Los analistas temen que la crisis del coronavirus resquebraje los cimientos de la economía mundial, pero también que modifique hábitos sociales e incluso que altere la evolución de la civilización
El estado de alarma deja las calles desiertas: sin gente, sin coches, sin ruidos. De noche es peor. La Voz acompañó a una patrulla de la Policía Nacional en A Coruña