Un año resucitando la vida de El Coto

La asociación vecinal del barrio cumple 365 días en el cargo tratando de reflotar su actividad y de reconducir las disensiones que mantiene con la Federación de Asociaciones de la ciudad

Katia Freije, Christian Guisado, Tamara Piney y Víctor Díaz junto a la sede de la Asociación de Vecinos de El Coto
Katia Freije, Christian Guisado, Tamara Piney y Víctor Díaz junto a la sede de la Asociación de Vecinos de El Coto

Gijón

La nueva ejecutiva de la Asociación de Vecinos de El Coto cumple un año en el cargo. 365 días que, según sus miembros, han sido más agotadores de lo que cabría esperar, si bien han contado en todo este tiempo con el apoyo y la participación de los vecinos. Sus caballos de batalla en este tiempo han sido, entre otros, mejorar las calles del barrio, evitar la infrautilización de la plaza de la República, mejorar la situación de los solares abandonados y reactivar la vida cultural de esta parte de la zona este gijonesa. La andadura de esta nueva y heterogénea junta también ha estado marcada con ciertas disensiones y alejamiento de la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV). Una situación que dicen no comprender y que, asimismo, esperan reconducir.

Christian Guisado, presidente de la Asociación de Vecinos de El Coto, recuerda que al llegar a la misma se reunió un cúmulo de «gente extraña, porque no nos conocíamos. Cada uno éramos de nuestro padre y de nuestra madre». Víctor Díaz, vicepresidente, destaca que la ejecutiva estuvo, desde el principio, integrada por «un grupo de gente muy heterogéneo, pero con una gran virtud y es que había gente joven, personas más mayores, algunos que venían de otros espacios de activismo, los que venían de la parroquia…». En definitiva, «lo que se demostró es que en gentes de orígenes muy diferentes, cuando tenemos un mismo propósito, como es relanzar el barrio, las diferencias se diluyen».

Destaca que lo primero a lo que se enfrentaron fue a «reflotar una asociación a punto de llegar a una quiebra casi técnica, sin apenas recursos económicos, sin ningún tipo de actividad más que organizar cursos». En este sentido, Christian Guisado explica que la Asociación de Vecinos de El Coto «había caído en la monotonía, sin buscar iniciativas. Los vecinos querían cosas en el barrio, agitar El Coto».

Principales necesidades

Víctor Díaz cree que una de las principales virtudes de la nueva ejecutiva es que busca «la participación de todos los vecinos» en la toma de decisiones y búsqueda de soluciones para los problemas del barrio. De hecho, prácticamente llegados a la asociación, los miembros de la ejecutiva organizaron «dos encuentros ciudadanos totalmente abiertos. El primero en abril y otro en octubre, donde se pretendía que los vecinos pusieran de manifiesto las cuestiones que les preocupaban».

De ellos salieron a la palestra «tres cuestiones» que preocupaban a los vecinos sobremanera.  «Una de ellas el estado lamentable de las calles del barrio, otra que había que adecuarla plaza de la República y el parque de la iglesia para que de verdad cubriera las necesidades de los vecinos y retomar la convocatoria de los consejos de distrito, que en 2019 no se convocaban», recuerda.

Díaz considera que «la única manera de ser fuertes y de que el ayuntamiento te tome en serio es que sean conscientes de que no somos una junta solo, sino que tenemos un barrio detrás» y que «las decisiones en la asociación son fruto del consenso».

Reactivar la vida cultural

Una de las parcelas en las que la asociación ha querido poner más énfasis es en la que tiene que ver con la dinamización cultural de El Coto. El vicepresidente de la entidad de representación vecinal explica que «el barrio tiene su idiosincrasia. Es un barrio mayor, aunque está llegando gente joven. Muy apegado a sus orígenes. De gente trabajadora y humilde». En este sentido apunta que «la actividad cultural que se desarrolla en el centro municipal es autoproducida» y que «las teclas que se tocan desde el ayuntamiento en materia cultural no son las que quieren escuchar nuestros vecinos. Lo planteamos como si fuera en un pueblo, con obras costumbristas, cancios… los vacíos que nos deja el Ayuntamiento en este aspecto, este año que contamos con más presupuesto pretendemos llenarlos».

En esta línea, Christian Guisado cree que, para el ayuntamiento, El Coto es muchas veces «un poco barrio experimento. Obras de teatro que no están seguros de si van a funcionar las testean aquí». Víctor Díaz adelanta que la asociación ya trabaja «con la hostelería del barrio para recuperar ambientes festivos. Se va a organizar el primer certamen de cancios de chigre de El Coto, en colaboración con la coral Amanecer y el propio Ayuntamiento de Gijón. También estamos trabajando para generar unas jornadas de teatro costumbrista asturiano para el otoño-invierno». Otro punto álgido serán las fiestas de El Coto. La secretaria de la asociación, Katia Freije, desea que «sigan como el año pasado y que no crezcan mucho», para que no pierdan su esencia, en el que se apuesta por «un modelo de artistas muy variados para todos los gustos». Víctor Díaz explica que en las fiestas de este año «se va a desarrollar un espacio para la tarde del sábado con artistas asturianos».

