordemos, no había mucho dinero en caja para el Vetusta en aquella temporada. «No nos íbamos a reforzar. Incluso Rubén Reyes me preguntó si dejábamos salir a Joselu Guerra, me dijo que no iban a traer a nadie por él y entonces se quedó. Después salió David Iglesias y ahí se abrió una rendija».
El Real Oviedo tenía una ficha libre, aunque faltaba el sí del UP Langreo. «No fue una operación sencilla, pero tras muchas llamadas y conversaciones se pudo cerrar. Al final la progresión del jugador se frenaba un poco si no jugaba y el Langreo se iba a beneficiar de alguna forma si salía el jugador. No había competencia alguna en el fichaje, solo era convencer primero al futbolista y luego al Langreo. El último espaldarazo lo dio Rubén Reyes, le estuvimos dando la paliza todo el mes de enero y en la última reunión con el Langreo estuvo él. Se cerró en el Tartiere, incluyendo en el acuerdo un amistoso además del dinero. Tras firmarlo, Rubén me dijo que no le molestase más [risas]. Después cerró para el primer equipo a Tarín y Hugo Rama», comenta Mario Prieto.
3.000 euros cuando debutase con el primer equipo y 25.000 euros si llegaba a diez partidos. Estas cifras se doblarían en el supuesto de que todo esto se diese en Primera División. Ese fue el acuerdo entre el Real Oviedo y el Langreo. Se cumplieron las dos primeras, así que Abel Bretones le costó al Real Oviedo 28.000 euros. Un buen negocio. «Abel vino al Oviedo cobrando poco, muy poco. Diría que algo menos de lo que ganaba en el Langreo. Nuestros recursos eran los que eran. Incluso no pudimos sacar a Miguel Cuesta del Ceares en aquel enero, imagínate», recuerda Jaime Álvarez. La guinda la pone Jon Carrera: «Gonzalo nunca quiso colgarse la medalla, pero ya se la cuelgo yo. Siempre nos decía que, con esas condiciones, si Bretones llegaba al Real Oviedo pisaba primer equipo seguro. No se equivocó. La primera camiseta de Abel con el Vetusta se la regalé a Gonzalo, con Abel y el 17 a la espalda, no pone ni Bretones».
Si llega al Real Oviedo,
El Real Oviedo anunció el fichaje de Abel Bretones el 31 de enero de 2022. Llegó tocado de los isquiotibiales, jugó 8 partidos con el filial azul -muchos como extremo, ya que Osky estaba asentado en el lateral izquierdo- y aportó su granito de arena en un ascenso que llegó en el descuento de la última jornada. Dicho partido Abel no lo pudo jugar por el repentino fallecimiento de su hermano mayor. Debutó en el primer equipo con Jon Pérez Bolo, se asentó con Álvaro Cervera y en octubre de 2022 renovó y se convirtió en jugador de Segunda División a todos los efectos.
Tras 86 partidos oficiales con el Real Oviedo y esa final por el ascenso perdida ante el Espanyol como último baile, Osasuna se lo llevó a Primera. «Se lo ha ganado. Si hay un futbolista que puede servir de ejemplo es él. Tengo mucha amistad con él y me siento muy orgulloso de su camino, de su fútbol y de cómo es. Nunca lo tuvo fácil. Es la humildad hecha persona, o hecha futbolista, me da igual», concluye Jaime Álvarez. Esta noche, Abel Bretones regresa al Carlos Tartiere.