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Plácido: «Es una barbaridad que el Sporting no juegue en Europa desde el 91»

Entrevista al expresidente del Real Sporting de Gijón entre 1989 y 1992

Plácido Rodríguez
Plácido Rodríguez

En tiempos de crisis se suele recurrir a personas que en el pasado han encontrado el éxito durante situaciones similares. Desde La Voz de Asturias se contactó con Plácido Rodríguez Guerrero, el último presidente elegido por los socios del Real Sporting de Gijón -1989/1992-, así como el último al frente del Eurosporting.

El que fuera dirigente rojiblanco recibió semanas atrás su homenaje por los 50 años como abonado sportinguista y atendió amablemente la entrevista desde su despacho en la Universidad Laboral, donde recuerda con cariño los tiempos de Luis Enrique, Abelardo, Luhovy o Iordanov, mientras analiza la gestión actual de la SAD rojiblanca.

-¿Qué fue de Plácido Rodríguez para los que no siguieron su carrera profesional?

Hago lo mismo que hacía cuando estaba en la presidencia del Sporting, nunca pedí una excedencia en la Universidad. Empecé en el año 77, por lo que llevo 42 años dando clase. La mayor parte de mi trabajo se encuentra en la Facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales Jovellanos de la Universidad de Oviedo.

Después del Sporting volví a realizar los cursos de doctorado, porque los que había hecho en su momento ya habían caducado, así que hice mi primera memoria sobre el mercado de jugadores profesionales en el año 95 y a partir de ahí la tesis doctoral, que acabé defendiendo en el año 2001 sobre la asistencia a los estadios. A partir de ese momento logré la Cátedra universitaria.

Tiempo después, a raíz de una llamada del Consejo Superior de Deportes por mis publicaciones a nivel internacional, vimos un nicho en la economía del deporte, así que se abrió la Fundación Observatorio Económico del Deporte con cuatro patronos, el Ayuntamiento de Gijón, Cajastur, el CSD y la Universidad de Oviedo; posteriormente se sumó LaLiga y salió la nueva "Liberbank", surgida de las fusiones. Desde 2006 empezamos a organizar congresos en los que tuvimos la suerte de contar con la presencia de la mayoría de los mejores economistas a nivel mundial del sector. A partir de ahí empezamos a publicar y editar libros de corte internacional.

-Pasamos al plano deportivo de actualidad, Fernández pide paciencia para su proyecto.

Fernández tiene que hacer algo, una cosa es el discurso y otra la actividad. Es lógico que pida paciencia porque la gente está enfadada, es una manera de quitar hierro al asunto. Los aficionados estamos convencidos de que el Sporting es un equipo de Primera con capacidad para estar décadas, no puedes andar siendo un club ascensor, la gente no se acostumbra a estar arriba y abajo. Esa es un poco la situación y cuando no se gana, pues hay silbidos.

-¿Qué le parece su gestión en el plano deportivo?

Personalmente, a mi no me gusta que el Consejo de Administración se escude en el director deportivo. Para gestionar bien un club debe reconocerse una estructura piramidal, con el Consejo en la cúspide. Torrecilla no puede estar como parapeto de los dirigentes.

Yo, cuando era presidente, era el presidente, y la junta directiva, la directiva, y punto. El secretario técnico y el entrenador hacían lo que les decíamos, yo bajaba cien veces al vestuario del A y del B. Y en el del B decía que si jugaban bien tenían el camino abierto para llegar al primer equipo, y la gente se lo creía y como se lo creía, pues funcionaba. Si no tienes credibilidad, cómo vas a imponer nada. Es el fallo clave de Fernández, es el presidente y el máximo accionista, pero no da esa sensación de poderío.

-El discurso se centra en dejar trabajar a la gente de fútbol.

Nosotros tampoco lo éramos, lo que pasa es que te tienes que asesorar de buena gente y además confiar, pero por encima de todo, tener una política hacia la que dirigirte. Los Fernández llevan 20 años alrededor del Sporting y todavía no saben hacia dónde ir.

La temporada en la que subimos fue por Tebas, no fue por la actuación del Consejo. Tebas dijo que no se fichaba a nadie, entonces hubo que echar mano de la cantera, cuando salieron los Jony y todo lo demás. Ese fue el mejor presidente desde un punto de vista deportivo, alguien que no está aquí, y Tebas no sabe de fútbol, ni de futbolistas, sabe de gestión. Por tanto, es eso, ahí se falla. El Consejo no tiene autoridad y entonces no puede imponer un camino a seguir, trabajando de ese modo todos juntos en el mismo sentido. Hay una sensación de indefinición, como esperando a que se arreglen las cosas, pero no se solucionan solas esperando el tiempo, hay que tomar decisiones. 

