Almacenes Al Pelayo, aquel hito en la memoria de los ovetenses

D. ROIG

OVIEDO

Almacenes Al Pelayo en la calle Uría, en una imagen de los años 70. Su propietario, Máximo Secades, popularizó con mucho éxito las ventas «Dos por uno».
Almacenes Al Pelayo en la calle Uría, en una imagen de los años 70. Su propietario, Máximo Secades, popularizó con mucho éxito las ventas «Dos por uno».

El fallecimiento de Máximo Secades hace casi cuatro décadas marcó el declive y cierre del establecimiento del «Dos por uno»

26 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Dentro de un año se cumplirán 40 del fallecimiento de Máximo Secades Cabeza, el creador de los famosos almacenes Al Pelayo de Oviedo. Fallecido el 1 de enero de 1983, su gran negocio, que impresionó la memoria colectiva de varias generaciones de ovetenses, le sobrevivió apenas seis años más. En esa memoria quedará el famoso márketing del «2 por 1» que hacía furor o el eslogan «Prestigio y economía».

No en vano Secades fue un empresario apegado a su tienda, de la que nunca se separaba: era frecuente verlo tras los mostradores, saludando y aconsejando a sus clientes, cercano y siempre atento a su negocio.

Máximo Secades, propietario de los almacenes Al Pelayo de Oviedo, en la sección de juguetería. A la derecha se puede ver el mítico Scalextric.
Máximo Secades, propietario de los almacenes Al Pelayo de Oviedo, en la sección de juguetería. A la derecha se puede ver el mítico Scalextric.

Pero volvamos atrás. Según cuenta José Mª Rodríguez-Vigil en Arquitectura, consumo y sociedad: Galerías Preciados y otros grandes almacenes en la ciudad de Oviedo, el origen de Al Pelayo se remonta al año 1899, con la eclosión de la burguesía ovetense y la llegada de grandes cantidades de capital indiano.

En un pequeño local del número 6 de la calle Altamirano, donde actualmente hay un local de copas, abría Al Pelayo «por iniciativa de dos populares comerciantes, José Delgado y Arturo Iglesias, que ya eran conocidos en la capital asturiana por otra tienda de novedades y ornamentos de iglesia llamada Los Chicos», cuenta el profesor Rodríguez-Vigil.

Al Pelayo era una sastrería y almacén de confección que vendía ropa para sacerdotes y también trajes para caballeros y niños. El negocio iba bien y en 1911 se trasladan a un local mejor, en el número 44 de la calle Uría, el lugar donde ya se quedaría hasta su cierre. En principio ocupó el bajo de un edificio que era propiedad de la familia de Carmen Polo (la que sería esposa de Franco). Ahí ya aparece un joven Máximo Secades, que había empezado como chico para todo y gracias a su esfuerzo, es reconocido como parte de la empresa junto a José Delgado, hijo de uno de los fundadores.

Pasan los años y, tras la Guerra Civil, Delgado abandona y se hace cargo Secades en solitario. Había aprendido el oficio con tesón e inteligencia: él comienza a transformar la tienda «muy convencional, con grandes mostradores y estantes de madera, en unos modernos grandes almacenes por departamentos, distribuidos en varios locales adyacentes, a pie de calle, en los números 44, 46 y 48 de Uría, con amplias galerías de escaparate y un mobiliario actualizado», explica Rodríguez-Vigil. A mediados de los años 40 crea el famoso «Dos por uno» que tuvo un éxito arrollador. Las ventas van viento en popa.

Finalmente, en la década de los 60, Máximo Secades compra el inmueble entero a la familia Polo y lo derriba. En su lugar se levantará un bloque de los reconocidos arquitectos Francisco y Federico Somolinos a partir de 1964. Son los años del desarrollismo, y Al Pelayo no se queda atrás en su estilo moderno de los grandes almacenes norteamericanos.

El moderno edificio de los almacenes Al Pelayo de Oviedo, proyectado en 1964 por los hermanos Somolinos
El moderno edificio de los almacenes Al Pelayo de Oviedo, proyectado en 1964 por los hermanos Somolinos

El estudio del profesor Vigil señala que «de los ocho empleados con que contaba antes de 1940, Al Pelayo crecería hasta un número aproximado de 140-160 trabajadores en su época de esplendor hacia 1970», cuando se constituye como sociedad anónima.

Muchos ovetenses adultos recordarán con añoranza su paso por el edificio, organizado en plantas y secciones: moda para señora, caballero e infantil, juguetería, regalos, decoración, perfumería, hogar, tapicería, además de una cafetería y un moderno acceso en ascensor, con escaparates a las calles Uría y Doctor Casal.

 

Un anuncio de la apertura del nuevo edificio de los almacenes Al Pelayo de Oviedo, que muestra cómo era el inmueble que Máximo Secades compró a la familia Polo.
Un anuncio de la apertura del nuevo edificio de los almacenes Al Pelayo de Oviedo, que muestra cómo era el inmueble que Máximo Secades compró a la familia Polo.

La muerte de Secades marcó el declive del almacén, ya carente de su impulso, si bien hay quien asegura que las ventas no justificaban su cierre. Sus herederas no tenían, al parecer, interés en seguir gestionando la tienda. Al Pelayo, que fuera uno de los emblemas del comercio ovetense, cerró sus puertas definitivamente el 31 de diciembre de 1988. 

 

El exitoso bazar Simago en la calle Uría de Oviedo, que vendía desde zapatos y ropa hasta alimentación

Por qué desapareció Simago, el añorado bazar

D.R.

Si eres de la EGB, sin duda recuerdas Simago. No tantos pueden recordar, si lo sabían, que las tiendas de la popular cadena en Oviedo y Gijón fueron, junto con la de Madrid y Santander, las primeras en abrir. Esta que aparece en la foto es la de la calle Uría, mientras que en Gijón abrió en la calle Corrida y más tarde, en Avilés también, en Fernández Balsera.

Simago fue acrónimo de los apellidos de sus fundadores: Simó, Mayorga y Gómez, cubanos de ascendencia española que huyeron de la revolución castrista. Fundaron la cadena en febrero de 1960 siguiendo una fórmula de éxito que habían explotado en la isla con el nombre de La Quincallera.

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