Sergii Volina defiende la planta siderúrgica de Azovstal al frente de un batallón de marines. Solo una decena de civiles logra salir tras fracasar otro intento de abrir corredores humanitarios
El rector, Julio Abalde, y el consejero delegado de la multinacional, Óscar García Maceiras, firmaron el convenio en A Maestranza en el que fue el primer acto público del ejecutivo
Mariúpol lleva días con las horas contadas, asediada por los tanques rusos y por los continuos bombardeos. Pero escondidos en los kilómetros de túneles que alberga esta gigantesca planta siderúrgica aún resisten combatientes ucranianos del batallón Azov.
Pese a los demoledores ataques, los avances sobre el terreno de las tropas rusas y las fuerzas rebeldes de Donetsk y Lugansk han sido mínimos. Los últimos defensores de Mariúpol desoyen la tregua para su rendición.
Día 55 de la guerra. Mariúpol ha optado por no rendirse. El Kremlin anunció el cese de los combates en torno a la acería de la asediada ciudad para que las fuerzas ucranianas depusieran las armas y se rindieran sin disparar un solo tiro. Entre las 14.00 y 16.00 hora local las fuerzas rusas abrieron tres corredores humanitarios para la salida voluntaria de los combatientes y los cerca de mil civiles que se refugian en el lugar.