Lucas Ahijado, canterano y futbolista del Real Oviedo: «Sería muy bonito jugar en este club toda mi carrera»

Pablo Fernández

AZUL CARBAYÓN

Lucas Ahijado, canterano y futbolista del Real Oviedo
Lucas Ahijado, canterano y futbolista del Real Oviedo Héctor Herrería

El jugador del club azul repasa su trayectoria desde la cantera hasta la élite y reivindica el peso de los canteranos en la identidad carbayona

06 abr 2026 . Actualizado a las 09:52 h.

Uno repasa la plantilla actual del Real Oviedo buscando asturianía y oviedismo desde la cuna y solo puede encontrar dos nombres: la leyenda Santi Cazorla y el también capitán Lucas Ahijado (Oviedo, 1995). Alejado de los focos, tanto que a pesar de portar el brazalete en derbis ante el Sporting prefirió hace unos veranos no ser elegido capitán azul, suma temporadas y temporadas en el primer equipo. Debutó en 2014 siendo un juvenil, todo hacía indicar que el tren del primer equipo pasó para él y cuando se subió en 2019 no se volvió a bajar.

Siete cursos seguidos como jugador del Real Oviedo y 171 partidos a sus espaldas, ya instalado en el top-50 de la historia de una entidad centenaria. Esta temporada está siendo difícil para todo el oviedismo, pero muchos comparten que ver a Lucas Ahijado aportar y celebrar sobre el terreno de juego el triunfo conseguido en Mestalla —primera victoria a domicilio en Primera 25 años después— fue uno de los grandes momentos del curso. Porque, aunque haya gente no lo crea y el club se empeñe en no demostrarlo y llevarlo a la práctica, el Real Oviedo no se puede entender sin su cantera y sin sus canteranos. O no se debería poder entender.

—¿Qué veía más lejos en 2007, debutar con el primer equipo o que el Oviedo celebrase el centenario en Primera?

—Te diría que debutar en el primer equipo, fíjate. Siempre confié en que el Oviedo regresaría a Primera, tarde o temprano. Al final fue demasiado tarde, seguramente, pero se regresó. Veía más difícil debutar con el primer equipo, porque es algo que todos los niños de aquí sueñan y muy pocos lo han conseguido. 

—¿Llegó a pensar que el Real Oviedo no iba a volver a jugar en Primera División?

—No, no. Siempre confié. Del 2001 casi no recuerdo nada, mis vivencias como aficionado del Real Oviedo son las de cualquier niño de mi generación: incertidumbre por saber si cuando acabase el verano íbamos a seguir viviendo y sinsabores en Tercera y Segunda B. Eso sí, yo era de los optimistas, sabía que iba a volver a ver a mi equipo en Primera. Imagina lo que significó participar de aquello el pasado 21 de junio. 

—Llegó a la cantera del Real Oviedo con 12 años. ¿Recuerda la llamada? 

—Tampoco creas. Sí sabía que me habían llamado uno o dos años antes tanto el Sporting como el Oviedo, pero estaba a gusto en el Estadio. Finalmente, a la cuarta o quinta llamada, mis padres y yo dijimos que sí. Y la elección fue el Oviedo, evidentemente. Mis padres querían que primero me lo pasase más con el fútbol y luego ya decidir si dar un paso más. Fue todo muy natural.

—¿Cómo era ser canterano del Real Oviedo en 2007?

—De aquella no se le daba tanta importancia, fíjate, porque quieras o no el Real Oviedo estaba como estaba de aquella. Hubo años que ser del Oviedo casi era una excepción en la ciudad, es triste decirlo, pero así era. Y El Requexón estaba como estaba, muy precario todo. Si el primer equipo subsistía, imagina los que estábamos más abajo. Fue una época muy bonita, pero a nivel de club todo era supervivencia. Eso sí, veníamos todos los días con una ilusión tremenda. Eras jugador del Real Oviedo y entrenabas en la ciudad deportiva, eso era una pasada. 

—Debutó con el primer equipo en 2014, siendo juvenil. Luego estuvo varios años anclado en el filial hasta que subió definitivamente en 2019. 

