Nacho Méndez pega el estirón

El canterano, uno de los nombres propios de la generación del 98, se afianza en el primer equipo

Nacho Méndez
Nacho Méndez

Impulsado por la absoluta confianza de José Alberto en su fútbol, Nacho Méndez, una de las grandes promesas de Mareo, se agarra al tren de la continuidad en el primer equipo. Talentoso como pocos, el centrocampista luanquín, víctima de la difícil adaptación al profesionalismo, y del tóxico marco en el que navega el primer equipo, inmerso en el contexto del ahora, había congelado el paso del tiempo y su fútbol, dejando en ámbar su incesante progresión.

Con la llegada de José Alberto López, uno de sus padres futbolísticos, Nacho, estandarte del fútbol con balón, vuelve a brillar y lo hace con más luz que nunca, liderando la sala de máquinas del primer equipo.

Un año y medio de aprendizaje

El último curso y medio no ha sido fácil para Nacho Méndez, uno de los nombres destacados de la generación más brillante que se recuerda en mucho tiempo por Mareo -la del 98-, que ha superado una de las etapas más duras del camino al fútbol profesional: la mezcla entre segundo y primer equipo.

La difícil combinación de dinámicas congeló en corto su crecimiento. Inició el penúltimo curso en inercia con los mayores pero Herrera, firmado, entre otras facetas, por su capacidad para dar salida a la cantera, no ejecutó nunca una apuesta definitiva por el luanquín, condenado a una tercera línea de salida.

El cambio de técnico, con la llegada de Rubén Baraja, mejoró su realidad, aunque nunca terminó de agarrase al tren de la titularidad. Entre tanta modificación, el centrocampista, por momentos, vivió una inestabilidad rara: no estaba nunca del todo ni con unos ni tampoco con otros, llegando al punto de iniciar como suplente la promoción a Segunda con el filial.

Promoción difícil al primer equipo

Cumplido el curso de mezclas, su puesta en escena en el primer equipo tampoco fue pan comido. Nacho intercambió destellos estelares y detalles algo bisoños. El encuentro de Pamplona, en el que Méndez, al mismo nivel bajo que sus compañeros, cometió la falta previa al gol de Rubén García, confirmó su peaje mezclando presencias en la grada o en el banquillo.

La llegada de José Alberto López ha cambiado su realidad. Méndez que se sabe titular, está liberado y disfruta liderando un trivote, el formado por Salvador, André Sousa y el propio Méndez, que habla su idioma. Sus actuaciones contagian entusiasmo y despiertan la esperanza en la capacidad de Mareo para formar centrocampistas de potencial. Nacho, uno de los hombres fuertes de la generación del 98, se ha hecho mayor.

Nacho Méndez pega el estirón