Aunque la mayor parte de Galicia observa con atención cómo evoluciona la escasez de agua sin adoptar decisiones, unos sesenta municipios han activado ya medidas de control, incluyendo sanciones a quienes las incumplan
La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil alerta de que este año es el más seco desde 1980 y pide que se valoren restricciones horarias del abastecimiento de agua en algunas zonas