-Su proyecto fue una mezcla de cantera con pocos fichajes, pero de calidad. Luis Enrique, Manjarín, Abelardo, Ablanedo, Luhovy, Iordanov, Nilsson,...

Por supuesto. Eso era una política que nosotros teníamos muy clara. Todos sabían que con 19-20 años podían subir rápido al primer equipo, ahora no hay criterio. Eso parece casi imposible, recuerdo medias de edad muy superiores a eso en el Sporting B años atrás.

Yo firmé cuatro fichajes que nos costaron su dinero, además de algún juvenil, pero de los profesionales, a los tres extranjeros y a Emilio Isierte, que vino porque se lesionó Ablanedo, sino traía solo a los otros tres, Iordanov, Nilsson y Luhovy; y claro, esos hombres a su vez hacían que los demás se formasen.

Iordanov hacía mejorar a Iván iglesias, y Luhovy a los Luis Enrique, Manjarin, Monchu, Juanele,...porque Luhovy era muy bueno, y punto. Y Nilsson porque se lesionó, pero era de una calidad estupenda; Joaquín decía que era el futbolista de más calidad del vestuario. La gente se ilusionó con esos jugadores y los jóvenes veían además que si lo hacían bien, la recompensa sería esa, luchar por una ficha del primer equipo y entonces lucharon a muerte por ser profesionales.

-¿Ve algún tipo de filosofía deportiva en el Sporting actual?

Si el director deportivo ficha 14 jugadores, los canteranos saben que no van a jugar, ese es el mensaje. No hace falta explicar nada.

Es lo que yo llamo el estilo Fernández, 12-14 refuerzos y 12-14 ventas, es decir, 25 operaciones por año. Ese tipo de estilo, creo que no funciona. Además, de los que vinieron el año pasado, alrededor del 90% ya no están. No da tiempo a crear un estilo de juego, ni a generar un equipo. De los de este año, ya estamos pensando a cuántos echamos el año que viene. Así no hay lugar para hacer una apuesta de cantera.

-Fernández habló el otro día del derecho de retención, la falta de niños en Asturias, nuevos clubes competitivos, entre otros factores externos como problemas del Sporting...

Es cierto, pero eso de la retención se quitó antes de llegar yo al Sporting, se acabó en el 85 y por tanto, los jugadores pagaban la cláusula y se iban. Eso no apareció hace 4 años, ni le apareció a Javier Fernández de golpe al llegar. Ese argumento no vale.

-¿Hay potencial para un nuevo Eurosporting?

Es una barbaridad que el Sporting no juegue en Europa desde el 91. Este equipo no tiene ahora ninguna mentalidad de jugar en Europa. De los últimos años, por qué no pudimos retener a Jony o Bernardo, aquí hubo jugadores que lo hicieron bien y ahora están arriba, jugando en Primera. Con esa clase de nombres, te mantienes en la zona media y a lo mejor pues das con una hornada buena, o ese jugador adecuado que te mete 18 goles como Stuani y rápidamente ya estás arriba peleando por Europa. Esa es la historia, claro que hoy es muy complicado jugar la Champions, hay unas plazas casi aseguradas por presupuesto, pero al final, en el campo juegan 11 contra 11, la clave es ver si damos esa confianza y continuidad.

-¿Qué le parecen las cuentas del Sporting?

Ahí hay poco margen, las cuentas eran horrorosas hace unos años, cuando LaLiga no estaba dirigida por Tebas. Era un escándalo en 2014, los clubes adeudaban casi 1000 millones al Estado, mientras todos los ciudadanos estaban apretando el cinturón. Ahora la diferencia ya no viene tanto por la tv, sino por el marketing, los patrocinadores, merchandising, entradas, competir en Europa,...

La situación en general ha mejorado mucho y el Sporting forma parte de esa corriente. El club estaba en situación de disolución, era lo que las cuentas pedían en su momento. Si subes a Primera, con los nuevos ingresos, eso te cambia por completo la estructura del club; cuando subes, más del 80% de los ingresos llegan por tv, eso te permite un saneamiento muy grande. Ahora con el control de LaLiga va todo mejor. Estoy encantado de que todo vaya así y ojalá la deuda llegue pronto a cero en todos los equipos.

-Tebas habla ahora de meter a equipos a cotizar en Bolsa.

