El Camino Primitivo, ninguneado en Lugo

Iglesias cerradas, feísmo, hostelería poco volcada en los peregrinos y cruces peligrosos en la capital


lugo / la voz

Un año después de que el Camino Primitivo fuese declarado Patrimonio de la Humanidad, la ruta aumenta en número de peregrinos pero apenas está dejando huella en la capital lucense, hasta el punto de que un turista puede llegar a la ciudad e irse sin apenas percibir que por el centro histórico pasa el Camino de Santiago.

Hace cinco meses, los historiadores Adolfo de Abel Vilela y Ricardo Polín, del Foro do Camiño, presentaron al Concello un proyecto para recuperar y poner en valor el trazado primitivo a su paso por la ciudad. Pero de aquellas propuestas sencillas y baratas nada se ha sabido. Y un simple paseo por la traza que va desde el puente medieval de A Chanca hasta el puente romano sirve para comprobar la poca huella que deja, por el momento, el Camino en la ciudad.

Los peregrinos entran por A Chanca y se encuentra suficientes atractivos turísticos y paisajísticos como para explicárselo de algún modo, como la vieja fábrica de curtidos. La subida hasta a la Ronda da Muralla está deshumanizada e incluso, en los últimos días, Lugo se presenta con una enorme escombrera en el Carril das Flores. Los peregrinos llegan a la Ronda y no les queda clara la dirección que deben de tomar y se topan de golpe con el tráfico.

Antes de entrar por la Porta de San Pedro hay un monolito de 1996 con letras gastadas que recuerda que Alfonso II el Castro en el siglo IX abrió el primer camino primitivo a Compostela. Foro do Camiño pidió una escultura recordando este hecho.

Ya en la traza de dentro de murallas, pocos locales de hostelería hacen referencia al menú para peregrinos, con cartas en varios idiomas. A la altura de la iglesia de A Nova, se encuentran las dos puertas del templo cerradas (sí está abierta por Raíña). Todo el espacio de la Praza Maior carece de un elemento que indique que se está en el corazón de una ciudad bimilenaria y con un camino milenario. No queda muy claro para el peregrino por dónde debe de caminar y la lógica les lleva hacia la escalinata que da acceso a la Praza de Santa María.

Los peregrinos que entran en la Catedral, también Patrimonio de la Humanidad al estar en la ruta, se llevarán una decepción si quieren rezar o ver a Santiago Apóstol. La capilla dedicada al santo, en la girola, está cerrada, comparte protagonismo con otros santos y vírgenes y además está oscura, llena de humedades y sin ninguna información.

Al salir de la Catedral, la gran mayoría de los peregrinos salen por la Porta de Santiago y bajan por la calle hasta la Calzada da Ponte. Está todo muy enfocado y predestinado a hacer ese recorrido. ¿Será para evitar que vean el estado de A Tinería y O Carme?

Aquellos peregrinos que lo hayan mirado antes o se fijen muy bien en las señales en la calzada, sabrán que la ruta jacobea atraviesa la Praza do Campo y luego por A Tinería, donde al principio se halla el Centro de Interpretación do Camiño, un museo -pazo, con oficina de turismo, tan hermoso como desconocido por los propios lucenses, y eso que abre de lunes a domingo, en horario de mañana y tarde.

Bajar por A Tinería es sinónimo de encontrarse de lleno con la prostitución y al llegar a Porta Miñá, tras la presión en los medios, el peregrino se halla con una señal que le manda coger en dirección a O Carme. Antes se le recomendaba ir hacia la Rúa Santiago. Como denuncia Foro do Camiño la iglesia de este barrio se encuentra permanentemente cerrada y además con un evidente deterioro en su fachada.

El camino hacia la Calzada da Ponte es una de las peores imágenes que puede ofrecer un municipio que quiera defender la ruta jacobea. Al llegar a la Ronda do Carme, no queda clara la dirección que se debe de tomar hacia el puente romano.

Termina aquí un recorrido por la capital lucense lleno de obstáculos, con poca información, con cruces sin señalizar, escasa atención al peregrino y nulo aprovechamiento del patrimonio junto al trazado.

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