Todos los secretos que esconde el bosque de La Zoreda

Pedro Zapico, arquitecto del plan de empleo, considera que sería necesario un proyecto de recuperación «ambicioso» para poner en valor el patrimonio descubierto

Restos de los búnkers de la antigua fábrica de explosivos de La Manjoya, en las afueras de Oviedo, actualmente llenos de grafitis y de vegetación del frondoso bosque de La Zoreda.
Restos de los búnkers de la antigua fábrica de explosivos de La Manjoya, en las afueras de Oviedo, actualmente llenos de grafitis y de vegetación del frondoso bosque de La Zoreda.

Oviedo

A poco más de 5 kilómetros del corazón de Oviedo, la ciudad esconde uno de sus secretos mejor guardados. El hallazgo estrella en la Zoreda son los restos musterienses que podrían sugerir la presencia de población neandertal en la zona. A falta de un estudio en profundidad, el descubrimiento ha generado unas expectativas importantes que tendrán que confirmar las nuevas pruebas. Junto a ellos, los aproximadamente 240.000 metros cuadrados de bosque albergan construcciones históricas que habían quedado en el olvido y de los que no quedaban restos en los inventarios municipales. Alguno de ellos es del siglo XVIII y, por su interés, Pedro Zapico, arquitecto del proyecto a través del cual se está limpiando el terreno, considera que sería conveniente un «plan de recuperación ambicioso».

Los robles, hayas y castaños se entremezclan con las ardillas, corzos o jabalíes que habitan el bosque. Con el paso de los años, y tras el abandono de la fábrica de explosivos, la maleza ha ido ganado terreno, especialmente lejos de las vías hormigonadas que cruzan la zona. En el interior el acceso se ha ido complicando con el paso del tiempo y eso ha provocado que, pese a la cercanía a la ciudad, las edificaciones hayan caído en el olvido.

El tripartito -Somos, PSOE e IU- ha aprovechado los planes locales de empleo para limpiar y desbrozar la zona, y estos trabajos han dado unos resultados sorprendentes. Zapico explica que una de las construcciones más llamativas que han aparecido son dos edificios racionalistas de los años 30 del siglo pasado. Aunque en apariencia es solo un inmueble, en realidad son dos unidos por una conexión subterránea.

El arquitecto señala que el edificio fue construido en una oquedad. Esto se debe a que en aquella época funcionaba en el bosque una fábrica de explosivos. De estas forma, el inmueble estaba protegido ante posibles explosiones. El lugar elegido, unido al crecimiento de la maleza, dificulta su localización con un primer golpe de vista, motivo por el que ha pasado desapercibida hasta el desbroce. Zapico asegura que tiene «líneas muy interesantes», motivo por el que, en su opinión, sería conveniente rehabilitarlo. A pesar de ello, es consciente de la dificultad debido al coste que ello supondría.

Otro de los elementos singulares que han aparecido es una casa mariñana del siglo XVIII. «Ahí la maleza era tal que no se veía nada y eso que está a unos 30 metros en línea recta desde uno de los viales asfaltados». Esta casa es de una época anterior a la fábrica. A lo largo y ancho del bosque hay varios búnkeres y polvorines, y Zapico también destaca dos balsas de agua para posibles incendios. Uno de ellos tiene más de 50 metros de longitud. Junto a ellos, hay unas casetas de bombas que, según el arquitecto, también tienen interés.

Además de todo esto, el bosque está lleno de edificios que en parte están derruidos. «Ha habido mucho pillaje y, en su día, se llevaron todos los materiales que podían ser reutilizados». Allí quedaron el hormigón y las edificaciones demolidas parcialmente que el paso del tiempo ha ido deteriorando. El plan de empleo finaliza a finales del mes de julio y, aunque siguen las labores de desbroce, el arquitecto considera poco probable la aparición de más patrimonio de estas características.

El conjunto de construcciones merece, en opinión de Zapico, «un plan de recuperación ambicioso». El arquitecto también alerta de que, en la actualidad, el bosque entraña ciertos peligros debido a la presencia de búnkeres y polvorines que no siempre se ven con facilidad. De hecho, afirma que una de sus grandes preocupaciones durante los trabajos del plan de empleo ha sido señalizar bien los peligros para evitar que los trabajadores pudieran tener algún percance.

El yacimiento musteriense

Todas estas edificaciones tienen un gran valor patrimonial, pero el hallazgo más llamativo de todos los del bosque de la Zoreda son los restos musterienses. Según ha explicado el arqueólogo del plan de empleo, Alfonso Fanjul, las piezas halladas son de hace más de 30.000 años y podrían pertenecer a un asentamiento neandertal. Al tratarse de un yacimiento en superficie, los profesionales necesitan nuevos permisos para seguir excavando y afinar más en la investigación. También es necesario hacer más pruebas a los restos encontrados para precisar de forma más exacta la época a la que pertencen.

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