Una asociación de veterinarios ofrece asistencia gratuita a propietarios con pocos recursos

Nace con el objetivo de contribuir a minimizar en Gijón el abandono de animales de compañía por la crisis económica, que es la tercera causa de desantención, e intentar extender al resto de Asturias este modelo que no incluye servicios preventivos


Gijon

La primera causa de abandono de animales de compañía son las camadas indeseadas por tenencias irresponsables; la segunda, problemas con el comportamiento del animal que en todo caso se evitarían a través de la adopción en protectoras que ayudan a encontrar la compañía animal adecuada, y, la tercera, razones económicas. «La crisis dejó a mucha gente por el camino con animal y vivimos en el día a día que los animales tienen una presencia, una función social que les hace muy importantes, sobre todo en personas mayores. Les hace salir, sentirse útiles y muchas veces, por falta de recursos económicos, no pueden atender a los animales ante una necesidad médica y les hace sentirse culpables por lo que le ocurra al animal», asegura el veterinario Javier Bedmar, presidente de la recién creada Asociación SOS Asistencia Veterinaria, con la que un grupo de profesionales de la veterinaria ofrece ya en Gijón asistencia gratuita a perros y gatos de personas que no disponen de recursos económicos suficientes para hacer frente a un problema de salud de su animal de compañía.

De momento la asistencia, que no incluye tratamientos preventivos como las vacunaciones, la esterilización y la castración, se presta en Gijón porque tiene su soporte en el centro veterinario de Montevil, que participa en la fundación de la asociación y ha suscrito un convenio de colaboración para prestar servicios gratuitos. «Se producen abandonos y circunstancias que no es que vayamos a evitar, pero podemos contribuir a minimizarlas. Cuando un animal se te muere porque no le has podido ayudar económicamente no vas a adoptar a otro. Tu situación emocional te lleva a no querer más animales. Se rompe una relación interespecies que puede beneficiar a una persona mayor», indica Bedmar, que explica que el objetivo de la asociación es abrir un camino, el de la asistencia veterinaria gratuita a personas con pocos recursos, que hasta ahora no se había recorrido en España.

«Como no es posible vender una novela en blanco, lo que pretendemos es ir recorriendo este camino con el centro de Montevil para poder trasladarlo a otros a través del Colegio de Veterinarios a corto o a medio plazo, pero ya con un camino recorrido y una repercusión que poder mostrar», añade. La asistencia cubre consultas, pruebas diagnósticas que se realicen en el centro veterinario, intervenciones quirúrgicas de carácter no preventivo, hospitalización, administración de fluidos y tratamientos de uso hospitalario y eutanasia.

«Funcionamos como funcionaría un hospital. El perro viene, si necesita una intervención quirúrgica se le hace y lo mismo con pruebas diagnósticas, tratamientos o si se ha comido un cuerpo extraño», explica el presidente de la asociación, de cuya asistencia veterinaria gratuita se pueden beneficiar perceptores del salario social y de pensiones no contributivas.

«Hay personas que, por circunstancias sobrevenidas, se han visto abocadas a no tener salarios y ser o bien perceptores del salario social o de pensiones no contributivas, que tienen una mascota y que, cuando empiezan a tener la sensación de que tiene un problema médico, no pueden llevarlo a un veterinario», explica Bedmar.

La asociación cubre precisamente lo más costoso de la tenencia de un animal de compañía, las ocasiones en las que tienen alguna dolencia o problema de salud. «Muchas personas, porque no tienen dinero, ven como su perro se muere y el perro es, hoy por hoy, un animal vinculado muy emocionalmente a colectivos vulnerables, como las personas mayores, que cuando les ocurre cualquier cosa no pueden pagar 600 euros por un tratamiento o intervención quirúrgica».

Otro requisito es que los perros estén identificados con su microchip y su pasaporte y que, como mínimo, lleven 18 meses chipados. «Primero tratamos de no fomentar la irresponsabilidad y por eso no es un tema preventivo. El animal tiene que estar identificado como marca la legislación», indica el veterinario, que explica que también les han propuesto atender a personas sin hogar que tienen a sus perros identificados mediante microchip, un colectivo vulnerable «en el que el perro es un factor importantísimo».

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