El arte de la falsa seducción

El Sporting, en plena escalada, ha logrado hacer creer a sus rivales que son superiores a través de posesión inerte

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Tenía tantas de ganar que el Sporting un día decidió acabar con todo: se dedicó a competir. Antes de renacer necesitó morir. Tocó fondo ante el Rayo Majadahonda, matagigantes, de apariencia frágil y mentalidad magnate. Como sucediera hace escasos días ante el mortal proyecto de Natxo González en A Coruña, el Rayito, con Rubial de protagonista, también, desató una tormenta en Gijón.

El efecto de la derrota más útil del curso fue inmediato. Hundido en sus lamentos, ante la previsión de la temporada más larga de su vida, el Sporting, siempre ególatra cuando es verano y está en Segunda, decidió romper con todo. Cortoplacismo, perfil bajo, apuesta por el bloque competitivo, sesiones a puerta cerrada y un sistema más agradecido a las posibilidades del equipo y, también, a la forma de entender el fútbol del cuerpo técnico. 

José Alberto recuperó el proyecto reajustando su apuesta, inicialmente afanada por abrazarse al calor de la afición. Con humildad y Alegría, el jugador que ha marcado el cambio de estilo, el Sporting se reinventó claudicando al pragmatismo. Paso a paso, semana a semana, el efecto del cambio ha ido dejando a rivales a un lado y ha permitido soñar con un futuro más amable.

Sin posesión y con victorias

No necesita altos datos de posesión para generar situaciones de claro peligro. En los últimos seis partidos en Liga, cinco triunfos y un empate, el Sporting, invicto, no se ha llevado ni un solo encuentro la victoria en posesión. Hasta en determinados partidos y en determinados momentos del partido el equipo de José Alberto ha insinuado ofrecerle al rival disponer de la falsa amistad que otorga el balón, siempre alejado de la guarida de Mariño.

Falso dominio

Mientras se suceden los pases y el dominio lejos del área, los rivales, en principio agradecidos con el obsequio, se ven después obligados a culminar las jugadas lejos de las zonas de peligro. En fase defensiva las ayudas rojiblancas se multiplican por fuera, con Aitor García y Traver o Carmona y por dentro con el juego posicional de Cofie.

La última doble aventura a domicilio confirma el estilo del Sporting: el Málaga disfrutó de un 70% de posesión, disparó 22 veces en dirección a Mariño y solo en 5 ocasiones los avisos fueron amenazas reales. El Tenerife más de lo mismo: 67% de posesión, 23 golpeos, 7 a puerta y cero goles. Con cuatro puntos de seis, y con la sensación de, al fin haber encontrado el camino, el Sporting sigue en modo escala apoyado en el arte de la falsa seducción.

El arte de la falsa seducción