El arte de la falsa seducción

Andrés Menéndez

SPORTING 1905

Sporting
Sporting LaLiga

El Sporting, en plena escalada, ha logrado hacer creer a sus rivales que son superiores a través de posesión inerte

10 abr 2019 . Actualizado a las 13:39 h.

Tenía tantas de ganar que el Sporting un día decidió acabar con todo: se dedicó a competir. Antes de renacer necesitó morir. Tocó fondo ante el Rayo Majadahonda, matagigantes, de apariencia frágil y mentalidad magnate. Como sucediera hace escasos días ante el mortal proyecto de Natxo González en A Coruña, el Rayito, con Rubial de protagonista, también, desató una tormenta en Gijón.

El efecto de la derrota más útil del curso fue inmediato. Hundido en sus lamentos, ante la previsión de la temporada más larga de su vida, el Sporting, siempre ególatra cuando es verano y está en Segunda, decidió romper con todo. Cortoplacismo, perfil bajo, apuesta por el bloque competitivo, sesiones a puerta cerrada y un sistema más agradecido a las posibilidades del equipo y, también, a la forma de entender el fútbol del cuerpo técnico. 

José Alberto recuperó el proyecto reajustando su apuesta, inicialmente afanada por abrazarse al calor de la afición. Con humildad y Alegría, el jugador que ha marcado el cambio de estilo, el Sporting se reinventó claudicando al pragmatismo. Paso a paso, semana a semana, el efecto del cambio ha ido dejando a rivales a un lado y ha permitido soñar con un futuro más amable.