El maíz, un cereal con mucho potencial

Abundante en energía y nutrientes, es una de las gramíneas más cultivadas y consumidas del mundo. Y también, de lo más versátil tanto para platos dulces como salados

El maíz es originario de América Central pero sus innumerables variedades se cultivan por todos los rincones del mundo. Procedente de una planta de la familia de las gramíneas, resulta tan saludable como cualquier otro cereal por su alto contenido en vitaminas, minerales y fibra. La planta del maíz crece en forma de espiga, también llamada mazorca, a la que se adhieren los granos creando una forma alargada que acaba protegida por una vaina de hojas lisas y verdes. Dentro de España, en Galicia y Andalucía es donde se conservan la mayor parte de los maizales.

Cuando la mazorca está tierna y es de maíz dulce lo habitual es consumirla en crudo (en ensaladas) pero también asado, frito, guisado o cocido. Sin embargo, el maíz se suele tratar para fabricar harinas con las que hacer tortas, gachas o papillas, así como el famoso gofio de la Islas Canarias, que se trata de una harina de maíz tostada de forma artesanal. El maíz también tiene mucha cabida en la repostería y como snack o aperitivo, como es el caso de las palomitas.

Además de por su versatilidad, el maíz puede presumir de propiedades nutricionales. Su alto contenido en fibra ayuda a prevenir enfermedades digestivas como el estreñimiento o las hemorroides y es un aliado a la hora de combatir el síndrome de intestino irritable o diarrea. Las vitaminas A, B y E son las más presentes en este cereal integral. La B, por ejemplo, ayuda a mantener correctamente la salud nerviosa. Contiene folato, muy importante en el caso de las mujeres embarazadas. También cuenta con trazas de selenio, muy difícil de encontrar en diferentes alimentos. ¿Seguimos? Pues también protege la salud cardiovascular gracias a su óptima combinación de ácidos grasos como el Omega-3 y reduce las posibilidades de un ataque cardiaco . También previene la anemia por su alto contenido en hierro y su contenido en betacaroteno ayuda a conservar una visión y una piel envidiables. Solo le pondríamos un pero y es que al ser el maíz rico en almidón no ayuda a la hora de perder peso y, en el caso de los fumadores, no se recomienda consumirlo en exceso por su contenido en betacaroteno.

Pero, vayamos a la salsa de la cuestión… ¿cómo cocinarlo con todo su sabor? Te proponemos tres recetas saludables y sorprendentes para degustarlo como entrante, como snack y como postre.

Para esos momentos de picoteo de media mañana o media tarde, aunque incluso también se presta como desayuno, están estas Tortitas de maíz con crema casera de semillas. La crema, hecha a partir de las semillas que elijamos, se utilizará para untarla en las tortitas y llenarlas de sabor y de nutrientes. Muchos deportistas tienen esta receta como un bocado muy recurrido para antes o después de hacer ejercicio. En cinco minutos se preparan.

Si lo que buscamos es un entrante que nos sacie y a la vez aporte, la opción ideal es un Pastel de calabacín y maíz para hacer al horno y que se prepara en 15 minutos elaborándolo por capas. Se puede combinar el calabacín junto con la berenjena si buscamos añadir más sabores al plato. La patata es otra alternativa, pero habría que cortarla muy fina para que se haga bien al horno.

Ya para rematar, traemos este postre (que bien vale también como desayuno) que se prepara bien rápido. Vasitos de yogur con copos de maíz y manzana, a los que añadiremos un toque de canela. El toque crujiente se lo dan los copos de maíz ecológicos disponibles en todos los supermercados Alimerka.

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¡A freír espárragos!

Verdes o blancos, son deliciosos, diuréticos y ricos en fibra, una combinación ideal que permite versatilidad en las recetas y luchar contra la retención de líquidos y el estreñimiento

Nada mejor que abrir boca para este artículo desvelando de dónde procede la famosa expresión «Vete a freír espárragos». Hay que remontarse al siglo XIX para conocer la procedencia. La expresión se refiere a la intención de querer tener a alguien ocupado el mayor tiempo posible y evitar así su molesta compañía. Mandándole a freír espárragos se aseguraba tenerlo entretenido durante un rato con una tarea nada necesaria pero que a los demás permite perderle de vista.

Bien, ya sabido esto, ¿qué son los espárragos y qué nos aportan? Pertenecen a la familia de las plantas herbáceas junto con la cebolla, el ajo y el puerro y en nuestra cesta de la compra entran dos variedades bien diferenciadas: los verdes (o trigueros) y los blancos. La diferencia entre uno y otro, además de su color, es que los blancos no están expuestos a la luz solar ya que crecen bajo tierra y, por tanto, carecen de clorofila. Justo lo contrario ocurre con los verdes, que crecen de forma silvestre y sí realizan el proceso de fotosíntesis al recibir luz solar directa.

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