Balance de los movimientos desde los clubes de Orlegi a la cantera rojiblanca
23 dic 2025 . Actualizado a las 14:25 h.Apenas un par de ellos llegaron a debutar con el primer equipo del Real Sporting de Gijón, y uno más consiguió ser incluido en convocatoria oficial. Ese es el balance de los jóvenes futbolistas mexicanos que el Grupo Orlegi envió a Mareo para continuar con su formación.
Un dato, además, con asterisco. El único que realmente vino para reforzar a la primera plantilla directamente fue Jordan Carrillo, procedente del Santos Laguna. Se le testeó un primer año, yendo de menos a más, pero durante el segundo se cortó anticipadamente su cesión al no contar con minutos.
Un desenlace similar al de Esteban Lozano, si bien su camino fue menos definido. El delantero sí vino con ficha del Sporting Atlético, y aunque de primeras reforzó al conjunto sénior, sumando minutos ante las necesidades de la plantilla en esa posición, no tardó en ser un habitual en el segundo equipo. En el filial fue importante, pero poco a poco desapareció de la órbita del primer equipo hasta que también se cortó su cesión antes de tiempo y retornó al América.
Esos son los dos casos de 'éxito' en esta política de trasvase desde México. El último ejemplo con algo positivo a rescatar es el de Joshua Mancha, que en su tercera campaña en Gijón consiguió formar parte de la plantilla de pretemporada del primer equipo y entró en las tres primeras convocatorias del curso bajo las órdenes de Asier Garitano, si bien no llegó a debutar.
En el segundo equipo también estuvieron integrados Kevin Picón, con relativo protagonismo hasta esta temporada, y Mau Medrano, que llegó a estabilizarse esta última campaña, aunque sin éxito. Ambos apuntan a abandonar la entidad este mes de enero, algo confirmado en el caso del primero.
Acudiendo a las categorías inferiores, en el equipo juvenil de División de Honor, encontramos más nombres procedentes de Santos Laguna o Atlas, además del América, club con el que Orlegi mantuvo un acuerdo de colaboración bilateral para formar futbolistas en Mareo. Franco Rossano, Ángel Contreras o Sebastián Valenzuela, todos ellos de la primera camada que vino de golpe a Gijón, además de Norberto Suárez, llegaron al club en estos años, pero solo los dos últimos continúan en la entidad, ambos enrolados en el Sporting C tras superar su etapa juvenil.
Un 'Programa de desarrollo de jugadores profesionales', como lo bautizaron en Mareo, que ha servido para dar un uso intensivo a la Residencia reconstruida bajo el proyecto de Orlegi en el club -aunque no todos vivían en ella-, pero cuyo rendimiento deportivo y económico ha sido del todo cuestionable en estos años. Un camino que poco a poco se ha ido desdibujando al no cuajar prácticamente ninguno de los nombres que han ido pasando por Mareo por más que internamente prefieran quedarse con el lado bueno de la 'experiencia' en el fútbol europeo.