Rubén Vázquez, experto en castillos: «Asturias es cuna de la Reconquista y apenas conserva patrimonio medieval defensivo»
CULTURA
Conocido popularmente como «El loco de los castillos», este asturiano se dedica a dar a conocer estas fortificaciones, para que la historia que atesoran no caiga en el olvido. También centra su labor en poner en valor el patrimonio cultural de España
19 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Situados siempre en lugares estratégicos, los castillos pasaron de ser simples fortificaciones de madera a convertirse con el tiempo en estructuras de piedra más complejas. Todo con el objeto de proteger territorios de invasiones musulmanas o de reinos vecinos. Además de su carácter defensivo, fueron durante muchos años símbolos de poder de nobles y reyes. Hoy en día estas construcciones ya no cumplen funciones militares, pero sí que tienen un gran valor como patrimonio histórico y cultural. Un legado que el asturiano Rubén Vázquez trata de conservar y dar a conocer, para que nadie olvide la historia que encierran estas edificaciones.
Este vecino de Oviedo utiliza el poder de las redes sociales para realzar las fortalezas medievales, así como el resto del patrimonio histórico que atesora nuestro país, especialmente el de aquellos municipios que, pese a su riqueza cultural y monumental, siguen siendo grandes desconocidos para muchos viajeros. «Me gusta sacar a la luz esos pueblos de lo que llamamos la España vaciada que tienen un patrimonio riquísimo pero que la gente no los visita porque no los conoce. Así los animo a que vayan y de paso consuman en los comercios locales para darle un poco de vida a estas localidades que están condenadas a morirse», asegura.
Guía turístico de profesión, centra sus esfuerzos para que el medio rural no pase desapercibido, mientras se lamenta de que muchos españoles viajen a lugares lejanos sin descubrir «lo que tenemos a una hora de casa». «Estamos en uno de los lugares más importantes del mundo en cuanto a patrimonio medieval. Tenemos un país con más de 10.000 castillos. Jaén, por ejemplo, es la provincia con mayor concentración de castillos del mundo. Sin embargo, la gente se entusiasma viajando a la Ribera del Loira en Francia y se llena la boca hablando de ello, pero si le preguntas: “¿Has hecho alguna vez la ruta de castillos de Valladolid”, la mayoría lo desconoce», dice.
Conocido popularmente como «El loco de los castillos», para este asturiano cualquier edificio medieval español tiene su propio encanto. «Todos tienen algo que llama la atención. El que no tiene un foso descomunal, posee un sistema defensivo muy ingenioso; y el que no está situado en un risco, donde es imposible explicarse cómo llevaron las piedras hasta allí. La fortaleza califal de Gormaz está en ruinas, pero es tan inmensa que se considera la fortaleza musulmana más grande de Europa. Verla te deja sin palabras. En cambio, si visitas el castillo de Olite, que se ha transformado en un palacio residencial, es como adentrarse en un cuento», destaca.
Cada vez que visita un castillo, lo que hace es estar sentado durante «15 o 20 minutos» en el patio de armas. Durante ese corto periodo de tiempo trata de imaginar cómo era la vida cotidiana en el imponente recinto medieval. «Hago una recreación en mi cabeza sobre cómo pudo ser en el pasado», precisa. Anima a todo aquel a dar rienda suelta al ingenio cuando se encuentra dentro de una fortaleza, porque según dice resulta una experiencia «muy guay». Pero, antes, recomienda documentarse a cerca del edificio. «Es muy importante informarse, aunque sea un poco, de por qué se construyó, quién lo mandó construir… para así entender su funcionalidad», precisa.
Por poner un ejemplo, señala que todos los castillos levantados a lo largo de la ribera del Duero fueron, en tiempos pasados, frontera entre cristianos y musulmanes. Teniendo en cuenta esta premisa, al visitar una de estas fortificaciones se debe «intentar entender» por qué se construyó en ese punto exacto. «Seguro que es porque desde ahí se podía ver tal pueblo, que también tiene castillo, y desde ese pueblo se divisaba otro. Y así sucesivamente», explica. De todas formas, aunque uno se documente previamente, recomienda hacer la visita guiada, siempre que esté disponible, porque permite entender mejor la historia y la estrategia de cada fortaleza.
