Dicen que las medidas anunciadas, con demasiada letra pequeña que no todos pueden cumplir, les dejan completamente abandonados y, tras la negativa a suspender la inminente cuota de la Seguridad Social, les abocan «a seguir empufándose»
Cristian, un pequeño de 10 años de Meicende, se viste cada tarde de médico para aplaudir a los sanitarios, convencido de que con la bata puesta el virus no entra en su casa