Alarma en Gijón ante la escalada de violencia ultra

La izquierda exige «contundencia» y más presión judicial y policial y la aplicación del Código Penal en sus agravantes de odio o violencia ideológica


Gijón

Lo sucedido en la madrugada del pasado sábado en La Folixa, el pub de Cimavilla asaltado por una decena de jóvenes con emblemas neonazis y vinculados presuntamente al grupo radical Ultra Boys, puede marcar una línea roja en la actitud institucional hacia un tipo de violencia que está dejándose sentir con una frecuencia como mínimo preocupante en Gijón. Los tres partidos de la izquierda local -PSOE, Xixón Sí Puede e IU- eran los primeros en reaccionar el mismo domingo con sendas manifestaciones de repulsa que enfocaban de distinto modo la autoría de los hechos, pero que tenían en común pedir la adopción de medidas urgentes desde la administración local, y no solo desde ella. El delegado del Gobierno, Mariano Marín, pedía ayer a Gijón que «esté tranquilo» y pedía que «todo el peso de la ley» caiga sobre los responsables, pero también hablaba de «un caso totalmente esporádico»; una apreciación esta última no exactamente compartida por grupos de la oposición municipal. Mientras que el PSOE aludía de modo genérico al «calibre» de unas agresiones «gravísimas», XsP apuntaba directamente a «los sectores más radicales de los Ultra Boys» y a la «ultraderecha» e IU hablaba de «grupos fascistas organizados». A la vez, pedían la activación de distintas instancias en distintos frentes: el Área de Seguridad Ciudadana (PSOE), la «presión policial y judicial» (XsP) y la aplicación del Código Penal y de sus agravantes de discriminación, odio o violencia ideológica o por razón de creencias, desde IU.

Lo cierto es que en todas estas respuestas se rastrea la preocupación la frecuencia, la brutal intensidad y el origen más o menos organizado y sistemático de este tipo de violencia. Tras las declaraciones, esta corriente de rechazo buscará concretarse en una declaración institucional suscrita por todos los grupos municipales en el pleno del próximo miércoles. El PSOE proponía ayer a la Junta de Portavoces lo que su concejal José María Pérez describe como «un texto base abierto»: una declaración que busca recoger una reacción de amplio rango, en concordancia con la meticulosa ausencia de adjetivos y atribuciones concretas en el comunicado emitido por los socialistas tras los hechos. Para Pérez se trata, «de actuar, en general, contra cualquier grupo organizado me da igual de qué ideología, que este aprovechando espacios ciudadanos para practicar este tipo de violencia, sea un grupo deportivo o cualquier otro». Lo prioritario, en su opinión, es hacerse cargo con «contundencia» y evitando «cualquier tipo de impunidad» de unos episodios que «desde hace un par de años se han manifestado en agresiones como la sufrida por Germán, pero también por motivos homófobos o como la del pasado sábado, dirigidas contra colectivos y personas».

Xixón Sí Puede, al menos hasta el momento, apunta hacia un objetivo más concreto: la erradicación de los Ultra Boys y de lo una «impunidad» de grupos que «cada vez se creen más dueños de la ciudad», y contra la que los morados hace tiempo que vienen pidiendo medidas. Su portavoz, Mario Suárez del Fueyo, que habla incluso de «cierto miedo», distingue «los casos trágicos, pero aislados, de violencia, de los casos de grupos organizados» en el entorno «de aquellos que levantan la bandera del fútbol como signo de identificación».

Suárez del Fueyo pone el énfasis en la reiteración de este tipo de agresiones para las que pide «pasar de condenar los hechos a las condenas judiciales». XsP pide que se investigue «hasta las últimas consecuencias» y pide a las instituciones fuerzas de seguridad que actúen, y apela directamente al Sporting de para que «depure» los elementos violentos para que «no puedan utilizar ni ampararse en los colores de ningún equipo de fútbol para agruparse y ejercer la violencia». La marca local de Podemos espera también reacciones fuera de esos ámbitos, en la sociedad, y por ello ha propuesto una reunión de «asociaciones y colectivos sensibilizados con este tema» en la Plataforma Xixón para Todas.

Finalmente, IU apelaba por boca de su coordinador local, Faustino Sabio, al Ayuntamiento y a las fuerzas de seguridad para que actúen «con contundencia frente a los grupos organizados de clara ideología fascista que anidan en nuestra ciudad». También echa mano Sabio de antecedentes: el asalto y las pintadas al Campo de La Cruz en octubre de 2016 y, antes aún, «las agresiones de 40 encapuchados al vicepresidente del Club» en 2012 así como «los episodios racistas del 21 de enero de este año y del 21 de agosto de 2016 en el Campo de Fútbol del Molinón». Esta casuística demuestra, para IU, que «las agresiones y manifestaciones fascistas en nuestra ciudad han dejado de ser una excepcionalidad para ser un hecho recurrente» que goza de «total impunidad» a pesar de tratarse de «grupos organizados de sobra conocidos en las gradas de El Molinón».

Contra ellos, pide IU que se enarbole el Código Penal español y en concreto su artículo 510.1: «Los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias» para atajar hechos que «no sólo son moral y socialmente repudiables, sino que constituyen  un delito». «Episiodios como los de la noche del sábado contra el Unión Club de Ceares no pueden cerrarse en falso con declaraciones institucionales o lamentaciones más o menos mediáticas», concluye Faustino Sabio.

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