«Nos apetece programar cine cálido, cine que siga con amor a sus personajes»

J. C. Gea GIJÓN

GIJÓN

Alejandro Díaz Castaño, en la nueva sede del Festival de Cine de Gijón en la Antigua Escuela de Comercio
Alejandro Díaz Castaño, en la nueva sede del Festival de Cine de Gijón en la Antigua Escuela de Comercio

Alejandro Díaz Castaño, director del Festival de Cine de Gijón, reflexiona sobre los contenidos de su segunda edición al frente del certamen a una semana de su inauguración

10 nov 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

«Parece mentira todo lo que se puede llegar a hacer en un día». Alejandro Diaz Castaño recibe con esa frase mientras muestra al visitante las nuevas dependencias del Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) en la primera planta del recién reabierto edificio de la Escuela de Comercio. Todo el mundo tiene estos días en ellas esa misma sensación de hiperactividad y jornadas que se alargan al infinito. Pero el 16 de noviembre está a una semana, y llegará, y con él la jornada inaugural de la quincuagésimo sexta edición del certamen. Díaz Castaño conoce muy bien todo ese estado de excitación antes de la batalla en el que todo se agita con movimiento uniformemente acelerado mientras se acerca la fecha. Lo ha vivido muchos años en Gijón o en Sevilla con las responsabilidades del programador, pero este es solo el segundo año en el que lo hace como máximo responsable de todo el tinglado: director del mismo certamen donde se formó como espectador y como profesional. Y parece estar satisfecho de lo que está en condiciones de ofrecer en esa segunda prueba de fuego. Aunque también sabe que este año se le exigirá más. El de su debut, el nombramiento le llegó tan tarde que hubo que armar el festival en tiempo récord. Esta vez ya ha tenido todo un año para intentar plasmar en el FICX el proyecto que tenía en la cabeza y que le llevó a ganar el concurso para dirigirlo.

-¿Hasta qué punto lo ha conseguido?

-Hombre, aún queda camino por recorrer porque uno nunca logra el cien por cien de lo que pretende en nada la vida. Queremos ser ambiciosos con el festival, porque el festival se lo merece por trayectoria y por importancia para la ciudad, a nivel nacional e internacional. Pero estamos contentos; por un lado con la actividad anual, algo que estoy subrayando porque es un trabajo que se hace durante todo el año y que ha mejorado mucho las relaciones con otros festivales y a nivel asturiano, y con mucho más público que el año anterior. Y por otro, por lo que ya respecta específicamente al festival: aumenta el número de estrenos, aumenta el número de pases, tenemos una sala más en la Antigua Escuela de Comercio y en el programa hay películas de las más esperadas del año.

-¿Por ejemplo?

-La peli con la que Paul Dano debuta como director, Wildlife; la apertura con Yorgos Lanthimos; las dos películas del maestro Hong Sang-soo, y las dos rumanas, de Radu Muntea y Radu Jude... son muchas. Espero que no sea inmodesto decirlo, pero para mí es la mejor edición que he hecho en un festival en el que yo haya trabajado: la más cercana a lo que quiero hacer, al tipo de cine que nos interesa y que nos gusta, aunque el gusto no tenga que ser el criterio del programador, como recoge aquel decálogo sobre la programación de festivales de la que hablamos en su momento. Además, están las programaciones paralelas y las jornadas de industria, que son para nosotros muy importantes.