Los afiliados decidirán entre Ana González y José Ramón Tuero, en una elección que pondrá también a prueba la capacidad del partido para sellar las fracturas de las anteriores primarias
28 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.Cuando, hacia las nueve y media de esta noche, se proclame en la Casa del Pueblo de Gjión el candidato o candidata que pugnará la próxima primavera por devolver al PSOE a la alcaldía de Gijón, la Agrupación Socialista de Gijón entrará de lleno en una nueva etapa. O -lo que viene a ser lo mismo en la sucesión de recientes situaciones inéditas en los procesos internos del partido-, afrontará una nueva prueba de resistencia interna en el contexto de máxima presión de unas municipales especialmente delicadas para los socialistas gijoneses. De entrada, y como señalaba ayer en su cierre de campaña la candidata Ana González, la segunda ronda de votaciones que se celebrará desde las 9,00 hasta las 20,00 en la sede de La Argandona, es ya en sí una experiencia para la que «no hay antecedentes» en la historia local del partido.
La alternativa está entre la propia González, con la etiqueta de 'candidata del aparato' a cuestas, o bien José Ramón Tuero, con claros respaldos de las corrientes críticas en estos últimos días: uno de los dos tendrá que poner su rostro, su tirón y su capacidad para transmitir las virtudes del programa electoral del PSOE a un electorado que no permite hacer pronósticos sencillos. Será la primera vez que un cabeza de lista a las municipales se invista de esta modalidad de legitimación interna; un procedimiento que todos elogian como un paso adelante en la democratización del partido, pero que no sirve para eliminar del todo fracturas y tensiones, como lo ha probado el año transcurrido desde las anteriores primarias, estas para la elección de la directiva local. Y también algunos de los episodios de esta otra convocatoria de primarias.
Aunque los números de la primera vuelta estuvieron a punto de proclamar a la candidata como vencedora de las primarias -quedo a menos de tres puntos del 50 por ciento de los votos requeridos para ello, frente al 33,9% de Tuero-, ella misma se encargó de subrayar en vísperas de la jornada decisiva que una segunda vuelta «es otro proceso». González hizo ayer un llamamiento al voto a los 1.269 afiliados con derecho a emitirlo, de los cuales solo votaron 753 -un 61,71%- el pasado domingo. Pero fue una invitación más bien formal. Ni ella ni casi nadie en la Agrupación esperan «grandes vuelcos» en la participación; la cuestión es si los provocará la decisión final de quienes apoyaron al tercer candidato, Constantino Vaquero, en la primera ronda.
El propio Vaquero, que proclamó su neutralidad en la liza y dejó libertad de voto a sus partidarios el pasado miércoles, anticipó que no se prevén significativos corrimientos del voto en un sentido o en otro. Da por hecho que ese voto se repartirá entre los dos candidatos sin grandes concentraciones en un sentido o en otro. A este respecto, Ana González comentó que algunos de los votantes del candidato apeado le han confirmado su apoyo, y José Ramón Tuero también aseguraba hace unos días que patidarios de Vaquero le habían mostrado su apoyo. No cabe esperar mucha más polarización de la que ya se demostró en la primera tanda de escrutinios.
Su inhibición a la hora de pronunciarse por una u otra alternativa ha sido uno de los pocos hechos relevantes de puertas afuera en la semana transcurrida entre la anterior votación. El otro, la denuncia de José Ramón Tuero de «presiones» para retirar su candidatura inmediatamente después de la primera ronda. «¿Qué presiones?», se preguntaba el sábado Ana González, que niega haberlas ejercido o haberlas padecido. Además, se han dejado notar algunos comentarios de apoyo en redes, como el del concejal Monchu García -alineado en principio con los 'críticos'- a favor del candidato. Todo ello en un panorama en el que Tino Vaquero, sin concretar en exceso, aplaudía la democratización que supone este proceso pero advertía también de que hay «hábitos y conductas» que sigue siendo preciso pulir. La campaña, por lo demás, sin dejar de traslucir las tensiones profundas en el seno de la Agrupación, no ha sido a cara de perro.
Solo queda la elección es entre la exconsejera y el director general de Deportes. La primera ha invocado el legado de Paz Fernández Felgueroso con la baza de su experiencia gestora, su capacidad de liderazgo y una disposición al trabajo a prueba de horarios. Tuero, por su parte, se ofrece como un candidato cuya fuerza se basa en la proximidad con la ciudadanía, el compromiso social a pie de calle y la voluntad de conciliación de puertas adentro. En los últimos días, afiliados y destacados miembros del partido han cruzado comentarios sobre las virtudes y defectos de una y otro. Seguramente no será lo único que pese a la hora de decidir hoy el voto, porque las inercias de grupo y de familia siguen siendo fuertes en el socialismo gijonés. Se verá si la nueva experiencia de estas primarias es capaz de anteponer a esas persistencias la prioridad para decidir en términos de candidato o candidata de los que dependerá el futuro del PSOE gijonés por muchos años. La convicción de Ana González de que «salga lo que salga, será óptimo» no deja de ser una frase emitida aún en campaña.