—Una historia peculiar, sí. El que debuta en el primer equipo, normalmente se queda o se marcha. Yo me quedé, pero en el filial. Insistí, trabajé y me llegó la oportunidad. Me llegó cuando pensaba que ya era tarde para mí, estuve dos años sin jugar un partido con el primer equipo y lo veía imposible. Dejé de ser Sub-23, seguí en el filial y estaba convencido de que mi etapa en el Real Oviedo se acababa después de esa gran temporada con el Vetusta en 2019. Y aquí estamos. 

—¿Cómo se enteró de que iba a ser jugador de pleno derecho del primer equipo del Real Oviedo?

—Se rumoreaba que iban a subir varios, pero no sabíamos quiénes. Michu, que era el secretario técnico de entonces, habló con los Jimmy, Edu Cortina y yo y nos dijo que contaba con nosotros. También Viti y Steven, aunque esa temporada la jugaron con el filial. Si no fuese por Michu, seguramente no estaría aquí, así que este es un buen momento para agradecerle aquello. Tenía alguna oferta de Segunda, recuerdo, pero con el paso de los años ya me veía siendo jugador de Segunda B.

—¿Todavía piensa en el ascenso a Primera División logrado el pasado 21 de junio?

—No mucho, pero cuando pego un vistazo a aquel 21 de junio pues se me vienen muchas cosas a la cabeza. Y muchas difusas, porque siempre digo que cuando vives algo tan intenso lo vives y ya, pero retener no retienes mucho. Fue algo único, pero el presente te abruma y solo se puede pensar en la actualidad. 

—¿Cómo está viviendo la temporada del Real Oviedo?

—El que diga que no es muy mejorable, te engañaría. Solo podemos pensar en cada partido como una final, sabiendo que el objetivo es muy complicado. En cada partido, a lo largo de la temporada, siempre hemos tenido un pequeño error que el rival ha sabido aprovechar. Cuando fue al revés, nosotros no fuimos capaces. Es así y eso explica lo que está siendo la temporada. Salvo partidos muy puntuales el juego ha estado igualado, pero por una cosa o por otra no fuimos capaces de sacarlo adelante. 

—Y usted, qué. No es habitual debutar en Primera División a los 30 años.

—Creo que me he adaptado bien, a sabiendas de que hay rivales con muchísima calidad que en un segundo y por una sola acción son capaces de dejarte retratado. Recuerdo que, más allá de Barça y Madrid, en la ida ante el Valencia tuve que marcar a Danjuma y fue el primer contacto con la Primera División. En Mestalla estuvo muy bien y fue duro aquel partido. 

—¿Su recuerdo más especial de esta temporada? 

—El triunfo ante la Real Sociedad. Era la primera victoria en Primera División 25 años después y uf, fue muy emotivo. Y eso que no jugué, todavía estaba lesionado y lo vi en la grada. Me quedo con ese antes que con la victoria en Mestalla, por ejemplo, que sí jugué. 

—Usted y Santi Cazorla son los únicos canteranos y también los únicos asturianos que hay ahora mismo en la plantilla del Real Oviedo. 

—Lo llevamos con normalidad, aunque siempre intentas inculcar el cómo se siente este club. Básicamente porque el Real Oviedo es un club muy especial. Al ser tan pocos canteranos, nos ayudan los que llevan más de cinco temporadas por aquí, que ya son varios. Pero bueno, aquí los que importan son los de la grada. Si la afición está ahí, que va a estar siempre ahí, los jugadores siempre sabrán lo que es jugar en el Real Oviedo.

—Ha jugado 171 partidos con el Real Oviedo. Está en el puesto 43º de la historia del club si contamos Segunda B, Segunda, Primera y Copa del Rey. ¿Qué supone?

—¿Llevo tan pocos partidos? [Risas]. Ahora en serio, no me imaginaba debutar en su día, como para imaginar disputar 171 encuentros. Es un orgullo representar a este club y a esta afición durante tantos años, no puedo decir otra cosa. Toda esta carrera ha superado mis expectativas. 

—Debe ser uno de los pocos jugadores del fútbol profesional español que a los 30 años todavía puede finalizar su carrera jugando en un solo club.

—Pues sería muy bonito jugar toda mi carrera en el Real Oviedo, sí. Es algo que se está perdiendo y que cada vez cobra más importancia precisamente por eso, porque casi no se ve. Sí, sería algo muy bonito. Ya se verá.