En su caso, ya se ha imaginado cómo era la vida en cientos de edificios medievales. «Llevo ya más de 300 castillos visitados. No están todos en España, algunos en Portugal y Francia», precisa el ovetense, quien por mucho que recorra la Alhambra de Granada siempre le deja boquiabierto. «La gente no la contempla como un castillo, cuando sí lo es, y es preciosa», reconoce. De la misma manera, está deseoso de transitar por los muros del Castillo de Loarre, en Aragón. «Estuve de pequeño pero no tengo recuerdos de él y me encantaría volver porque es la fortaleza románica mejor conservada de España», destaca sobre esta construcción que data del siglo XI.
Esta imponente fortaleza de la Huesca medieval es de las pocas que ha llegado hasta nuestros días prácticamente intacta. Muchos castillos se encuentran actualmente en ruinas o parcialmente restaurados. En gran parte de ellos apenas se conservan los muros o restos de torreones, por lo que suelen formar parte de la Lista Roja de Hispania Nostra debido a su estado de deterioro. «Es muy difícil conservar el patrimonio debido a su abundancia. Además, el patrimonio militar, por ejemplo, se fue deteriorando porque, con las guerras y demás, a veces era más útil o efectivo destruir una fortaleza que dejarla intacta para que no la utilizara el siguiente», explica.
Si otros país conservan gran parte de su patrimonio medieval, es porque muchos de los castillos que se levantaron a lo largo y ancho de su territorio se fueron reconvirtiendo en palacios, residencias nobles o edificios de uso civil, mientras que en España muchos quedaron en desuso. «En Asturias además tenemos un problema, y es que prácticamente no se conserva patrimonio medieval defensivo. Salvo algunas torres aisladas, nosotros, que somos cuna de la Reconquista, nos quedamos casi sin nada de este legado histórico», lamenta el miembro de Castle of Spain, la mayor comunidad de patrimonio medieval que hay en España.
Firme defensor de la preservación de nuestro patrimonio, Rubén considera que conservarlo no se reduce únicamente a restaurarlo. «Hay veces que resulta importante conservar una ruina, porque al final un castillo en ruinas también nos cuenta una parte de la historia. Si, por ejemplo, cuando la Guerra de Independencia, los franceses volaron un castillo al huir, ya nos está contado el pasado», asegura. Por supuesto, «se debe evitar que esa ruina vaya a más para que no termine por perderse». Una vez que se consolida esa ruina, de acuerdo con el ovetense, lo ideal sería que se hicieran visitas guiadas para que la gente conozca la historia que guarda dicho castillo.
Rubén no solo se dedica a revelar el pasado oculto en los edificios medievales, sino también a mostrar la riqueza cultural y monumental de pueblos que suelen pasar desapercibidos para los turistas. Un buen ejemplo es Brihuega, en la provincia de Guadalajara, que pasó de ser un pueblo casi olvidado a convertirse en un destino popular gracias a sus impresionantes campos de lavanda. «Solo con este recurso ha revivido», manifiesta el ovetense, quien está convencido de que si se da a conocer los tesoros del medio rural pronto se dejaría hablar de la España vaciada.
«Al final, cada pueblo tiene algo que ofrecer. Si no cuenta con una iglesia del siglo XI, siempre tiene un producto gastronómico típico, o seguro habrá algún vecino dispuesto a contarte la historia del lugar, que casi siempre resulta fascinante», destaca el también miembro de la Asociación de los Pueblos Mágicos de España. Es por este motivo que considera inconcebible que la gente viaje por el mundo y descubra rincones lejanos sin haber visitado lugares emblemáticos como la Catedral de Oviedo, la Laboral de Gijón o el Museo Arqueológico. «Nos cuesta mucho hacer ese ejercicio de conocer lo nuestro, y al final resulta un poco triste saber más de Budapest o de Tailandia que de Asturias o León», añade.
Por esta sencilla razón, a través de su cuenta de Instagram, bajo el nombre El loco de los castillos, comparte vídeos que acercan el patrimonio cultural español a todos. Con cada publicación, invita a redescubrir la historia escondida en pueblos y edificios que a menudo pasan desapercibidos. De esta manera, logra que conocer lo nuestro sea tan emocionante como viajar al otro lado del mundo.