Un año de trabajo intenso

Christian Guisado reconoce que la presidencia de una asociación vecinal desgasta y cansa más de lo que podría pensarse, si bien está «contento» de cómo ha transcurrido este año. «Al principio pasada lento, pero luego ha ido volado. Empezamos a hacer cosas, trabajar en proyectos y hablar con la gente. Eso te motiva para hacer las cosas. Tenemos cogida la fórmula y ahora tenemos que seguir manejando la maquinaria para que el barrio siga vivo», resalta. Víctor Díaz apunta que en la asociación siguen estando vivas algunas reclamaciones pendientes, muchas de las cuales «van camino se ser históricas. Una de ellas era el estado de parcelas abandonadas y viviendas que generan insalubridad, problemas de ratas, palomas y orugas. Estamos trabajando con el ayuntamiento. De las seis o siete fincas a las que hemos abierto expediente para que se arreglen solo hemos obtenido una respuesta positiva».

Consejos de distrito

La asociación de Vecinos de El Coto se ha caracterizado, especialmente en este último año, por una postura de apoyo no exenta de crítica hacia la FAV. Muestra de ello es la postura que mantiene en lo referente a la negativa de la FAV a participar en los consejos de distrito. Víctor Díaz recuerda que «desde el principio dejamos claro que una de nuestras reclamaciones, de las que surgieron del primer encuentro vecinal de abril, eran los consejos de distrito, que era donde podíamos poner en común con otras asociaciones cuestiones importantes, como la eliminación de los retranqueos de paradas de autobús, realizar propuestas que emanaran de la voluntad popular… ».

Christian Guisado interviene para recalcar que «nosotros con los consejos de distrito no buscábamos un beneficio para el barrio, sino para todo el distrito Este». En este sentido, Díaz explica que «una de las ideas que llevamos fue proponer la realización, con cargo a los 166.000 euros asignados por el Ayuntamiento, del proyecto de instalación del carril-bici que comunica Ceares con la Avenida de Castilla. El Coto, Ceares y La Arena salen beneficiados, no solo nosotros». «Nos hubiera gustado llevar a los consejos de distrito más propuestas, pero al no participar el resto de asociaciones las descartamos», añade.

Tensiones con la FAV

El vicepresidente de la asociación reconoce no entender «por qué ni cuándo empezaron las fricciones de la Federación de Asociaciones Vecinales con la Asociación de Vecinos de El Coto», ya que «quitando ciertas interpelaciones de miembros de la FAV hacia miembros de la ejecutiva de El Coto cuando se encuentran en la calle, no tenemos una comunicación oficial. Nos intentamos poner en contacto con el anterior presidente y no pudimos quedar. Estamos pendientes de que algún día venga el actual presidente a visitarnos».

Comenta que desde El Coto no se avaló la candidatura única de Manuel Cañete a la presidencia de la FAV, «porque no íbamos a avalar una candidatura que no se había presentado a la ejecutiva de El Coto». «Nosotros siempre hemos mantenido que con el fondo de las cuestiones que reivindica la FAV estamos de acuerdo», enfatiza. Planteamientos tales como «evitar problemas de vertidos al río Piles y contaminación por partículas PM 10 en el aire en la zona oeste» están en sintonía con la asociación vecinal de El Coto. «Lo que no compartimos es que en los principios de la temporada estival se saliera en una televisión pública denunciando algo que había pasado un año antes, cuando la nueva corporación casi no había tenido tiempo de arrancar», aclara. A este respecto, Christian Guisado aclara que también estaban de acuerdo «en el fondo de que había que sacar adelante el convenio del plan de vías, pero no compartíamos que se encerrara junto con un grupo político en plena precampaña electoral». «También estábamos de acuerdo cuando llega el plan de barrios, con el que hemos sido críticos, porque hasta que no salió publicado en medios de comunicación no hemos tenido conocimiento profundo de lo que era», añade.

«No entendíamos muy bien las críticas al plan, no porque no sea censurable, pero que se diga que no fue consensuado con casi ninguna asociación… con nosotros no fue consensuado. Nosotros les planteamos las necesidades del barrio y estuvimos peleando porque fuera por ahí, pero no fue consensuado con nosotros, ni entendemos por qué ha de estarlo con la FAV», acota Víctor Díaz. Guisado comenta, no obstante que las puertas de la asociación «se mantienen abiertas» para la nueva ejecutiva de la FAV. «No hemos venido a hacernos enemigos de nadie, menos de otras asociaciones del movimiento vecinal. Invitamos nuevamente al presidente de la FAV a que conozca cómo funciona la asociación vecinal de El Coto. Hablando se entiende la gente. No somos una asociación repunante ni independentista, sino que tenemos nuestra forma de hacer las cosas y nuestro orgullo de barrio», explica.

Víctor Díaz aclara, en esta línea, que la Asociación de Vecinos de El Coto «apoyará siempre a la FAV a la FAV en esas cuestiones transversales que sean un beneficio para el conjunto de los vecinos de Gijón, como la contaminación, vertidos al Piles, plan de vías…», si bien «hay cuestiones que son propias de el Coto y somos celosos de nuestros espacios».

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