El pregón de «Semanona» de un gijonés de El Coto

OPINIÓN

04 ago 2017 . Actualizado a las 21:18 h.

Nací en el Coto.

Con el cornetín del cuartel de Simancas desperté todos los días de los mejores años de mi vida. Tiempos en los que las abuelas todavía vareaban los colchones de lana en el descampado de enfrente, hasta allí llegaba Gijón, y tiempos en que la leche se repartía todavía en bruto. Esa leche a la que las mismas abuelas separaban la nata, hacían mantequilla o la presaban para tomar con azúcar.

Tiempos en los que en días de lluvia y viento las ramas de los enormes eucaliptos del jardín de la casa del al lado golpeaban a veces sobre la ventana y en algún hueco de aquellos colchones de antes nos podías encontrar, a mis hermanos y a mí, aterrados por la fuerza de nuestra naturaleza.

Tiempos en los que en el almacén de vinos de mi abuelo Laureano, Bodegas San Asensio, todavía quedaban resquicios de cuando se repartía el vino a caballo y en los que , en el Dindurra, ya dejaban entrar a las mujeres solas, que en tiempos de soltera de mi madre Angelita estaba mal visto.