¿Debe mirar Boo de reojo a su peña tras el argayu de La Cortina?

El alcalde evita comparaciones con el suceso del pueblo y asegura que «no estamos preocupados en absoluto» tras los trabajos preventivos realizados hace unos meses

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Redacción

«La orografía de Asturias es así y nunca sabes dónde se va a producir un desprendimiento». Lo dice el alcalde de Aller, David Moreno, que este miércoles se solidarizaba con lo ocurrido en el pueblo lenense de La Cortina al ser preguntado por si este suceso había generado preocupación entre los vecinos de Boo, quienes hace unos meses miraban de reojo y con incertidumbre a la peña que amenazaba con caer sobre el pueblo. El regidor, en primer lugar, ha evitado «paralelismos» entre ambas situaciones y seguidamente ha asegurado que «no estamos preocupados en absoluto» tras la actuación que acometía hace unos meses el Principado para contener la roca. Igualmente, los vecinos de Boo consideran que la obra acometida para contenerla «fue a conciencia» y el presidente de la Asociación de Vecinos San Juan Bautista, Gaspar Vázquez, decía que estaban «tranquilos».

«No quiero comparar las situaciones», ha dicho David Moreno, que señalaba que lo ocurrido el mediodía del martes en La Cortina «son esas cosas que sobrevienen y no puedes hacer nada por evitarlas». En el caso de Boo se sabía que había «un peligro potencial», ha dicho, y se realizó un estudio de diagnóstico y unos trabajos preventivos con los que tanto él como los vecinos se han declarado satisfechos y ayer todos se manifestaban «tranquilos», lamentando el mal momento que están pasando los vecinos del pueblo lenense aunque poniendo de relieve que sólo haya habido daños materiales y el desprendimiento no alcanzara a ningún vecino.

El presidente de la Asociación de Vecinos de Boo, Gaspar Vázquez, coincidía con el alcalde de Aller en manifestar que están «tranquilos» después de la actuación acometida por el Gobierno regional para contener la peña que amenazaba con caerse. En su opinión, la obra que se hizo «fue a conciencia» y declaraba que los vecinos están «satisfechos».

Para evitar la rotura de la peña, de unas 720 toneladas, se construyó un muro de contención, se procedió a realizar una limpieza en profundidad de la vegetación de la roca y se instalaron dos mallas metálicas de seguridad, una de triple torsión y otra de alta resistencia. El proyecto también contemplaba la colocación de burones y unos drenajes para las aguas de escorrentía con el objetivo de evitar que se siga desgastando la roca por las filtraciones.

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