Trucos sanos para no agarrar el primer catarro de otoño

Más allá de de la miel y del limón hay una serie de productos que se convierten en aliados fundamentales de tu organismo contra los resfriados

Hay vida más allá de la miel y el limón o de los típicos fervinchos asturianos, cuando lo que se trata de es de prevenir un catarro o un resfriado habitual en esta época de otoño. Los termómetros se han desplomado y las jornadas de lluvia intensa se alternan con días de madrugadas heladoras y mañanas soleadas. Así que es posible que el catarro esté llamando a tu puerta. Ese esencial que pongas a punto tu sistema inmune y la mejor manera es con tu alimentación. Antes de que los virus se apoderen de ti, vamos a elaborar una cesta de la compra repleta de suplementos naturales que puede evitarte visitas a la farmacia o al centro de salud. Aunque no te lo creas el kiwi, las espinacas, el hígado de ternera o las semillas de girasol pueden convertirse en tus mejores aliados. 

Los especialistas nos recuerdan que la comida ayuda a que el sistema inmunitario tenga más capacidad para prevenir los resfriados. Es importante incorporar alimentos tibios y calientes, y reducir los crudos. La dieta debe estar integrado por alimentos que refuercen nuestras defensas e hidraten nuestras mucosas. Se debe evitar sobrecargar el sistema digestivo y la función hepática, la sal excesiva, el alcohol o los estimulantes. ¿Cómo se traducen todas estas indicaciones en nuestra mesa?

A la caza de la vitamina C. Esta vitamina modula el adecuado funcionamiento del sistema inmune y ejerce una función antivírica. Los cítricos, el kiwi y los frutos rojos deben sobresalir de tu cesta de la compra. Además, el otoño es la mejor época para consumirlos, ya que coincide con su periodo de maduración. También puedes elegir otras frutas como la granada, el caqui, el mango o la piña. En el ránking de los alimentos con más frutos rojos, al margen de estas frutas, aparecen las coles de Bruselas, la coliflor o la col rizada. Una simple crema es un buen protector. Pero también puedes optar por recetas más elaboradas como unas migas de coliflor con su huevo poche, que estarán listas en apenas 20 minutos. 

Carotenos y vitamina A. Los carotenos son unos pigmentos naturales responsables de los colores amarillos, anaranjados o rojos presentes en las plantas y, por tanto, en muchos alimentos. Su nombre deriva de la palabra zanahoria en latín. El color sirve para identificarlos pero lo importante es que se convierten en una fuente fundamental de vitamina A. Zanahorias, tomates, boniato, canónigos o pimientos sirven para prevenir los catarros porque aumenta la resistencia a las infecciones. Lo mismo sucede con las espinacas, la calabaza y el hígado de ternera.

Hierro para el cuerpo. Tradicionalmente, siempre se ha dicho que las lentejas son una de las principales fuentes de hierro. Pero las alternativas son muy variadas, desde el pescado, a los huevos y las carnes. Hay multitud de productos escondidos en tu cocina que son una buena fuente de este mineral cuyo déficit debilita al sistema inmune y te convierte en una víctima más propicia para los agentes infecciosos. Los pistachos, el mijo, las almejas o la carne roja son opciones para prevenir resfriados y otro tipo de patologías como la anemia. Un buen lomo de lubina al vapor, con crema de almejas, parece un sabroso modo de prevenir. 

Tu organismo necesita zinc. Las semillas de girasol, el queso o las alubias te aportan cantidades significativas de este mineral vital para la activación del sistema inmune. También los alimentos integrales son un buen aporte. El zinc se necesita en pequeñas cantidad pero juega un papel fundamental dentro del organismo, al proteger el daño oxidativo, contribuir en la creación de hemoglobina o participar en la cicatrización de heridas. Las semillas que enriquecen tus platos, están de moda y constituyen un extra de nutrientes para tus platos. Así que este otoño puedes ampliar tus horizontes en la cocina.

La defensa comienza desde el intestino. Los alimentos probióticos son microorganismos vivos que permanecen activos en el intestino. Las leches fermentadas actúan positivamente sobre la microbiota intestinal, que fortalece el sistema inmune. Esto significa que en tu listado para el supermercado no pueden faltar ni el yogur ni el kéfir. 

Si eres de aquellos que siempre estrenan el otoño con catarro, pruebas todos estos trucos y recetas. Quizá esta temporada los resfriados pasen de largo.

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