Lobos de pantalón: las 12 profecías que teme el mundo rural asturiano

Martín de Villar

OPINIÓN

Lobo ibérico.
Lobo ibérico. Ana Retamero

30 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

«Vivo en mi pueblo pequeño, la fe, la alegría, la paz del hogar», como cantaba el gran Víctor Manuel cuando yo era un guaje. El lugar en cuestión se llama Villar, en el concejo de El Franco, y dista unos 4 kilómetros de la capital del mismo, La Caridad. Desde hace meses vivimos entre lobos, literalmente, cosa extraña tratándose de un municipio de la rasa costera del occidente asturiano, pero así es. A escasos trescientos metros de mi casa hay una manada de lobos encamada en el monte que ha ido creciendo estos últimos años hasta tener unos 8 individuos y el problema está empezando a ser serio.

Todo empezó con encuentros casuales, esporádicos, a cierta distancia y sin aparente peligro. Se veían huellas de pisadas, se encontraban excrementos, se escuchaban aullidos por la noche… Antes se recibían noticias de ataques a ganados y mascotas llegadas de concejos situados más al interior como Boal, Illano, la comarca de los Oscos, etc… pero de un tiempo a esta parte el problema se ha ido acercando a donde vivo. Desde hace meses se están produciendo avistamientos cada vez con más frecuencia y en mayor número.

En las últimas semanas la situación es cada vez más preocupante y está afectando a los concejos costeros de Asturias; muchos vecinos de Villar y de los pueblos aledaños han podido ver ejemplares de lobo o sufrido sus consecuencias. Si bien antes eran casos aislados, con ejemplares solitarios, ahora ya se están viendo en manada, creciendo la inseguridad. En lo que respecta a este que les escribe, el primero que pude ver cruzó mi finca a las dos de la tarde y pude verlo por la ventana mientras comía. Nadie me creía. Poco tiempo después apareció muerto el mulo de mi vecino Suso, devorado por tres lobos, y el revuelo fue mayúsculo.