La lucense sufre insuficiencia renal desde pequeña, aunque los problemas de salud se hicieron más evidentes de adolescente y con 23 años empezó diálisis. Tras un cáncer, el órgano trasplantado dejó de funcionar, volvió a dializarse y entró en lista de espera: «Me acuerdo cada día de mi donante y de su familia, tienen que ser personas excepcionales»
Lucía Blanco