Ana González, sobre que Gijón pierda dinero por los toros: «No legalizamos la trata de esclavos y es un negocio boyante»

Elena G. Bandera
E. G. Bandera REDACCION

GIJÓN

La alcaldesa socialista Ana González
La alcaldesa socialista Ana González .EFEPaco Paredes

La alcaldesa explica que la plaza tendrá «muchos días al año otras actividades de cultura positiva» en lugar de «espectáculos en los que públicamente se maltrata animales»

23 ago 2021 . Actualizado a las 11:30 h.

La alcaldesa de Gijón, la socialista Ana González, aprovechando el símil taurino, está lidiando estos días con las críticas hacia la decisión de que la plaza municipal de toros de El Bibio no vuelva a albergar ninguna corrida de manera más resolutiva de la que lo fueron el domingo pasado los toros que, con los nombres de Feminista y Nigeriano, aceleraron el anuncio de que la concesión taurina ni se iba a prorrogar ni se iba a licitar de nuevo. Y quedan dos años de mandato. 

Esta mañana, en respuesta a quienes cuestionan cómo se va a compensar la pérdida económica que supondrá el final de la feria taurina de Gijón que la empresa concesionaria calcula entre seis y ocho millones de euros, dejó claro que el motivo de la decisión de que un equipamiento municipal no albergue «espectáculos en los que se maltrata públicamente a los toros» trasciende de la cuestión económica. «Hay decisiones que no se toman por factores económicos. No legalizamos la trata de seres humanos a pesar del ser el negocio más boyante del mundo», dijo.

González, que recordó que la feria taurina de Gijón se celebraba -hasta la llegada de la pandemia- seis días de 365 que tiene el año, también cuestionó que «los números los haga el propio empresario» y, en todo caso, explicó que el hecho de que no haya toros no significa que la plaza de El Bibio vaya a estar cerrada y sin actividad. «Parece extraño que tengamos que validar los números sin más sin hacerlos estudiado. En otros grandes acontecimientos de la ciudad se exige que sea una empresa independiente la que calcule el beneficio económico de la ciudad, pero de todas formas no se trata de dinero -añadió-. Esta decisión tiene que ver con la evolución de la propia ciudadanía gijonesa que ya no acepta ciertas cosas».