Eso siempre se intentó, ya con Jesús Gil...Lo intentó también el Valladolid y alguno más, es otra forma de obtener recursos de la gente. El Ajax subió sus acciones casi el 10% por ganar al Madrid..., no hay un mercado como el de las Letras del Tesoro en el fútbol, la gente no compra y vende como en una inversión normal.

-¿Cuánto podría valer el Sporting?

Cuando se compró el Manchester United se decía que habían pagado demasiado, poco tiempo después ya valía más. No sé cuánto pagó Ronaldo por el Valladolid, pero sería un equivalente. También el Girona, que se vendió en una situación peor, pero al comprarlo el City, se ha revalorizado. Al final es una negociación bilateral, valen lo que quieras pagar por ellos; lo fija el comprador y el vendedor, es comprar un bien de lujo.

-¿El Ayuntamiento de Gijón rescató al Sporting o a la familia Fernández?

Fue una ayuda al inversor, claramente, no al Sporting. Ellos fueron a ayudar a la familia Fernández porque la pusieron ellos mismos. Cuando hubo problemas, ahí apareció el Ayuntamiento para apuntar al Consejo. A mi aquello nunca me gustó, sinceramente, eran unos malísimos gestores y no hay que olvidar que tienen el récord de menos puntos en Primera. Fernández abandonó el barco en el primer trimestre de la temporada para no ser el del récord negativo.

-¿Recomprar Mareo debería ser una prioridad para el Sporting?

Aunque solo sea por ética, hay que comprarlo. Hay que devolver ese dinero a los ciudadanos. El Ayuntamiento y el Principado siempre ayudaron mucho a Fernández por la presión de la gente. Luego hubo una especie de escapismos, se decía que Fernández estaba muy enfermo para bajar la tensión social. Hasta el año pasado ayudó el Ayuntamiento como patrocinador y siempre me ha parecido fatal. En realidad no era al Sporting, era a Fernández, porque es el que avala si hay impagos.

-Ahora está sobre la mesa una nueva propuesta para socializar el Sporting.

No sé si TFND logrará hacer una propuesta que empuje a la gente a ello, la veo una operación complicada, pero por intentarlo que no sea, hay que animarles a que lo hagan para ver si el club vuelve a ser de los socios.

-¿Es hora de hacer una ampliación de capital?

No creo, después de los problemas con De Caldas, no tengo ninguna confianza en que con estas personas se haga correctamente una ampliación de capital para repartir el poder en el Sporting.

-¿Qué le parece interés del Sporting por explotar los bajos de El Molinón?

En su momento no sé por qué no se hizo a favor del Sporting la concesión. Para el club habría sido una solución, ya que tienes el alquiler del estadio, pues haces la gestión. Yo lo hubiera intentado si estuviera dirigiendo el Sporting en ese momento, ya que habrían sido una serie de ingresos por un nuevo camino. Se externalizó parte del gasto de la obra por parte del Ayuntamiento, pero luego le pagaron dinero como patrocinador, le compraron las marcas, Mareo,...no tiene sentido.

-¿Cómo sería el Sporting 2020 si el club le pidiese asesoramiento a Plácido Rodríguez en mitad de su crisis?

Lo primero, debo decir que no me gustan las conjeturas. No hacen falta consejeros externos, ni exjugadores, ni expresidentes como yo, ni veteranos, ni peñas, ni nada. Los consejeros deben tener mando en plaza y el presidente más.

El escenario es similar a cuando nosotros ganamos las elecciones y llegamos al Sporting, había desanimo en la masa social, no se confiaba en el club, ni en Mareo, ni en la plantilla, hasta se pensaba que nos quedaríamos sin los mejores jugadores, porque Miñambres se había ido recientemente al Tenerife pagando su cláusula; en resumen, el Sporting estaba en coma y había que reaccionar nada más llegar. Mientras no haya cambios en la cúpula ni en la propiedad toca tener confianza en el Consejo, pero ellos deben mandar, no taparse detrás de Torrecilla. Ahora que tienen sueldos, deben tomar decisiones, no vale solo figurar.

Luego hay hay cosas bastante mejorables. Nosotros, por ejemplo, en Mareo tratamos de hacer pedagogía sobre cómo entrenar y hacer las cosas bien. Las cosas que hicimos ahí quedaron, cuando empezamos a cambiar las cosas nos criticaban porque iba contra ciertos intereses, pero fue fundamental. Nosotros hicimos escuelas del Sporting fuera de Mareo, había un contacto con los Ayuntamientos y el Oviedo en esas cosas estaba a millas luz, le pasamos por todas partes. Todo eso se fue perdiendo y se perdió la hegemonía con el tiempo.

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